Mario Salas se salvó una vez más. El técnico de Colo Colo tuvo una tarde de furia en Talcahuano, el sábado, luego de que Huachipato le empatara el partido a los albos en el quinto minuto de descuento. Su cólera llegó a tal punto que cuando se dirigía a los camarines golpeó todo lo que se interpuso en su camino, incluyendo al delantero acerero Cris Martínez, a quien le dio un manotazo.

Sin embargo, nada de eso apareció en el informe del árbitro Francisco Gilabert. El juez solo consignó una agresión verbal de Osvaldo Alegría, preparador físico del Cacique. Así, una vez más, el Comandante se salvará de una sanción que era prácticamente segura, favorable situación de la que ya gozó en Universidad Católica.

En 2017, al mando de los cruzados, fue expulsado en un partido ante Unión Española. Sin embargo, fue absuelto, según la explicación oficial, por falta de antecedentes, y porque, además, no había visto la tarjeta roja en el torneo. Una semana después, en un clásico contra los albos, sí la vio, debido a un grave altercado con Esteban Paredes, en el estadio Monumental, durante el primer tiempo. Tuvo que mirar la segunda parte desde el túnel.

En San Carlos de Apoquindo esperaban una fuerte sanción contra su, en ese entonces, adiestrador. Sin embargo, al final, recibió solo una fecha de castigo, lo que hubiese sido mucho mayor de no haber sido absuelto de su expulsión ante los hispanos, ya que en ese caso habría sido reincidente.

En el segundo semestre, otra vez fue expulsado ante Colo Colo, tras enfrascarse con el árbitro Patricio Polic. Aquella fue la décima tarjeta roja que Salas recibió con el buzo del actual campéon del fútbol chileno, al que llegó en diciembre de 2014. Pese a su grueso historial de mala conducta, el Tribunal de Disciplina apenas lo castigó con una fecha de suspensión.

Y ahora, que nuevamente protagonizó hechos de esta naturaleza, esta vez al mando de los albos, sus actos no fueron informados por el árbitro, por lo que, una vez más, evitará una sanción que pudo haber sido grave.

En esta ocasión, tuvo cierta ayuda de parte de Huachipato, ya que desde el cuadro siderúrgico señalan que ambos conjuntos se pusieron de acuerdo para no denunciar los actos que ocurrieron camino a camarines, en el estadio CAP.

El Comandante se salvó otra vez.