A 3 años de la reforma tributaria

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El 1 de octubre de 2014 entró en vigencia la primera reforma estructural del gobierno. Hoy, los parlamentarios detrás del trámite coinciden en la necesidad de un -nuevo- cambio.




Fue el miércoles 1 de octubre de 2014 cuando la reforma más importante del gobierno de Michelle Bachelet, la tributaria, hacía su estreno en el sistema nacional, comenzando su objetivo de recaudación a través de las primeras medidas; un aumento de impuestos en las ventas de tabaco y también de bebidas y alcoholes.

El objetivo era conocido desde la campaña de la Mandataria en 2013; recaudar un 3% del PIB para financiar el gasto comprometido en educación y salud, y mantener a raya el déficit fiscal.

Sin embargo, hoy los parlamentarios que vivieron los intensos cinco meses de tramitación del proyecto de ley en el Congreso, sostienen fuertes discrepancias respecto al resultado de la reforma, y anticipan que un próximo gobierno deberá atender cambios necesarios. El consenso entre todos; solucionar la complejidad del sistema tributario.

Implementación

Uno de los principales actores detrás de la tramitación de la reforma fue el senador Carlos Montes (PS), actual presidente de la Comisión de Hacienda y de la comisión especial mixta de Presupuestos. A su juicio, luego de tres años de implementación de la reforma "los objetivos fundamentales, que eran recaudar y terminar con algunos privilegios se están cumpliendo", con lo que agregó que "la mayor parte de la recaudación será el próximo año, cerca de la mitad de lo esperado".

Esto, porque en 2018 entrará en régimen la reforma tributaria, con el hito del alza del impuesto de primera categoría hasta el 27% para las empresas acogidas al sistema semi integrado. De acuerdo con el senador "esto es lo que permitirá un margen de gasto para el Presupuesto de 2018".

Sin embargo, esta conclusión está lejos de ser compartida por todos, como lo remarcó el senador José García-Ruminot (RN) quien también participó en la primera línea de la tramitación de la reforma desde la Comisión de Hacienda en 2014.

"Francamente, el proyecto era muy muy malo, pero logramos perfeccionarlo algo. Nuestro involucramiento era estrictamente necesario, sino la reforma hubiese sido mucho más dañina para el crecimiento", afirmó el senador, en línea con el planteamiento del también senador José Antonio Coloma (UDI). "Se cumplieron los peores pronósticos que surgieron en el debate en el Congreso. Nosotros aprobamos una ley que no nos gustó, pero fue para corregir el proyecto original. Sabíamos que sería necesario corregir la reforma en un próximo gobierno", enfatizó.

Contra esta perspectiva, Montes defendió el devenir de la reforma, y planteó que "los que representan a los sectores que se sienten afectados están planteando que deben haber cambios", agregando que "Sebastián Piñera quiere hacer algo parecido a lo que dice el presidente Trump en Estados Unidos, es decir, reducir los impuestos en los tramos más altos, pero no creo que tenga espacio político en Chile para hacer algo así".

Simplificar el sistema

Con todo, desde las propias filas oficialistas hay críticas al desempeño de la reforma, como lo señaló Pablo Lorenzini, diputado DC que presidió la Comisión de Hacienda de la Cámara Baja cuando se aprobó el cambio estructural. "En el Senado cambió la mano", acusó Lorenzini, asegurando que "hubo conversas por aquí, tecitos por allá,y bajo mi concepto resultó un híbrido que no tiene futuro".

Con esto, el diputado enfatizó que "una cosa es cobrar más impuestos, pero con la complejidad del sistema la elusión tributaria puede crecer perfectamente. La mayor recaudación puede irse por esa elusión".

Por su parte, el senador Coloma planteó que "se requiere una simplificación. Debemos volver a un solo sistema, o a alguna alternativa más simple, porque el actual esquema de sistema atribuido y semi integrado es engorroso, es caro, es difícil, y es algo que fue advertido".

Asimismo, García-Ruminot sostuvo que "hay que volver al régimen integrado, y que sea el único sistema. Así tendremos un incentivo potente para que las empresas reinviertan las utilidades". Además, señaló que "debiéramos tener una tasa única de primera categoría, de 25%, y ojalá más baja, si bien hay que ser franco en que la situación fiscal actual es tan restringida que es difícil bajar más por ahora".

De manera más escueta, el senador Montes indicó que "hay muchos temas de operación y de clarificación que se deben introducir".

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