Chile y la batalla por el BID

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Por Jorge Heine, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Boston

En un libro recién publicado, “El mundo antes y después del Covid- 19”, Helena Carreiras y Andrés Malamud señalan que una de las lecciones de esta pandemia es que “la cooperación funcional o técnica se ha revelado más útil y más efectiva que la cooperación política… (En) América Latina…, el Banco Inter-Americano de Desarrollo ( BID) o la Corporación Andina de Fomento (CAF) serán mucho más relevantes para la reconstrucción post-pandemia que la Celac o la OEA”.

El BID, que presta US$ 12 mil millones al año, y es la principal fuente de financiamiento para el desarrollo de la región, debería jugar un papel clave en que América Latina salga de su peor crisis en un siglo. Sin embargo, justo ahora, la administración Trump pretende cambiar la naturaleza del banco y politizarlo, para que deje de ser una entidad técnica y sea una herramienta política más al servicio de la Casa Blanca.

El anuncio de la candidatura de Mauricio Claver-Carone, un abogado de 44 años oriundo de Miami, que se desempeña hoy como director para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca, tiene ese objetivo. Para Claver-Carone, la gran prioridad es el cambio de régimen en Cuba y en Venezuela, y ha indicado que lo seguiría siendo desde la testera del banco.

Su candidatura rompe un compromiso del Presidente Eisenhower, de que la presidencia del banco estaría siempre en manos de un latinoamericano. El banco, con sede en Washington, ha funcionado bien a lo largo de seis décadas con la impronta dejada por su presidente fundador, el chileno Felipe Herrera (1960-1970). El presidente (latinoamericano) del banco es el que fija las grandes orientaciones de política, y el vicepresidente ejecutivo (estadounidense), el que lleva el día a día y ejerce poder de veto sobre los préstamos. Ello ha dado buenos resultados.

¿Qué pasará ahora? ¿Habrá dos estadounidenses a cargo de un banco dedicado al desarrollo de América Latina?

El gran argumento a favor de un estadounidense en la presidencia del BID es que ello facilitaría su renovación de capital. Eso es falso. El senador Patrick Leahy, vicepresidente de la Comisión de Asignaciones del Senado de Estados Unidos, responsable de aprobar esa renovación, ya dijo que Claver-Carone no es la persona indicada para solicitarla. En otras palabras, el futuro del banco está en juego. Su politización y obstáculos para renovar su capital comprometerían su viabilidad.

Dado el papel de Chile en la fundación del BID, uno habría esperado una fuerte oposición del gobierno de Chile a esta funesta iniciativa, el mayor golpe a la cooperación en las Américas en muchos años. En un gesto inédito, un grupo transversal de excancilleres y ex ministros de Hacienda de Chile ha llamado a que el gobierno se oponga a esto. Sería irónico que Chile, que jugó un papel clave en la fundación del banco, fuese ahora uno de los que contribuyese a clavar su ataúd.

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