Columna de Ricardo Abuauad: Ceguera en La Pintana

Duoc


¿Cómo se vive hoy en La Pintana? Angélica Bulnes, en el RAT Pack del jueves lo resumió bien: con una población estimada en 180.000 personas, tiene solo una sucursal bancaria (BancoEstado), dos supermercados, y únicamente dos locales de grandes farmacias. No hay una notaría, y cuando en 2019 Papa John’s abrió un local ahí sacó titulares, porque era la primera cadena de comida rápida en hacerlo. En 2022, recién 37 años después de su creación, junto con el nuevo Polideportivo se inauguraba el primer ascensor de la comuna (el primero en Chile fue un siglo antes, en 1921). Es frecuente que la zona haga noticia por crímenes violentos, femicidios y hacinamiento. Con estos datos, es claro que La Pintana esté en uno de los últimos lugares del índice de Calidad de Vida Urbana del IEUT UC y la CChC, y lidere el Ranking de Comunas Vulnerables en la RM.

En la tribuna que ofrece esta columna se lleva insistiendo hace tiempo en la importancia de tener un plan, de llevar adelante proyectos urbanos, porque la ciudad es determinante en la calidad de vida de las personas y, cuando está bien pensada, atrae inversiones, empleo y oportunidades. Confiando en eso, la alcaldesa Claudia Pizarro ha planteado un proyecto llamado “La Pintana del Futuro”: un nuevo nodo con servicios cívicos, un centro comercial, y educación superior. El sector elegido para ello es un predio central de 8 hectáreas, abandonado hace décadas, foco de peligrosidad. Se contactó a una institución seria, el DUOC UC, para establecer con ellos un comodato que les permita instalarse en ese lugar (el 40% de los estudiantes de educación superior de La Pintana estudian en sedes del DUOC en otras comunas). ¡A todas luces una buena idea!

Lamentablemente el resto es historia: a pesar del evidente interés de esta propuesta, el Concejo Municipal acaba de rechazarla. ¿Por qué? Sus miembros, de izquierda, critican el que se quiera “entregar gratis” este terreno a una institución privada que en otros lugares paga por el suelo, y que no ofrecería especiales beneficios a los estudiantes de la comuna (más allá del alto porcentaje de gratuidad con la que seguro contarían). En suma, desconfianza en la gestión pública con inversión privada.

Se le olvida a este Concejo que si el suelo en disputa fuese tan atractivo para la instalación de equipamiento, ello ya habría ocurrido. Y cuando eso no ocurre, es evidente que hay que seducir con incentivos. Se le olvida también a este Concejo que los jóvenes que viajan más de una hora para conseguir la educación que podrían obtener ahí cerca no pueden esperar; que el suelo abandonado por décadas deteriora el entorno; que a La Pintana no le sobran inversionistas; que la asociación público-privada puede favorecer la ciudad; que un proyecto urbano puede ser detonante de un cambio sustancial. Y se le olvida sobre todo que cuando se tiene la posibilidad de beneficiar a los habitantes que votaron por ese Concejo, no hay ceguera ideológica ni cálculo político que excuse cumplir con ese deber.

Por Ricardo Abuauad, decano del Campus Creativo UNAB y profesor UC

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