Una pandemia dentro de otra pandemia



Por María Inés Salamanca, coordinadora de ONU Mujeres Chile 

El mundo enfrenta una crisis sanitaria y humanitaria sin precedentes, lo que tendrá efectos importantes en el incremento de la pobreza y las desigualdades, y en donde lamentablemente las principales afectadas serán las mujeres. Esta pandemia tiene rostro de mujer, ya que son ellas las que predominan en áreas prioritarias como salud, servicios, educación y trabajo informal. Es importante hacer un reconocimiento a las trabajadoras remuneradas y no remuneradas que en este contexto enfrentan el desempleo, el aislamiento y la sobrecarga de tareas de cuidado, todos factores que intensifican la violencia de género, haciéndola mucho más profunda en estos momentos.

De acuerdo al reporte del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, los llamados y denuncias al Fono de Orientación en Violencia (1455) y al 149 de Carabineros aumentaron un 60% desde que inició la emergencia sanitaria en marzo. Estas cifras dan cuenta que esta es una problemática real en América Latina: en Brasil ha habido un incremento de un 50% y en México un 30%. Las llamadas por violencia subieron en Argentina un 39%.

La violencia de género es una pandemia que daña y mata a mujeres y niñas en todo el mundo y sobre la cual tampoco tenemos aún una vacuna. Hace pocos días, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, instó a todos los gobiernos a que la prevención y la reparación en los casos de violencia contra las mujeres sean una parte vital de sus planes nacionales de respuesta contra el Covid-19.

Desde ONU Mujeres existe preocupación por la seguridad de las mujeres y las niñas en el marco de las medidas de cuarentena, por esta razón, reconoce el trabajo que ha hecho la sociedad civil en el despliegue de redes de apoyo en los territorios y los planes que han llevado las autoridades, orientados principalmente a la prevención y la responsabilidad social. No obstante, siempre es necesario más, por eso priorizar en la respuesta inmediata y ampliación de los sistemas de atención de la violencia contra las mujeres es fundamental, así como también proyectar soluciones de protección, a través de un fuerte trabajo integrado e intersectorial que brinde capacidad de respuesta e integralidad de las soluciones.

ONU Mujeres ha realizado recomendaciones y propuesto medidas específicas, destacando que lo primero es asegurar el fortalecimiento de las acciones y servicios de prevención, atención y respuesta a la violencia contra las mujeres, por medio de una mayor inversión pública, considerándolos como servicios esenciales, y también implementando medidas que resuelvan los problemas derivados del confinamiento, como, por ejemplo, en Argentina, en donde se decretó una excepción de la cuarentena para mujeres y personas LGTBI en situación de violencia, o en Uruguay, donde se elaboraron protocolos de detección y denuncia para los equipos de salud.

No podemos dejar pasar que la violencia contra las mujeres y las niñas, exacerbada en la actual crisis sanitaria, es un desafío crucial para la humanidad y para Chile. Como ONU Mujeres, hacemos un llamado y una invitación a todos los sectores para que en conjunto demos prioridad a la prevención y atención de la violencia contra las mujeres y niñas, como un aspecto central para enfrentar la actual emergencia del Covid-19.

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