El vapeo y los jóvenes

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Existe una controversia acerca de qué hacer con los cigarrillos electrónicos. Enfermos agudos y muertes asociados al vapeo han encendido las alarmas de las autoridades de EE.UU. Antes de eso, el cirujano general de dicho país ya había alertado acerca del enorme crecimiento en el uso de estos dispositivos entre jóvenes, al que calificó de epidemia. Ciertamente, una preocupación central es el potencial efecto "puerta de entrada" que el vapeo puede tener entre jóvenes: comienzan usando estos productos, altamente adictivos (pueden contener hasta 20 veces más nicotina que los cigarrillos convencionales), y luego se pasan a productos de tabaco convencional. Este "enganche" se acentúa por factores sociales ("vapear es bacán"), falsas percepciones y una oferta de productos que tienen sabores para todos los gustos.

Poco se sabe de este fenómeno en Chile, más allá del activismo de algunos vapeadores que no terminan de aclarar sus potenciales conflictos de interés en este tema. La última encuesta sobre población escolar del Senda (2017) revela que un 10% de los escolares utilizó estos productos durante el mes anterior al relevamiento de la encuesta. Debe recordarse que la venta de estos productos no ha sido aprobada por las autoridades sanitarias. No solo no deberían venderse, sino que, de venderse, nunca debieran ser vendidos a menores. Pues bien, se venden en malls, supermercados, etc. a la vista de todo el mundo, incluso de las autoridades sanitarias. Este 10% de usuarios ya coloca a Chile entre los países con mayor uso en las Américas e implicaría que unos 100 mil niños los usan. Un 87% de ellos son menores de edad.

Lo que es todavía más preocupante, un 17% de los usuarios del último mes nunca fumaron cigarrillos convencionales y un 49% consume tanto cigarrillos electrónicos como convencionales. Esto quiere decir que uno de los principales argumentos a favor de estos productos (que ayudan a dejar el cigarrillo convencional, que sería más dañino), no se aplica en el caso de los jóvenes chilenos. Aquí, parecería que la mayoría de ellos se sienten atraídos por el consumo de este producto y lo usan sin el deseo de dejar el cigarrillo convencional o sin haberlo usado jamás.

Aunque las autoridades sanitarias han reaccionado a las últimas noticias de EE.UU. enviando un proyecto de ley, resulta incomprensible que la situación haya llegado a esto. No se entiende por qué se siguen vendiendo públicamente productos ilegales; que no se sabe qué contienen; que resultan atractivos a los jóvenes por sus sabores y diseños; y que están generando adictos a la nicotina que, tal vez, terminen consumiendo cigarrillos convencionales. No se necesita un proyecto de ley para quitar del mercado estos productos. Y el proyecto de ley ingresado por el Minsal debe ser tratado de manera urgente. Si se aprueba su uso deberían prohibirse los saborizantes, regularse el contenido de nicotina y la venta a menores debiera estar severamente penalizado. ¿Qué estamos esperando?

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