Convulsionado se encuentra el escenario internacional luego que el Banco Central de China decidiera devaluar el yuan a su nivel más bajo en 11 años, como medida de represalia ante la nueva imposición arancelaria que aplicó Donald Trump al país asiático la semana pasada.

La medida ha tenido una serie de efectos colaterales, pero ¿Qué implicancias tiene para Chile? El economista jefe del Banco Santander, Claudio Soto señaló que se verá principalmente afectado en el comercio exterior y en la inversión.

A nivel global, ¿cuál es el impacto y por qué canal llegan los efectos de la guerra comercial a Chile?

-La guerra comercial tiene impacto en Chile por dos razones. Primero. Hemos visto que las exportaciones chilenas se han moderado bastante desde mediados del año pasado y esto refleja la incidencia que está teniendo este conflicto. Lo segundo, en los indicadores de confianza, ya que se genera incertidumbre y se produce un impacto en las decisiones de inversión.

¿Cuál es la importancia del yuan en el mundo?

-Para las transacciones internacionales, la principal moneda sigue siendo el dólar. Sin embargo, la depreciación que ha tenido el yuan ha hecho que las exportaciones chinas se vuelvan más competitivas, lo que a su vez ha contrarrestado de alguna manera el mayor costo de los aranceles.

El dólar cerró en $720, ¿está desalineado de sus fundamentales?

-Tenemos mucha incertidumbre en estos momentos, porque no sabemos bien cómo va a evolucionar la guerra comercial hacia adelante o cómo va a desenvolverse la Fed. Pero creemos que hay algo de sobrerreacción en los movimientos de la moneda en el corto plazo. Por eso, y aunque hay dudas, podría haber cierta corrección en lo inmediato.

En ese sentido, ¿el Banco Central no debería pensar en intervenir?

-No. Nosotros no vemos que el BC tenga que intervenir en el mercado cambiario. El Banco Central se siente confortable con la moneda, y parte del ajuste que tiene que enfrentar la economía chilena dado este complejo escenario, supone un encaje de la moneda, pero esto es un proceso normal. Vemos bastante lejano el escenario para que el BC intervenga dólar.

En términos locales, la economía creció 1,3% ¿se está profundizando la desaceleración?

-Con los datos de las cuentas nacionales tendremos más antecedentes, pero el Imacec de junio lo que nos muestra es que el crecimiento del segundo trimestre estuvo por debajo del 2%, lo que es una cifra bastante moderada. De aquí en adelante debería verse algo más de dinamismo, pero con los eventos que hemos visto la recuperación será más lenta de lo que esperábamos.

El gobierno prevé una aceleración en el segundo semestre, ¿qué tan fuerte podría ser?

-Los proyectos de inversión que se han ido consolidando durante el año empezarán a generar mayor actividad. En la medida que eso ocurra se generará mayor dinamismo en la inversión e incidirá indirectamente en la creación de empleos.

¿Cuál es su proyección para el segundo semestre, y el año 2019?

-Para el semestre nuestra proyección está en torno al 3% y la del año completo en 2,7%, pero ambas las vamos a revisar una vez conozcamos los datos de cuentas nacionales. Si hoy tuviéramos que revisar nuestras proyecciones lo haríamos a la baja.

¿El crecimiento puede estar bajo 2,5% o incluso acercarse a 2% este año?

-Hay una posibilidad de que el crecimiento esté por debajo del 2,5%.

El mercado financiero -tasas swap- proyectan un recorte de 100 puntos base de aquí a mayo de 2020, ¿cuál es su trayectoria para la política monetaria?

-Estamos esperando un recorte de 50pb en septiembre. De allí en adelante, la decisión del BC va a depender mucho de lo que ocurra con la actividad. Si empieza a dar signos más claros de consolidación en los próximos meses, es probable que el recorte sea hasta 50pb y luego se mantenga en 2% por un buen tiempo. Pero si la economía sigue perdiendo fuerza hacia fines de año, es probable que el Central quiera inyectar más estímulo monetario.

¿El mayor estímulo monetario se hará visible en el segundo semestre?

-La transmisión de la política monetaria a la economía real toma tiempo. Entre 4 y 6 trimestres. Por lo tanto, los cambios recientes que hemos visto impactarán en la economía del próximo año.