La economía de la Región del Biobío vive días cruciales. Un eventual cierre definitivo de la Siderúrgica Huachipato podría generar un impacto en la actividad, el empleo y en la vida de miles de familias que giran en torno a la compañía que tiene más de 70 años de historia.

Hace poco más de una semana la emblemática empresa anunció el cierre indefinido de sus operaciones, debido a que las medidas anunciadas contra las importaciones de acero chino fueron consideradas insuficientes. La filial de CAP estimó entonces que las sobretasas recomendadas por la Comisión Antidistorsiones eran “menores a las solicitadas”, impidiendo a la empresa “competir en igualdad de condiciones”.

Según un estudio reciente de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), el eventual cierre de Huachipato tendría un impacto en el Producto Interno Bruto (PIB) Regional de 3%, además del consecuente efecto en la tasa de desempleo.

“La compañía siderúrgica es un pilar económico en la región. Su cierre significa la pérdida de ingresos fiscales significativos para el gobierno local, lo que puede resultar en recortes en servicios públicos esenciales, como la educación y la atención médica. Además, la cadena de suministro que depende de esta empresa, desde proveedores hasta empresas de transporte, sufrirá un golpe considerable, lo que puede resultar en despidos adicionales y una disminución en la actividad económica en general”, sostiene el estudio de la UCSC.

Pablo San Martín, vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la UCSC, reafirma que el impacto social y económico de la actividad de la siderúrgica es clave para la región.

“El impacto de Huachipato en la Región del Biobío es muy importante no solo en términos económicos dado su importante aporte al PIB, sino también en términos de empleo. Su impacto social es enorme. (De concretarse el cierre) esto puede ser como lo que ocurrió (con el cierre de las minas) en Lota”, sostiene San Martín, quien agrega que los procesos de reconversión de los trabajadores suelen ser complejos.

En la misma línea, Carlos Smith, investigador del Centro de Investigación Empresa y Sociedad de la U. del Desarrollo, cree que el efecto multiplicador de Huachipato en la economía de la zona es importante. “Hay estudios que revelan que por cada peso que la empresa produce, se generan 2,33 pesos más en forma indirecta e inducida en rubros como el comercio, transporte y otros. A su vez, por cada puesto de trabajo se generan cinco adicionales en otros sectores”, añade.

La dinámica regional

El debate en torno a la crisis que vive la Siderúrgica Huachipato también abre la discusión sobre el momento que vive la economía de la zona sureña.

Según Iván Araya, director del IER del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas Universidad de Concepción, la economía de la región camina a un tranco distinto del que lo hace el resto del país. “El ciclo económico del Biobío es distinto al del país y esto se da porque la estructura productiva de la región es distinta. El resto del país es más minero, especialmente en la Macrozona Norte. El crecimiento del Biobío viene de nuevas empresas que han entrado a la producción de bienes, como el sector forestal. Eso le ha generado dinamismo a la región”, afirma Araya, quien destaca la veloz recuperación que tuvo la región en 2023 a diferencia del estancamiento que vivió el país en general.

El académico explica, además, que en los últimos 10 años el peso del sector manufacturero (producción de bienes) ha caído en relación PIB total de la región y destaca el aumento de la participación del sector servicios. En la actualidad el sector servicios tiene una participación del 53% en la producción total (ver infografía).

Según los datos de la Universidad de Concepción, el peso de la Región del Biobío en el PIB nacional ha subido levemente durante la última década. Si en 2013 la participación de la región estaba en un 5,9%, al cierre de 2022 llegaba a casi el 6,2%.