El escenario económico para Chile se avecina complejo. Si bien para este año las perspectivas para la actividad se mantienen en terreno positivo con una expansión del orden del 1,7%, para el próximo las proyecciones se van consolidando hacia un terreno negativo con una caída entre el 0,1% y el 0,5%, sin embargo, hay otros factores que podrían estar anticipando en escenario más complejo para Chile.

Uno de ellos es lo que refleja un informe realizado por Clapes UC, donde analizan las probabilidades de una recesión para Chile este año. De acuerdo con el documento realizado por el coordinador macroeconómico de Clapes-UC, Hermann González, y de la investigadora Valentina Hernández, “el uso de modelos para estimar la probabilidad de recesión se ha hecho extensivo en los últimos meses, como consecuencia de los riesgos de que el retiro de las medidas de estímulo impulsadas durante la pandemia dé origen a un escenario de recesión en diversas economías”, menciona.

En ese sentido, el texto sostiene que “la publicación de cifras económicas se produce con rezagos, por lo que la utilización de indicadores adelantados o contemporáneos que permitan anticipar el cambio de ciclo es de gran utilidad para identificar en tiempo real si los países están entrando en una fase recesiva”.

En este contexto, Clapes realizó esta nueva estimación, la que arrojó que existe un 61% de probabilidad de que Chile caiga en recesión este año. En ese análisis se “incluyen como determinantes la pendiente de la curva de rendimiento de Estados Unidos, el VIX (índice del miedo) el índice de incertidumbre de Clapes UC, el precio del cobre y la pendiente de la curva de rendimiento de Chile.

Hermann González explica que “en los escenarios de recesión previos se ha dado tanto una caída secuencial del PIB desestacionalizado en dos trimestres consecutivos, lo que se conoce como recesión técnica, como cifras negativas de crecimiento interanual. El primer trimestre de este año la economía cayó en la medición secuencial, pero aún seguimos viendo cifras positivas en la comparación anual, principalmente por la resiliencia que ha tenido el consumo privado”.

Sin embargo, añade que “esto ya está cambiando y, en la segunda parte del año, si se confirma el escenario de recesión que anticipan algunos modelos, debiésemos ver una demanda más débil, menor creación o destrucción de empleos y una profundización de la caída de la inversión”.

Así, acota que “en un escenario de recesión, lo que vemos normalmente es una caída generalizada de indicadores económicos que habitualmente conocemos con rezago y ese es el valor que tienen estos modelos, para anticipar este tipo de escenarios”. Precio del cobre, riesgos externos y mayores tasas de interés para controlar la inflación, son un factores que pesan en este análisis y así lo menciona el economista de Clapes: “Las variables externas son relevantes porque Chile es una economía pequeña, abierta y exportadora de materias primas, lo que genera grandes beneficios, pero también nos expone a lo que ocurre en el resto del mundo. En ese ámbito, la probabilidad de recesión en Estados Unidos y en Europa medida por modelos similares a estos también ha estado subiendo, China crecerá apenas sobre el 3% este año, al tiempo las condiciones financieras internacionales se han ido deteriorando, lo que también nos impacta negativamente”.

Sin embargo, González subraya que “esto no es lo único que puede llevarnos a una recesión. Internamente el alto nivel de incertidumbre política y económica, sumado al necesario ajuste fiscal y monetario en curso, hacen particularmente compleja la situación económica prevista para la segunda parte del año y en 2023″.

12 DE JUNIO DEL 2020 FOTO PANORAMINA SANTIAGO DESPEJADO LUEGO DE LA LLUVIA FOTOS: LUIS SEVILLA FAJARDO

¿Cuál es la mejor forma para medir una recesión?

De acuerdo con el análisis que hacen los economistas, si bien el concepto de recesión técnica definido como dos trimestres consecutivos de caída de la actividad es ampliamente utilizado, desde el punto de vista económico, González sostiene que “es más completo entender una recesión como un periodo de declive de la actividad total, considerando un conjunto amplio de variables como ingreso, confianza, precios de activos empleo y comercio, por mencionar algunas”.

Y puntualiza que “Chile ha tenido recesiones por ejemplo en 1999, 2009 y 2020 y esos años se caracterizaron por una caída del PIB -la principal variable para medir el ciclo económico-, pero también por una serie de otras variables como las mencionadas anteriormente”.

Por último enfatiza que si bien “hay distintos modelos para anticipar un escenario recesivo, no hay un consenso sobre cuál es la mejor medición, porque esto dependerá de las características del país y del horizonte en que se quiera estimar la probabilidad de recesión”.