Cuando tenía ocho años, la abuelita Irene me regaló un libro de fábulas. Estas semanas me he acordado de una de esas historias, que pocos niños leen hoy. Había dos conejos sentados, uno a la izquierda, el otro a la derecha, cuando de pronto escucharon los ladridos de unos perros. El de la izquierda dijo: "Corramos, que vienen unos galgos, nos van a cazar". El que estaba a la derecha respondió: "No son galgos, son podencos". A lo cual el otro retrucó: "Eres un tonto, son galgos, los conozco". El de la derecha insistió: "No sabes nada, son podencos, sin duda". Lamentablemente, la interesante discusión no pudo llegar más lejos, los perros se comieron a los conejos.

Con poco esfuerzo uno puede escuchar los ladridos de los perros que se vienen acercando rápido a Chile. Nuestros líderes políticos también escuchan. Pero con horror los vemos actuando como los conejos de la fábula. Repasemos algunos de esos ladridos:

1 El mundo lleva 20 años en una revolución económica que está cambiando la humanidad. Esta requiere que las sociedades tengan jóvenes educados, políglotas, flexibles, creativos, globales. Los países que no los tengan se estancarán y empobrecerán. Korea, Nueva Zelandia, los países escandinavos, Holanda, Suiza, países pequeños, están lanzados en esa carrera, asegurando la mejor y más moderna educación que pueden a sus hijos. Nosotros, con más del 80% de los niños educándose en colegios del sistema público, de qué estamos preocupados: de si eliminar o no liceos emblemáticos que les mejoren la educación a algunos miles de esos niños, y de si seguir gastando plata en gratuidad para los que quedaron repitiendo. ¿De mejorar el contenido y la forma en que se enseña para que los niños entiendan lo que leen, aprendan de verdad otro idioma, de sacar a los profesores que no saben enseñar, etc.? Nada.

2 La robótica antes del 2023 dejará a miles de personas sin trabajo y necesitamos reentrenarlos. Está ocurriendo, pero acá los congresistas piensan que a Chile no le afectará. Se equivocan. En un nocedal pequeño el año pasado cosechamos con el trabajo de unas 30 personas; esta temporada lo hicimos arrendado dos máquinas con seis trabajadores. ¿Qué les dirán a los otros 24 trabajadores los diputados tan preocupados de reescribir reglas sindicales?

3 La sequía de más de 10 años nos tiene con el desierto rodeando a Santiago, con campos secos en Petorca, convertidos en una fábrica de pobreza. Se arranca el bosque nativo de la zona central sin control, sin que algo equivalente ayude a contener la erosión del suelo y la infiltración de agua para alimentar las napas que se secan y nos tienen bombeando a 200 m de profundidad para tomar una ducha. Y no hay plata para hacer tranques, pero sí para comprar colegios que eran de privados.

4 El mundo se mueve con las fuerzas de China, EE.UU. y Rusia. Tenemos la oportunidad de coordinarnos con otros países para negociar en mejor pie, y qué discutimos: si rechazar el tratado que nosotros mismos promovimos cuatro años atrás.

5 Miles de mujeres solteras y pobres necesitan con urgencia lugares seguros para dejar a sus hijos para poder ir a trabajar y salir de su miseria. Y cuál es la discusión de igualdad e inclusión que se toma las páginas y noticieros: si debe o no cambiarse los colegios de hombres a mixtos y, más importante, si decir todes o tod@s.

6 La población envejece a un ritmo nunca conocido. Como vamos, en 20 años habrá decenas de miles de ancianos de más de 90 años, pobres como ratas, al cuidado de cientos de miles de hijos de más de 70 años, igualmente pobres. La discusión chilena: rechazar la idea de legislar y si tener una AFP estatal. ¿Aumentar el ahorro de hombres y mujeres hasta los 68?¡Jamás!

¿En qué están pensando cuando nos llevan como conejos a enfrentar a los perros de hoy?

La moraleja es tan simple: ¡Si somos chicos como conejos, no discutamos lo irrelevante, alejémonos de los perros!