Con el objetivo de incentivar la promover investigaciones, normativas e incentivos que vayan en beneficio de los vehículos eléctricos, en 2017 se creó la Agrupación de Movilidad Eléctrica de Chile (Amech).

Se trata de una organización que reúne a representantes de diversos sectores, entre los que se destaca Enel, Engie, el Centro de Innovación de la Universidad Católica, Europcar, Chilquinta, Nissan, BMW y la Asociación Gremial de Generadoras de Chile, entre otros. A poco más de un año de su formación, el grupo ya ha tenido sus primeros resultados.

Hace sólo unos días, se firmó un importante acuerdo entre el gobierno y otros actores respecto a este tema. Alberto Escobar, líder de esta organización y, también, miembro del Automóvil Club de Chile, se refiere a los desafíos que restan por resolver y aclara el escenario de cara al futuro.

¿Qué alcance tendrá este acuerdo público-privado para impulsar la electromovilidad en Chile?

-Por definición, siempre los acuerdos público-privado traen beneficios. La autoridad siempre tiene algo que decir, sobre todo, respecto a las nuevas tecnologías. Es muy valorable que exista una cercanía y un compromiso respecto a este tema.

¿Cuál será uno de sus principales beneficios?

-Al trabajar en una agenda conjunta, es mucho más fácil para la autoridad tener un panorama de los distintos actores del mundo privado que están en la electromovilidad, mientras que por otro lado, estos últimos logran trasmitirle al gobierno sus inquietudes y -lo que es más fundamental- a qué le están dando énfasis.

¿Qué se espera de la autoridad?

-Se solicita que la política pública, que es la que tiene que hacer la autoridad, converse de manera más fluida con los distintos aspectos que el mundo privado está instalando. Hay que recordar que este es un Estado subsidiario. Es decir, son los privados quienes efectúan y ejecutan todas las actividades.

En definitiva, ¿qué va a lograr esta cercanía entre ambos mundos?

-En términos simples, esto permitirá equivocarse menos respecto a los énfasis de las normas y decretos. Además, de entregar correctamente la información del sector privado al Estado.

Los gobiernos no tienen el dinero suficiente para pagarles a todos expertos que existen. Esto permitirá que se disponibilicen varios y ellos pueden ir iluminando los distintos aspectos que componen la electromovilidad.

Entonces, ¿esto también dependerá de la voluntad de generar cambios en los estatutos ya establecidos?

-Exactamente. Aquí hay que reescribir algunos aspectos que tienen que ver con la electromovilidad.

¿Cómo cuáles?

- Por ejemplo, hubo compromisos respecto al incremento de las redes de cargadores.

¿Qué impacto tiene este tema en particular?

-Dentro de las grandes inquietudes que tiene el común de la gente respecto a la electromovilidad, se encuentra el precio, los puntos de carga y la autonomía. Entre los compromisos que se establecieron, hubo empresas que firmaron para hacer frente a estas preocupaciones. Por ejemplo, traer automóviles con más tecnología y un mayor campo de operación.

¿Qué pasa con los precios?

-Cada año el precio de los automóviles eléctricos va disminuyendo, porque las baterías son cada vez menos costosas. Esto, a razón de entre un 4% y un 8%.

Con el acuerdo, la academia tendrá un rol más importante. ¿Qué va a significar esto?

-En definitiva, esto permitirá que se ponga más inteligencia al servicio de la electromovilidad.

¿Dónde están los desafíos?

-Hay que mantener este ecosistema. Sin embargo, también hay que desarrollarlo y hacerlo crecer. En tanto, también es necesario ir generando medidas más concretas para romper esta inercia. Es decir, que las personas dejen de tener prejuicios respecto al tema. Por ejemplo, respecto a la baja autonomía.

Cambio de mentalidad

¿Qué hace falta para que se vendan más autos eléctricos?

-Hace falta que haya mayor disponibilidad de unidades. Por ejemplo, si alguien deseara comprar uno de estos vehículos, probablemente, tenga que hacer un abono y esperar a que este llegue dentro de seis meses. Eso es un desincentivo a la comercialización de este tipo de automóviles.

¿Y el precio de ingreso?

-El valor de los autos todavía es percibido como alto, porque la gente está consumiendo otros vehículos de ese precio. Sin embargo, no lo cuestiona. Es decir, lo ven como un automóvil secundario y, por este motivo, lo encuentran caro.

Frente a esta realidad, ¿qué ventaja tienen?

-Las mantenciones son muy bajas y, por lo tanto, existe una elevada rentabilidad en el largo plazo.

En el fondo, ¿se trata de un cambio cultural?

-Esto es algo muy importante, porque la gente debe cambiar la manera en la que se relaciona con la movilidad. Es decir, generar otros hábitos. Por ejemplo, conocer las distancias de sus desplazamientos. Se trata de ser conductores más inteligentes. Si todos fueran así, tendríamos menos problemas en nuestras ciudades.

¿Qué viene de cara al futuro?

-El 2022 va a ser el año en que se equipararán los precios entre los eléctricos y los vehículos térmicos en el mundo. Es decir, va a desaparecer la decisión a partir de qué es más caro.

¿Y el parque automotriz?

-Se proyecta que al 2035, en Chile, el 40% de los vehículos van a ser eléctricos, mientras que se espera que al 2040 el 100% del transporte público utilizará esta tecnología en nuestro país. Es decir, de aquí a tres años se comenzará a generar una explosión en su comercialización.

¿Cuáles son las dudas?

-Esto ocurrirá en la medida de que el mercado pueda abastecer a esta demanda. Hoy, esto no es posible. La gente que prueba un vehículo eléctrico no se baja más, pues son fáciles de conducir, demuestran un compromiso con el medio ambiente y un estilo de vida.