El Parlamento de Alemania aprobó una ley el jueves que establece que los niños que asistan a la escuela o guardería estén vacunados contra el sarampión. A partir de marzo de 2020, los padres deberán demostrar que sus hijos están vacunados o inmunizados.

Los legisladores aprobaron la ley del gobierno con una mayoría de 459 a favor, 89 en contra y 105 abstenciones.

Con la nueva ley, los padres que no puedan demostrar que sus hijos han sido vacunados contra el sarampión para el 1 de agosto de 2021 tendrán que pagar una multa de hasta 2.500 euros (2.790 dólares).

El ministro de Salud Jens Spahn argumentó que la vacuna obligatoria es necesaria debido a un aumento en los casos de la enfermedad, la cual es muy contagiosa y potencialmente mortal. Algunos padres y médicos se oponen a la medida.

"Esta es una ley de protección infantil", dijo Spahn. "No queremos que nadie contraiga sarampión", afirmó.

Los maestros y empleados de las guarderías, personal de hospitales y residentes de albergues de refugiados también tendrán que ser vacunados. En caso contrario, se impondrán multas de hasta 2,500 euros.

Alemania ha registrado 501 casos de sarampión en lo que va del año. El sarampión puede causar complicaciones graves y, en casos excepcionales, la muerte en una de cada 1.000 personas.

En Alemania no había hasta ahora un plan de vacunación obligatorio, era voluntario. Así y todo, tuvo éxito, porque las investigaciones demostraron que el 96% de los estudiantes del primer curso escolar recibieron la primera dosis de la vacuna contra el sarampión y el 93%, también la dosis de recuerdo.

Para erradicar dicha enfermedad, tal y como exige la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 95% de la población total tendría que ser inmune, ya sea a través de la vacunación o por haber contraído la enfermedad.