Hasta ahora, no existe ningún análisis que, por sí solo, diagnostique la fibromialgia. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurría antes, la fibromialgia ya no se diagnostica por exclusión; es decir, ya no hay que descartar todas las demás afecciones que pueden provocar síntomas similares para diagnosticar fibromialgia.

Ahora se diagnostica en base a los síntomas específicos y se entiende que la fibromialgia puede coexistir con otros trastornos de dolor crónico, como a menudo ocurre.

La fibromialgia es un trastorno que se caracteriza por sentir dolor en todo el cuerpo. El dolor de la fibromialgia es generalizado y amplifica cualquier fuente de dolor que exista, como la artritis.

Las personas con fibromialgia suelen sufrir de dolor generalizado y de molestias migratorias en los músculos sin que haya ninguna lesión muscular oculta y normalmente sienten el dolor de forma más intensa que otros. Los investigadores creen que ese dolor generalizado y amplificado ocurre porque la fibromialgia afecta la forma en la que el cerebro procesa las señales de dolor.

El dolor de la fibromialgia no es igual en todos los que padecen el trastorno. En algunas personas, la piel puede ser extremadamente sensible a cualquier presión suave; en otras, las articulaciones de los dedos pueden ser muy sensibles, aunque no se pongan rojas ni se hinchen y, por último, están quienes tienen mucha sensibilidad en los músculos de la espalda dorsal y del cuello.

Debido a que la fibromialgia tiende a amplificar el dolor generado por otras afecciones, los pacientes con lupus o con artritis reumatoide posiblemente sienten mucho más dolor en las articulaciones de lo que se esperaría según las medidas de inflamación objetivas. Uno de los distintivos de la fibromialgia, precisamente, es sentir un dolor desproporcionado al grado de daño tisular.

Aparte del dolor, la fibromialgia también produce otros síntomas, como cansancio, dolores de cabeza crónicos, síndrome del colon irritable, cistitis intersticial, sueño no reparador y alteración en la capacidad de concentrarse, de prestar atención y de enfocarse mentalmente.

Antes, para diagnosticar la fibromialgia, los médicos presionaban firmemente sobre 18 puntos específicos del cuerpo para ver cuántos de ellos eran dolorosos en esa persona. El diagnóstico requería que hubiesen 11 o más puntos dolorosos. Luego, para explicar los síntomas, debían descartar otras afecciones que producen dolor, como lesiones, neuropatía, artritis y trastornos del tejido conectivo. Ahora, en cambio, es muy claro que una persona puede tener una afección que le provoca dolor crónico y también fibromialgia.

El diagnóstico de fibromialgia ahora se hace con base en los síntomas de dolor generalizado, cansancio, sueño no reparador y alteración cognitiva, normalmente después de que la persona ha sentido dolor en todo su cuerpo durante más de tres meses. "Generalizado" significa que el dolor está presente en ambos lados del cuerpo, tanto por encima como por debajo de la cintura.

El diagnóstico de fibromialgia es difícil, en parte, porque los síntomas tienden a ser inconstantes; es decir, aumentan y disminuyen con el tiempo. Además, puede resultar complicado distinguir el trastorno de otras afecciones. Cuando los pacientes que sufren de dolor generalizado ven que se vuelve más intenso y constante de lo que se esperaría para la dimensión del daño tisular, entonces podría tratarse de fibromialgia. Un ejemplo común es aquel del paciente con artritis reumatoide bien tratada y sin evidencia de inflamación ni erosión articular que siente dolor fuerte en las articulaciones.

Cuando se sospecha fibromialgia, es importante que un especialista con experiencia en la atención de personas con ese trastorno evalúe la situación. Es fundamental diagnosticar la fibromialgia de forma oportuna y exacta, porque puede convertirse en una afección debilitante y alterar considerablemente la vida cotidiana.

Si bien no existe cura, reconocer pronto la fibromialgia reduce la necesidad de hacer más análisis diagnósticos para explicar ese dolor crónico y generalizado. Una vez identificada la fibromialgia, las estrategias para controlar el dolor permiten mantener a raya los síntomas.

* Especialista de la Clínica de Fibromialgia y Cansancio Crónico de Clínica Mayo en Rochester, Minnesota.