La entrega de golosinas y dulces en la fiesta de Halloween es reciente. Los antiguos celtas creían que la línea que une a este mundo con el Otro Mundo se estrechaba en esta fiesta llamada Samhain, permitiendo que los espíritus benévolos y malévolos deambularan libremente. Para ahuyentar a los espíritus malignos, se usaban trajes y máscaras.

Con la ocupación romana de los dominios celtas, la festividad fue asimilada con la «fiesta de la cosecha», en honor a Pomona, diosa de los árboles frutales.

En 1840 esta festividad llega a Estados Unidos y Canadá, donde quedó fuertemente arraigada. Los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición durante la Gran Hambruna Irlandesa. Fueron ellos quienes difundieron la costumbre de tallar calabazas gigantes huecas con una vela dentro.

Sin embargo, la fiesta se hizo masiva en Minnesota en 1921 y luego se extendió a otros estados. La internacionalización de Halloween se produjo a finales de los 70 y principios de los 80 gracias al cine y series de televisión. En 1978, se estrenó en Estados Unidos y en el mundo "Halloween", de John Carpenter, con innumerables secuelas e imitaciones.

Dado que Halloween coincide con la cosecha de las manzanas, éstas se comenzaron a repartir acarameladas y dulces, pero la práctica se desvaneció por rumores de que individuos incrustaban objetos como clavos y hojas de afeitar en las manzanas y caramelos en los Estados Unidos.

Pero la costumbre no ha sido siempre entregar golosinas o dulces. Por ejemplo, en Irlanda se preparaban pasteles de frutas con un anillo en su interior y el que lo encontraba tendría su verdadero amor al año siguiente. Originalmente el "truco o trato" (en inglés «Trick-or-treat») derivó en «susto o dulce» o «travesura o dulce». Si los adultos entregan caramelos, se interpreta que han aceptado el trato. Si por el contrario se niegan, los chicos les harán una broma, siendo la más común arrojar huevos o espuma de afeitar contra la puerta.

En estas fiestas podría volverse a antiguas tradiciones, como la de los romanos, que celebraban  la «fiesta de la cosecha», en honor a la diosa de los frutales, o la de los irlandeses, entregando fruta en vez de dulces a los niños. Los dulces o golosinas, además  de ser un agregado moderno incorporado a la fiesta, tiene graves problemas para la salud, favoreciendo el altísimo sobrepeso y obesidad que tienen más de la mitad de los niños de Chile, además de producir caries dentales y diabetes.

Por lo tanto, su reemplazo por frutas en un país gran productor y exportador de excelente fruta, no es una mala idea.