Una de las críticas más habituales a las películas de ciencia ficción se relacionan al ruido generado por las fuertes explosiones en el espacio, las que hasta hace poco se pensaba, no podían existir. Porque se supone que donde no hay aire, no hay sonido.

Sin embargo, en 2013 el físico espacial Don Gurnett cambió todo lo conocido hasta ese entonces, al señalar que él sí había escuchado los sonidos del espacio interestelar. ¿Cómo era posible?

Gurnett analizó los resultados del Instrumento de Ciencia de Ondas de Plasma, ubicado a bordo de la sonda Voyager 1, lanzada en 1977, encontrando datos sobre las ondas de plasma que evidenciaban que la nave había abandonado la heliosfera.

La heliosfera es una extensa burbuja de magnetismo que rodea al Sol y a los planetas. Básicamente, es el campo magnético del Sol inflado a enormes proporciones por el viento solar, y en el que la Tierra se encuentra en su interior.

Los investigadores habían estado expectantes durante décadas, esperando que las sondas Voyager cruzaran al fin la frontera interestelar, fuera de la heliosfera. Sin embargo, la Nasa supo un año después, que esta barrera ya se había superado. Según la agencia espacial, esto fue debido a la lenta cadencia de transmisiones que llegan desde la lejana ubicación de Voyager 1, con datos de grabadoras antiguas que se escuchan entre tres a seis meses.

Considerando lo anterior, hace algunos años la Nasa determinó, para la fecha de Halloween, entregar un listado con los sonidos más “siniestros” encontrados en el espacio.

Con 14 “canciones”, la nueva y espeluznante lista de reproducción de la Nasa consta de varias fuentes, modificadas y procesadas según sea necesario para estar dentro del rango de audición humana. Así, “The Sinister Sounds” comienza con los espeluznantes tonos de los estudios de rayos X del centro galáctico, donde encontraremos un verdadero monstruo: un agujero negro supermasivo con una masa de aproximadamente 4 mil millones de soles. Aunque está demasiado lejos para ser peligroso, sí suena muy espeluznante.

Otros archivos interesantes son los temblores en Marte (también llamados “martemotos”), registrados por primera vez en la historia por el módulo de aterrizaje Mars InSight de la Nasa en 2019, gracias al instrumento de Experimento Sísmico para Estructura Interior (SEIS) de la agencia espacial.

Otro registro interesante son los sonidos del universo antiguo, derivado de hace 13,8 mil millones de años, cuando nuestro universo estaba vacío de estrellas y planetas y era sólo una bola de plasma caliente, una mezcla de electrones, protones y luz. Las ondas sonoras sacudieron este universo, desencadenadas por fluctuaciones diminutas o “cuánticas” que ocurrieron momentos después del Big Bang que creó el cosmos.

Auroras arremolinadas de Júpiter: en su cuarto paso cercano por Júpiter el 2 de febrero de 2017, la nave espacial Juno de la Nasa observó señales de ondas de plasma de la ionosfera de Júpiter. El instrumento Waves de Juno midió las ondas de radio y plasma en la magnetosfera de Júpiter.

Escucha la lista a continuación: