Hayabusa 2, la nave nipona, proyecto de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), aterrizó con éxito esta madrugada en el asteroide Ryugu, tras despegar el 3 de diciembre de 2014 de la Tierra. La nave, que es dirigida de manera remota, lanzará un proyectil de tantalio y tomará una muestra del cuerpo rocoso para después volver a la Tierra en diciembre de 2020. Estudiará el asteroide durante 18 meses.

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Una de las primeras imágenes captadas por las sonda japonesa.[/caption]

Su objetivo es tomar muestras del asteroide y estudiarlas posteriormente en la Tierra, para saber más sobre los componentes de la Tierra primitiva, tomando muestras de agua y metales. Por otra parte, el viaje servirá para proyectar la minería en el espacio, ya que los asteroides son ricos en metales como el platino. Hoy en día las mineras grandes están viendo la opción de viajar al espacio. Pese a esto, el objetivo inicial es solo científico.

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En rojo se puede apreciar la zona donde aterrizó Hayabusa 2.[/caption]

Operación económica

La sonda, que según los planes iniciales aterrizaría en 2018, apenas está tocando el asteroide debido a la falta de gravedad de Ryugu, mientras busca reunir los restos desplazados con un instrumento llamado el Cuerno de la Muestra, que cuelga de su parte inferior. "Es una expedición bastante interesante, además de que es muy barata: apenas 90 millones de dólares", aseguró Cesas Fuentes, astrofísico y experto en naves espaciales de la U. de Harvard, e investigador del Centro de Astrofísica de la Universidad de Chile.

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Sombra de la nave a 30 metros del asteroide.[/caption]

El científico recalca que la misión no es costosa si se compara con otras expediciones. Incluso, la misión del Hayabusa 2 cuesta menos que los 130 millones de dólares que Chile pagó por el satélite Fasat Charlie, en 2011.

El asteroide Ryugu tiene menos de un kilómetro de ancho y su densidad es tal que su atracción gravitatoria es 60 mil veces menor que en la Tierra. Hayabusa 2 llegó al asteroide en junio del año pasado después de un viaje de tres años y medio para interceptarlo. Los controladores de la misión en la agencia espacial japonesa habían planeado aterrizar en octubre, pero retrasaron el intento después de que las cámaras revelaron que la superficie era mucho más rocosa de lo esperado.

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La nave despegó en diciembre de 2014.[/caption]

Hayabusa 2 disparará el proyectil de tantalio, de 5 gramos y a más de 290 metros por segundo, en la superficie del asteroide. Si todo sale según lo planeado, la sonda recolectará hasta 10 g de la superficie del asteroide, arrojados por el impacto. El material se almacenará a bordo hasta que la nave aterrice en la Tierra, donde se espera que lo haga en Australia, en 2020, después de un viaje de más de casi 5 mil millones de kilómetros.

Ryugu pertenece a una familia de rocas espaciales que son los bloques de construcción más primitivos del Sistema Solar. "Es importante saber su composición, ya que podría darnos pistas de cuánto material del que está en el asteroide pertenece a la composición de la Tierra primitiva", asegura  Fuentes.

Una mina en el espacio

Fragmentos de asteroides como el Ryugu caen a la Tierra como meteoritos, pero golpeados y quemados a medida que atraviesan la atmósfera. Además, que se contaminan rápidamente cuando caen al suelo. El material del asteroide de Hayabusa 2 mostrará a los científicos cómo es el meteorito antes de que se precipite a la Tierra.

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El equipo de Jaxa celebrando el éxito de la expedición.[/caption]

"El análisis de los granos de asteroides puede arrojar luz sobre el lugar donde la Tierra obtuvo su agua. Muchos científicos alguna vez pensaron que los cometas traían agua a la Tierra, pero los estudios han demostrado que el agua de los cometas tiene una firma química diferente a la que se encuentra en la Tierra", explica Fuentes. Además, con los estudios que se le realice a estas muestras de asteroides servirán para sentar las bases de búsqueda de la existencia planeta "hermano" de la Tierra. Es decir, que tenga componentes como agua y minerales que pueden asentar la vida.