Nuevos hábitos en pandemia: Puertas afuera también cambiamos

El impacto de la pandemia no solo se sintió en la vida laboral y puertas adentro en las familias y la economía local. También forzó a implementar nuevas medidas para transitar reduciendo los riesgos de contagio.


Francisco Morales es dueño de un pequeño minimarket ubicado en Providencia. Desde el inicio de la pandemia sus ventas han bajado, pero diariamente levanta las cortinas de su local a la espera de clientes. Una botella de alcohol gel en el mesón y el uso frecuente de mascarilla han sido su forma de evitar los contagios. Y también reducir al mínimo el contacto, priorizando el sistema de pago electrónico.

“Ahora, muy pocas personas vienen a comprar con billetes o monedas. Bajó mucho y casi no se usa la plata en efectivo. Debe ser porque da un poco de miedo contagiarse y, personalmente, a mí también me asusta un poco recibir efectivo”.

Francisco Morales

La escena se repite en otras zonas del país. Según cifras de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (Abif), desde que el virus comenzó a propagarse, el pago con dinero en efectivo y el uso de cheques tuvieron una baja considerable: en mayo hubo apenas 18 millones de giros desde cajeros automáticos, cifra que representa una disminución del 54% respecto de igual mes del año anterior, donde hubo más de 27 millones de operaciones de esta naturaleza.

El menor uso de cajeros automáticos y de efectivo para realizar compras apunta a la sensación de seguridad. Así lo cree Alfredo Ramírez, vecino del sector, quien desde enero dejó de utilizar esta forma de pago. “Cuando he tenido que salir a comprar, la tarjeta es más segura, porque tiene la capacidad de ‘contactless’. Además, puedo hacer transacciones seguras y tengo el control de mis gastos a través de las aplicaciones”, detalla.

A la baja en la utilización del efectivo se suma el uso de cheques como medio de pago. De acuerdo con los datos de la Abif, los documentos presentados a canje tuvieron en mayo una disminución de 57% al compararse con igual período de 2019, de 5.032.128 a 2.165.264 unidades.

El menor uso de dinero en efectivo para realizar compras se explica, en gran medida, por la disminución de personas transitando por las calles, debido a las cuarentenas que rigen en la Región Metropolitana y en otras regiones del país.

Menos compradores, menos pasajeros

Esta baja de peatones se refleja en la cantidad de pasajeros que utilizan el transporte público. Así lo percibe cada día Marcela Castillo (49), quien a diario se desplaza desde su casa en Puente Alto hasta su trabajo en Estación Central. Para completar el trayecto, primero toma un bus y luego se traslada en Metro. “Se nota que hay menos personas transitando. Ahora me demoro menos, pero debe ser porque se endurecieron los controles en las calles”, reflexiona.

Su percepción es acertada. Durante la segunda quincena de marzo, en un día laboral, en promedio hubo una disminución de un 64,3% en las transacciones que registra el Sistema de Transporte Público Metropolitano, en relación a la semana del 9 de marzo. Asimismo, las cifras evidencian que hubo una caída de un 73,3% respecto del promedio de 2019, lo que quiere decir que en total hubo 1.533.719 validaciones registradas.

En el mes de abril la disminución en comparación con la semana del 9 de marzo fue de un promedio de 79% y de un 84,3% en contraste con el año pasado. Es decir, 902.524 transacciones promedio registradas durante los días laborales.

La disminución en las validaciones se agudizó en la segunda quincena de mayo, luego de las cuarentenas en el Gran Santiago, San Bernardo, Buin, Puente Alto, Padre Hurtado, Lampa y Colina. En ese periodo hubo una baja promedio de un 86,1% respecto de la semana del 9 de marzo.

También hubo una baja de un 89,6% respecto de 2019 durante los días laborales. Esto se reflejó en 597.593 transacciones promedio. Y en cuanto a junio, la disminución respecto de la semana del 9 de marzo fue de un 85,9%, con un total de 606.575 validaciones promedio.

“La cuarentena restringió la movilidad de las personas impactando directamente sobre la demanda del transporte público. Por otra parte, la oferta de servicios se ha mantenido alta, en los niveles de verano, a pesar de la fuerte caída de pasajeros”, detalló la autoridad.

El aterrizaje forzoso del tráfico aéreo

El rápido avance del coronavirus impactó también al tráfico aéreo en todo el mundo. En Chile tuvo una caída cercana al 95% entre abril y mayo. Camila Fernández (31) fue una de las afectadas con el impacto de las medidas en las salidas del país. “Planifiqué hartos meses irme de vacaciones a España a fines de mayo, porque el clima mejora un poco. Pero me cancelaron el vuelo y me reembolsaron. Tuve que postergar mis vacaciones hasta nuevo aviso”, se lamenta.

Martín Modarelli, gerente general de Viajes Falabella, asegura que la empresa afrontó distintas etapas durante la pandemia. La primera de ellas, detalló, fue el “freno en las ventas de nuevos viajes para concentrarse más en solicitudes de reprogramación”. Ahora, dice, notaron “varios cambios a la hora de planificar un viaje. Uno de los principales es la anticipación de compra. Los chilenos ya están pensando en viajar el próximo año, mientras que normalmente hubiese sido Fiestas Patrias y los meses de octubre a diciembre los que concentraban las consultas”.

“Existe una caída histórica en la cantidad de pasajeros en el transporte aéreo. Por ejemplo, en mayo se trasladaron 107.416 pasajeros en vuelos nacionales e internacionales, lo que implica 94,6% menos que el mismo mes del año pasado”.

Ministra de Transportes, Gloria Hutt

De la losa al asfalto callejero: la mitad de autos circulando

Lo que ocurre en las losas de los aeropuertos también se extiende al asfalto de las calles de la capital, donde el flujo vehicular ha caído en forma considerable. El aumento de las fiscalizaciones a conductores y transeúntes ha tenido un impacto directo en la reducción de autos en las calles. Es así como en la Región Metropolitana se estima que el desplazamiento en vehículos particulares y de transporte de pasajeros ha bajado entre un 40% y un 56%.

En abril de este año el flujo de vehículos bajó un 56,52%, y en mayo descendió un 57,12%, en comparación con el 2019, según Carabineros, y la menor cantidad de vehículos en las calles también impactó al servicio de taxis. La medición de junio mostró una disminución del 32% entre los taxis que circulan por Santiago. Del mismo modo, el efecto también se sintió en los conductores de aplicaciones móviles de transporte de pasajeros.

Pablo Riquelme es uno de los conductores de estas plataformas que decidió guardar su vehículo durante la cuarentena. “Bajó mucho la demanda y, además, la plataforma se enfoca en el traslado de encomiendas. Prefiero quedarme en la casa estos días, evitar multas y un contagio del virus”, destaca.

“Por el solo hecho de existir una medida restrictiva como lo es la cuarentena, que implica mantener permisos individuales o colectivos, se disminuye la circulación de vehículos en avenidas, calles, caminos, autopistas y carreteras”

Manuel Valdés, general de Carabineros jefe de la Zona Tránsito, Carreteras y Seguridad Vial.

Según la autoridad policial, la mayor baja de tránsito de vehículos ocurrió en los meses de abril-mayo, lo que implica, en consecuencia, que al existir una menor densidad de flujo (vehículos/km), muchas veces los conductores hacen uso de esta condición para aumentar la velocidad de desplazamiento.

Menos vehículos, mejor calidad del aire en la RM

Si un efecto positivo se puede desprender de la pandemia es que a menor tránsito de vehículos, mejor es la calidad del aire que se respira en la Región Metropolitana.

Francisca Guzmán asegura que, en Independencia, comuna donde hoy cumple su cuarentena y realiza teletrabajo, “se nota mucho más limpio el aire. Tengo problemas frecuentes a los bronquios, casi todos los inviernos, pero este año me he sentido mejor”, asegura.

Las restricciones de desplazamiento en la región han incidido en una menor cantidad de episodios críticos, constatados al 16 de junio. En el caso del material particulado grueso (MP-10) se registran menos cantidades de alertas ambientales. Si en 2019 a esta fecha se habían decretado cuatro alertas ambientales y tres preemergencias por la calidad del aire, al 16 de junio de este año las cifras de ambos eventos eran iguales a cero.

Algo similar ocurrió con los episodios críticos vinculados a una alta presencia de material particulado fino (MP2.5) en el aire. Mientras en 2019 se decretaron seis alertas ambientales y dos preemergencias, al 16 de junio de este año la cantidad de alertas habían sido tres y cero preemergencias.

En el caso del material particulado fino (MP2.5), también se ha registrado una reducción en todas las estaciones de la red de monitoreo, del orden de un 25%, en promedio, hasta la primera quincena de mayo. Sin embargo, desde la segunda quincena de mayo este índice comenzó a mostrar un aumento.

Las mejoras en las condiciones del aire se explican porque los tres contaminantes más importantes que se disipan por la Región Metropolitana, en un año normal, son el transporte (39%) -que se divide en maquinaria 20% y automóviles 19%-, el uso de leña (38%) y las industrias (15%).

Tanto la primera como la tercera fuente de contaminantes (transportes e industria) se encuentran fuertemente disminuidos producto de las cuarentenas, y el aumento que ha habido es por el uso de leña (por el confinamiento), sumado a las malas condiciones de ventilación y el frío de algunos días.

Recintos de salud: el impacto en las consultas presenciales

Niños inhalando oxígeno abrazados a sus madres, urgencias y recintos públicos repletos de menores y adultos mayores esperando por ser atendidos producto de enfermedades respiratorias. Esa era la escena que, con frecuencia, graficaba el inicio del invierno en el país. Hoy, sin embargo, la imagen es radicalmente opuesta. Desde el inicio de la pandemia, asistir de manera presencial a un recinto de salud es considerado un acto “de fuerza mayor”.

Así lo cree Pía Ruiz, quien el pasado 8 de julio llevó a su hijo recién nacido hasta una clínica de Providencia. Una radiografía de caderas y una vacunación programada obligaron a Facundo, de cinco meses, a realizarse el procedimiento presencial.

“Cuando llegamos me preocupé, pese a usar mascarilla en todo momento, mantener la distancia en la sala de espera y también con la persona que te atiende. Te asustas, porque te preguntas qué pasa si la persona que estaba antes que tú tenía el virus. Por eso evitamos ir a la clínica, sólo vamos cuando es realmente necesario”

Pía Ruiz

Según Carlos Jaureguízar, gerente general de Bupa Chile, las consultas médicas por especialidades, así como las atenciones ambulatorias de medicina general y ginecología, son las que menos han caído en las salas de IntegraMédica. Sin embargo, las atenciones de pediatría son las que más han bajado en cuanto a pacientes atendidos en comparación al 2019. La baja en la cantidad de pacientes atendidos se replica en otras clínicas del país.

En la Clínica Universidad de los Andes agregan las consultas de la Región Metropolitana se han contraído un 61% a nivel de prestadores privados y que en ese recinto de salud, todas las consultas médicas han bajado sin excepción.

Pese a ello, las atenciones que se han visto menos afectadas son las consultas psiquiátricas y neurológicas. En contrapartida, la reducción más importante se ha producido en consultas de otorrino y pediatría.

Dejar el hogar por necesidad, no por gusto

Lejos de los recintos médicos, la vida en las comunas en cuarentena se divide entre el confinamiento y las limitadas opciones por salir a la calle sin ser multado. Eso bien lo sabe Marcela Campos (54) y sus dos hijos, Pablo (22) y Catalina (26), quienes han tenido que adaptar sus rutinas al teletrabajo, las clases online y al desempleo. A las nuevas formas de vivir en el confinamiento, socializar a través de plataformas y trabajar a distancia, han tenido que sumar una nueva costumbre: turnarse para realizar las compras o sacar a pasear a su mascota.

“Es bueno salir un rato de la casa, pese a los peligros de contagio. Ayuda mucho a despejar la cabeza, distraerse o, simplemente, hablar con otra persona”.

Catalina, 26 años.

Según los registros de la Comisaría Virtual de Carabineros, entre el 23 de marzo y el 2 de julio, los permisos para realizar compras de insumos, el pago de servicios básicos, la asistencia a establecimientos de salud, el paseo de mascotas y la entrega alimentos e insumos a adultos mayores son los cinco tipos de requerimientos más solicitados durante la pandemia. Estos cinco ítems acumulan 45,1 millones (95,6%) de las autorizaciones realizadas a través de la página de Carabineros.

¿En qué días de la semana se tramita la mayor cantidad de permisos temporales? De acuerdo con las cifras de la policía uniformada, el domingo es el día de la semana en que más se tramitan permisos para realizar compras de insumos básicos, mientras que los días lunes se utilizan mayoritariamente para realizar el paseo de mascotas.

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