Jair Bolsonaro: “El ciclo de la izquierda en la región se agotó, la respuesta está frente a nosotros”

En esta entrevista con La Tercera, el mandatario brasileño es enfático en señalar que “me da vergüenza vivir en un país donde la corrupción existió como en ningún otro sitio en el mundo”. Además habla de Piñera, Bachelet, Lula y Maduro.


Aunque ya llevaba 28 años como diputado federal por Río de Janeiro, Jair Bolsonaro apostó a la figura del “outsider” en las elecciones presidenciales de 2018 en Brasil. Y la estrategia le dio resultados. Apelando a una campaña basada en la lucha contra la corrupción y la defensa de los valores tradicionales, el excapitán de Ejército logró lo que muchos consideraban como inimaginable: sacó del poder al izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), en el gobierno desde 2003. Admirador del Presidente estadounidense, el llamado “Trump tropical”, recurrió a muchas de las técnicas de campaña del republicano, incluido su obsesivo uso de Twitter para comunicarse con su electorado.

Pero tras la paliza al candidato petista Fernando Haddad, Bolsonaro parece haber acabado su “luna de miel” con los brasileños. Así, al menos, lo interpretó esta semana la prensa local luego de la publicación de una encuesta de Ibope, que reveló una caída de 15 puntos en la aprobación del gobierno desde enero, la que hoy se sitúa en 34%. Pero Bolsonaro hace caso omiso de los sondeos, según señala a La Tercera en esta entrevista realizada en el Hotel Intercontinental tras su participación en la cumbre de Prosur y en víspera del inicio de su visita oficial a Chile.

¿Presidente, esta es su primera vez en Chile? ¿Qué le ha parecido lo que ha visto, además de las protestas en su contra? ¿Vio algunas de ellas?

No, no he visto nada, ninguna protesta. En todos los sitios donde voy me dicen que hay protestas, y cada vez hay como 10 o 15 personas, lo que es normal, común, porque es derecho de ellos y se ponen con carteles y todos acusándome de lo que no soy.

¿Y cuál era la imagen que tenía de Chile?

La mejor imagen posible. A mí me gusta Chile, claro, salvo el tema del fútbol. Somos su segundo aliado comercial en América del Sur, cristianos, conservadores y con (Sebastián) Piñera que siempre está abierto al comercio, entonces si estoy aquí es porque a mí me gustan Chile y Piñera.

Precisamente sobre Piñera, usted se ha mostrado bastante próximo a él. De hecho, el Presidente chileno ya en su campaña alabó su programa económico. ¿A qué razones atribuye esta sintonía?

Bueno, es algo que surgió por su manera de comportarse, se hizo conocido por todo el mundo mientras sucedió el caso de los mineros y creo que luego de este hecho empecé a seguirlo, siguiendo una línea un poco distinta a la de (Michelle) Bachelet. Así nació mi simpatía por él.

Hoy usted destacó en Twitter que Brasil es uno de los “principales caminos para los inversionistas chilenos, con más de US$ 35.000 millones”. ¿Tras la reciente firma del TLC se esperan mayores inversiones de empresas brasileñas en Chile?

Yo, así como el Parlamento de Brasil, tenemos un gran reto por delante. Necesitamos arreglar nuestras cuentas, no podemos convertirnos en una Grecia, con un gran número de deudas. Así que buscamos armonizar este tema financiero para que Brasil pueda sobreponerse y creo que el hecho de incrementar las inversiones con países vecinos como Chile es algo importante. Entonces nos pertenece a nosotros esta tarea de caminar hacia adelante también en el ámbito de las pensiones. Creo que América Latina va a ganar con eso.

Su victoria en las elecciones presidenciales de octubre se sumó a las de Macri en Argentina, Piñera en Chile y Duque en Colombia. ¿A su juicio, qué razones explican este giro a la derecha de la región?

Macri, Duque y Piñera tienen sus méritos, que son obvios. Pero en mi caso es inexplicable. Gasté menos de un millón de dólares en mi campaña, mi partido tenía solo ocho segundos de tiempo de televisión y una gran parte de los medios salía con muchas fake news. He podido sobrevivir a un atentado, hice mi campaña en el hospital. En mi caso debo todo eso, principalmente, a Dios, que me dio esta misión con mi elección. El hecho de que yo no esté involucrado en la corrupción en toda mi carrera y el hartazgo social en términos del PT, el socialismo que se buscaba instalar en Brasil, hicieron que nuestro pueblo me eligiera. Ahora buscamos traer más financiamiento a partir del turismo también y promover el comercio sin este sesgo ideológico.

Pero el hecho de que en este momento los principales países de Sudamérica tengan gobiernos de derecha, ¿usted lo ve como un fenómeno que puede prolongarse en el tiempo?

Creo que otros países van a adherir a esta ola (conservadora), así como lo hizo Chile, Paraguay, Argentina. Creo que el mismo Uruguay que, de una cierta manera, se parece a nosotros, porque los países están cambiando, porque no desean convertirse en una Venezuela. Y Venezuela sirve de ejemplo para mostrarle a la población cómo la política de izquierda seguía su camino. Hoy todos nosotros nos preocupamos por Venezuela.

En ese sentido, ¿usted cree que el ciclo de los gobiernos de izquierda en América Latina, de alguna manera, se agotó?

Sí, se agotó. La respuesta está frente a nosotros. Paraguay crece alrededor de un 5% del PIB y creo que eso ha sido por el cambio de Presidente. Creo que lo que hoy nos impulsa son los valores familiares; la izquierda también estaba en contra de las Fuerzas Armadas, las debilitó en Brasil. ¿Y por qué? Porque las Fuerzas Armadas son el último obstáculo para que el socialismo se imponga.

En su visita a EE.UU. uno de los temas que usted abordó con Trump fue justamente la crisis de Venezuela y él reiteró que “todas las opciones están sobre la mesa”. ¿Cuál es la lectura que usted hace esa frase?

Que todas las opciones están sobre la mesa para el Presidente Trump. Para nosotros el hecho de que esté sobre la mesa no quiere decir que se hable de una vía armada. Eso no está sobre la mesa, pero entiendo a Trump. Si en el pasado hubieran tenido un poco más de firmeza frente a la situación de Cuba, eso podría haber evitado lo que está sucediendo ahí.

¿Cuán preocupado vio usted a Trump respecto del caso de Venezuela?

Sí está muy preocupado, tuvimos una reunión reservada, entonces no puedo decirle lo que hemos hablado allí, pero estoy bien contento por los resultados de esta conversación. Este tema que está vinculado a los DD.HH. en Venezuela se debe resolver lo más pronto posible y creo que Trump tiene su manera de resolver esa situación.

La alta comisionada para los DD.HH. de la ONU, Michelle Bachelet, ha sido cuestionada por la lentitud en la reacción frente a la crisis en Venezuela. ¿Cree que efectivamente Bachelet puede jugar un rol en esta crisis?

Creo que desde el cargo que ocupa ella le da el poder de ser un poco más contundente, creo que podría hacerlo, así como lo es Piñera con la creación de Prosur. Entonces creo que es necesario un poco más de firmeza en esta situación, porque el pueblo de Venezuela no puede seguir sufriendo, tampoco nosotros como vecinos, que sufrimos también las consecuencias de esta dictadura de Maduro.

Mañana (sábado) Juan Guaidó va a cumplir dos meses desde que se autoproclamó presidente encargado de Venezuela. Sin embargo, Maduro aún sigue en el gobierno, impidió el ingreso de ayuda humanitaria e, incluso, arrestó al jefe de gabinete de Guaidó. ¿Cuánto tiempo está dispuesto su gobierno a tolerar esta situación?

Quien dijo que todas las opciones están sobre la mesa ha sido Trump. Así que vamos a seguir gestionando de manera que mediante la diplomacia se ayude a Venezuela.

Esta semana una encuesta de Ibope mostró una caída de 15 puntos en el apoyo a su gobierno. ¿Se acabó su luna de miel?

Las encuestas sobre el nivel de aceptación de mi gobierno tienen el mismo valor que las encuestas que tuvimos en el periodo de las elecciones, que estaban todas en contra mía. Y estoy aquí y fui electo. En 2016 las noticias decían que no llegaría a elegirme ni a concejal en la ciudad de Río de Janeiro, y vea dónde estoy (ríe).

A mediados de febrero usted presentó el proyecto de reforma de pensiones, el cual tiene cierta inspiración respecto del modelo chileno. ¿No le teme al rechazo ciudadano de esta iniciativa en Brasil?

Es necesaria la reforma de pensiones en Brasil, porque no se puede dejar que el país llegue a la misma situación a la que llegó Grecia, donde se establecieron cortes de todas las pensiones. Entonces si no se hace nada ahora, vamos a llegar a un nivel peor que Grecia en los próximos años, no vamos a poder pagar a los pensionados en Brasil. Es lo que buscamos evitar.

Su visita a Chile coincidió con la detención del expresidente Michel Temer. ¿Qué siente usted como brasileño que Temer se sume a Lula, otro Presidente encerrado por corrupción, y que la expresidenta Dilma Rousseff también esté siendo investigada por la Operación Lava Jato?

Me da vergüenza vivir en un país donde la corrupción existió como en ningún otro sitio en el mundo. Creo que la ley existe para todos. Todos deben responder por sus actos, entonces que ellos respondan por sus actitudes. Creo que si la situación de Lula y Temer llegó a este punto, es porque en el pasado buscaron la gobernabilidad con la compra de votos, o con la entrega de estatales, de bancos y otros para partidos políticos. Han devastado nuestra situación y las consecuencias están ahí.

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