Trump y su cuenta de Twitter remecen la política en la era digital

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Una Corte de Apelaciones de EE.UU. falló esta semana en contra del Mandatario por bloquear a usuarios de la red social. Esto abrió un debate sobre la Primera Enmienda.




El Presidente Donald Trump ha sido uno de los mandatarios más rompe esquemas del último tiempo. Y una de estas inusuales características en un jefe de Estado ha generado un amplio debate en Estados Unidos durante la última semana: su excesivo uso de Twitter. Y es que una Corte de Apelaciones determinó que Trump no puede bloquear a sus críticos en Twitter, una de sus plataformas favoritas para hacer anuncios oficiales, atacar a oponentes o expresar su opinión sobre variados temas. Así, se confirmó un fallo anterior, de mayo de 2018 de una corte federal de distrito que declaró la práctica del Mandatario como un acto inconstitucional.

Los jueces fallaron a favor de una demanda realizada por Knight First Amendment Institute de la Universidad de Columbia, que representó al grupo de tuiteros que fue bloqueado por Trump. La resolución expresa que Trump estaría violando la Primera Enmienda de Estados Unidos, referida a la libertad de expresión, por lo que se interpretó que un funcionario que usa una red social con propósitos gubernamentales no puede excluir a personas que no están de acuerdo con sus comentarios, "lo que de otra manera sería un diálogo abierto en línea".

"Trump está violando su derecho a la libre expresión de la Primera Enmienda, ya que él ha estado usando Twitter en su rol oficial como Presidente. No puede ser selectivo al dar acceso a su cuenta.

Las personas que no estén de acuerdo con sus declaraciones deberían tener la posibilidad de refutarlo en su canal oficial y público", explicó a La Tercera Diana Owen, profesora de Georgetown y experta en comunicación tras la aparición de internet.

Según el juez Barrington Parker, el fallo "contribuirá a asegurar la integridad y vitalidad de los espacios digitales, que son cada vez más importantes para nuestra democracia".

La defensa de Trump argumentó que el mandatario usaba la cuenta @realDonaldTrump, que tiene casi 62 millones de seguidores, de forma personal y que por eso tenía el derecho a bloquear.

Una de las demandantes es la abogada Rebecca Buckwalter. Su cuenta fue bloqueada luego de que ella respondiera a un tuit de Trump en junio de 2017, en el que él acusaba a varios medios de comunicación de difundir noticias falsas y que, si hubiera dependido de ellos, él no habría llegado a la Casa Blanca. Buckwalter respondió: "Para ser justos, no ganaste la Casa Blanca: Rusia la ganó para ti". La respuesta le costó el bloqueo virtual del gobernante.

"El Presidente usa su cuenta personal de Twitter para conducir la política exterior, emitir decretos, hacer anuncios oficiales, etc. Lo usó para organizar una reunión con el líder norcoreano en la zona desmilitarizada hace unas pocas semanas. Es retórica presidencial oficial procedente de la Casa Blanca", dijo a La Tercera Brian Ott, autor de The Twitter Presidency: Donald J. Trump and the Politics of White Rage.

"Él ve las redes sociales como una oportunidad para difundir su mensaje sin que sea controlado por sus asesores o por la prensa. Pronto se dio cuenta de que cuando usaba Twitter de esta manera, podía obtener una cobertura de prensa tremenda", explica Owen.

Algo similar opina Richard Perloff, autor de The dynamics of political communication: Media and politics in a digital age. "Él ha sido revolucionario en Twitter y ha sido muy efectivo. Twitter ha sido su megáfono y ha transformado la comunicación política", sostiene a La Tercera.

Y esta transformación de la comunicación política ha generado efectos en el panorama político de EE.UU. Para Ott, entre estos efectos se evidencia "el endurecimiento de nuestro discurso político, fomentando el odio y la animosidad, alimentando la violencia política, socavando el estado de derecho y amenazando las normas democráticas, los ideales y las instituciones".

Sin embargo, Trump también ha denunciado un "sesgo terrible" contra las ideas conservadoras en Twitter y otras plataformas. De hecho, el jueves culpó a las redes sociales de una pérdida de seguidores y de influencia de sus mensajes diarios en línea.

Pero pese a la polémica que se ha generado sobre este tipo de plataformas en la política, lo que este fallo de la Corte de Apelaciones dejó en claro es que la era digital también puede empoderar a la ciudadanía.

"Es un indicador de los tiempos en los que estamos, que una persona pueda desafiar a un Presidente en un medio masivo de comunicación y eso eleva el nivel de la demanda pública", concluyó Perloff.

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