Las deudas del patrimonio nacional

En el país hay 1.549 monumentos, pero no todos subsisten con dignidad. Aquí una muestra de los que esperan un renacer.

Desde 1999, en cada mayo se celebra el Día del Patrimonio Cultural en el país. Partió con apenas 40 inmuebles de propiedad fiscal, que se abrieron al público en Santiago, hasta llegar este año a un millar de actividades de diversa índole, como recorridos de antiguos barrios, visitas a inmuebles emblemáticos e incluso charlas y talleres. “Ya se habla de la Semana del Patrimonio, se celebra en todo Chile e incluso en comunas rurales. El año pasado se contabilizó a más de 700 mil personas disfrutando de este día (…) Y es importante que hoy son las mismas comunidades las interesadas en poner en valor su patrimonio”, explica Angel Cabeza, vicepresidente del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) y director de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, sobre la iniciativa que se celebrará mañana.

En el país existen 1.549 declaratorias de monumentos nacionales en diferentes categorías: inmuebles históricos, santuarios de la naturaleza y zonas típicas. Incluso, entran en esta categoría cerca de 30 sitios de memoria, como el Cuartel Borgoño, el Archivo Nacional y los Archivos de la Vicaría de la Solidaridad.

No obstante, frente a esta multiplicidad de alternativas que se engalanan para cada celebración del Patrimonio, destacan aquellos imposibilitados de abrir sus puertas por encontrarse en estado de abandono o con falta de financiamiento para su recuperación. “El principal problema de la ley es que solo contempla declaratorias, pero no incentivos para su conservación, ni menos para su recuperación”, afirma el ex secretario ejecutivo del Consejo de Monumentos, Oscar Acuña, quien añade que “falta una descentralización del organismo en regiones, incentivos tributarios a los propietarios privados para una correcta conservación y también un fondo de financiamiento del patrimonio cultural que ayude a rescatar los casos emblemáticos”.

Así, en todas las regiones descansan ejemplos de patrimonio que han esperado por años algún proyecto de inversión que les devuelva el esplendor de antaño.
Iglesias, industrias y escuelas

En la capital, una de las postales más llamativas de la falta de financiamiento para el rescate de los sitios patrimoniales se da con la Basílica del Salvador. Declarada monumento nacional en 1977, esta construcción de estilo neogótico, levantada en 1873 en la esquina de calle Huérfanos con Almirante Barroso (Santiago Centro), quedó inhabilitada tras el terremoto del 85. Actualmente, la fundación que lleva su nombre lidera un proyecto por $ 2.000 millones -financiado entre el Ministerio de Obras Públicas y la Subdere- para realizar la estabilización temporal del edificio y evitar que se siga cayendo con cada movimiento telúrico. “Mientras se realicen estos trabajos, buscaremos la forma de financiar la habilitación definitiva de la basílica”, afirma Bernardita Soto, gerente de la fundación.

La propiedad industrial también ha vivido abandono y la Cervecería Ebner, en Independencia, es una de ellas. Dejó de funcionar a fines de los 70, en el ‘84 fue declarada monumento histórico y recién hace un par de años un proyecto privado inició obras para construir un centro comercial, recuperando el inmueble. “Se reparará cada parte del edificio original y se convertirá en el museo de la cerveza”, dice el alcalde de la comuna, Gonzalo Durán.

En Valparaíso, la escuela Ramón Barros Luco, monumento desde 2003, quedó con graves daños luego del 27/F. Actualmente, funciona como refugio para personas en situación de calle, ya que su reconstrucción se vio truncada en 2012 cuando la empresa encargada se declaró en quiebra. Según el seremi de Educación, Alejandro Tapia, “los recursos para su reconstrucción, respetando la fachada y estructura, están asegurados”.

Estaciones y minería

En Arica, quizás uno de los monumentos más emblemáticos es la ex Estación de Ferrocarriles Arica-La Paz, que hoy está cerrada y sin uso. Fue declarada Monumento Nacional en 1990 y en 2009 la adquirió el Gobierno Regional, con el objetivo de convertirla en una biblioteca y museo ferroviario. Para restaurarla, el MOP proyecta una licitación por $ 218 millones para este año. “Este año se comenzará con el diseño que incorpora la presencia de una muestra museográfica que exhiba lo que fue esta ex estación”, asegura Alejandro Pérez, coordinador Regional de Dibam. Mientras, en Iquique, la ex Aduana, que sufrió serios daños tras un incendio en 2015, espera a que el MOP impulse las obras de restauración.

Y en el sur, el ícono del patrimonio olvidado se encarna en Lota. Por ejemplo, frente a la plaza de armas, el Teatro del Sindicato Nº 6 se resiste a morir y el MOP comenzará con un estudio de prefactibilidad para evaluar el estado del edificio. Otra suerte corrió la cabria del pique Alberto, una estructura de metal de 25 metros de altura que sostenía la jaula por donde entraban los mineros al recinto carbonífero, y que se derrubó en marzo pasado. De este inmueble, declarado monumento en 2014, solo se mantiene en pie la casa de máquinas, que se ocupa como bodega de la municipalidad, además de algunas torres. Desde el municipio informaron que no existe proyecto de restauración.

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