A principios de esta semana, la Armada de Chile anunció el comienzo de la búsqueda submarina del accidentado avión Hércules C-130 de la Fach, utilizando para ello la avanzada tecnología del Buque Oceanográfico AGS Cabo de Hornos. Éste utilizará sus potentes ecosondas de haces múltiples con capacidad de hasta 9 mil metros de profundidad, suficientes para realizar un completo mapeo del fondo marino, llegando a los 3.500 metros de profundidad de la zona donde se supone que estarían los restos de la aeronave.

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"A partir de modelos predictivos hemos identificado la posición o la manera que esos restos flotantes se han dispersado en el océano (…) esto nos ha permitido direccionar los buques de modo de posicionarlos en lugares donde la predicción nos indica que vamos a seguir encontrando elementos", aseguró en su momento Ronald Baasch, contraalmirante de la Armada, agregando que por el clima del lugar y las limitaciones técnicas, "no alimentarían falsas expectativas" en relación a la compleja misión.

En efecto, el navío chileno deberá sortear las duras condiciones climáticas del mar de Drake, una de las zonas más tormentosas del mundo en el extremo sur del país, y que en sus 800 km de extensión puede alcanzar vientos de 100 km/h con olas de hasta 10 metros, lo que ha convertido a este lugar en cementerio de 800 buques desde el siglo XVII.

Sin embargo, no es la primera vez que el buque Cabo de Hornos se enfrenta a las inclemencias de la naturaleza.

https://www.latercera.com/que-pasa/noticia/las-condiciones-del-mar-de-drake-zona-del-avion-siniestrado/933242

Un barco en la playa

Año 2010. La Armada se apresta para inaugurar su nueva embarcación, que tras dos años de fabricación será por muchos años uno de los tres buques científicos más avanzados del mundo. Con el nombre "AGS-61 Cabo de Hornos", llega como reemplazo del antiguo buque Vidal Gormaz, que en 18 años de servicio en la institución -además de 26 en la marina de EE.UU.- , sirvió de apoyo en varias expediciones científicas oceanográficas y de rescate, principalmente con las universidades de Valparaíso y Concepción.

El Cabo de Hornos cuenta con varias características en su tecnología, pensada con fines oceanográficos, hidrográficos y de pesca de investigación. También posee laboratorios y salas especiales de pesca, químicos, sensores acústicos, frigoríficos y la mencionada ecosondas multihaz de alta y media profundidad, con un perfilador de fondo marino con penetración hasta 100 metros en sedimento blando, perfilador de velocidad del sonido hasta mil metros, medidor de velocidad del sonido y muchos otros. Todo esto en una estructura de 3 toneladas de peso, 74 metros de eslora (largo), capacidad de transportar a 68 personas y navegar a una velocidad de 14,5 nudos, con una autonomía de 35 días.

"Es una de las plataformas científico-marina más modernas de su tipo en la actualidad. Sus labores están centradas principalmente en la oceanografía operacional para el estudio de fenómenos climáticos e interacción océano-atmósfera, oceanografía geológica para el estudio del fondo marino y el subsuelo, oceanografía geofísica para estudios submarinos relacionados con la deriva continental y de placas tectónicas, levantamiento batimétricos del fondo marino, evaluación hidroacústica para la contaminación y evaluación de las biomasa, y pesca para muestreo de especies", cita orgullosa la Armada en su sitio oficial.

Pero la fecha elegida para su inauguración, a la que asistiría la expresidenta Michelle Bachelet como madrina del buque, quedaría marcada en la historia del país.

Originalmente, su bautizo estaba agendado para el 27 de febrero de 2010. Pero en la madrugada de ese día, un terremoto Mw 8.8 produjo un tsunami que afectó gravemente la costa de Talcahuano, donde se ubicaba el astillero que albergaba al buque antes de ser lanzado al mar.

Esa madrugada, hubo alguien que alertó de la catástrofe enviando casi media hora antes un mensaje de texto al Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA). Se trataba del ex Jefe del Departamento de Oceanografía del mismo organismo, Rodrigo Núñez.

Pero el SHOA desestimó su alerta, y dos olas alcanzaron la costa en intervalos de 45 minutos y una hora y media después, causando enormes pérdidas humanas y materiales. Entre ellas, el Cabo de Hornos.

Tras la catástrofe, el valioso buque quedó varado a 400 metros de su sitio, con importantes daños.

Para Núñez, el hecho tenía una importancia especial, más allá del desastre. Porque desde su inicio, estuvo inmerso en el proceso de diseño y construcción del buque Cabo de Hornos.

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El buque que resistió un tsunami y ahora busca al Hércules C-130

El "Cabo de Hornos" tras el tsunami del 27/F. (Foto: Rodrigo Núñez)[/caption]

Proyecto Medusa

"El nombre secreto con el que trabajábamos era 'Medusa'", cuenta Rodrigo Núñez, doctor en Oceanografía Física y jefe del Proyecto de Construcción del Cabo de Hornos, encargado de armar el proyecto, elegir los equipos, las características, capacidades complementarias y la construcción final del buque.

"En ese tiempo, todos los buques estaban de baja. Nos ganamos un proyecto para estudiar recursos gaseosos bajo el mar y necesitábamos un buque de investigación geológica. Vimos varias opciones -como un barco usado para modificar-, y finalmente en la campaña presidencial de Michelle Bachelet se nos prometió un navío como el que necesitábamos. Posteriormente, ya como presidenta, en una reunión nos ofreció 70 millones de dólares para hacer el proyecto realidad", señala.

Así, tras conseguir los fondos, se hizo un concurso público y se eligió a la empresa noruega Skipsteknisk, uno de los astilleros mas famosos del mundo. "Ellos diseñaron el buque de acuerdo a los requerimientos técnicos especificados por nosotros, que como chilenos, quisimos que tuviese 'de todo': oceanografía, física, química, geología, biología e investigación pesquera multipropósito; todo basado en buques de Islandia e Irlanda. Una vez que elegimos el paquete de requerimientos, nos dimos cuenta que siete meses después EE.UU. eligió las mismas especificaciones para sus buques oceanográficos", cuenta el experto.

"El buque iba a ser utilizado por múltiples grupos de científicos. Cuenta con el máximo de equipos y conexiones, medición de datos meteorológicos, velocidad del agua bajo el casco, sensores de profundidad para el mapeo, una norma especial para el ruido y una red de computadores de alta velocidad y procesamiento de datos", agrega Núñez, quien además es presidente del Consejo de Especialidad de Ingeniería Naval del Colegio de Ingenieros.

El experto asegura que debido a esto, el Cabo de Hornos es sin duda uno de los buques más avanzados del mundo. "Estuvo entre los tres más importantes y ahora está entre los 10 primeros. Debe costar entre 85 y 95 millones de dólares, y el costo de sus operaciones es de aproximadamente 30 mil dólares diarios", cuenta.

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El buque que resistió un tsunami y ahora busca al Hércules C-130

El "Cabo de Hornos" tras el tsunami del 27/F. (Foto: Rodrigo Núñez)[/caption]

En cuanto al rescate del buque tras el tsunami, Núñez dice que la nave "estaba lista para ser lanzada al agua, ubicada en una pendiente esperando la ceremonia en donde estaría presente la presidenta Bachelet. El terremoto lanzó la estructura al agua y después el tsunami la dejó en la playa de al lado".

El buque fue sacado con un gran operativo de ingeniería. Unos nueve meses después del tsunami, arribaron a Talcahuano 31 contenedores con equipo para transporte pesado, y se construyeron caminos y grúas capaces de soportar su enorme peso y sacarlo de su lugar. Así, fue botado al mar en enero de 2011 y se entregó a la Armada en abril de 2013.

Esta vez, ya en 2014, la expresidenta Bachelet sí pudo inaugurar al Cabo de Hornos tal como era el plan original, convirtiéndose en la madrina de buque científico.

"Ese 28 de febrero, el día siguiente al tsunami, era mi ultimo día como marino", recuerda Núñez.

https://www.latercera.com/que-pasa/noticia/como-recuperar-los-restos-de-un-avion-a-4-mil-metros-de-profundidad/937527/

Robots de juguete

Según el ingeniero, el buque tiene muchas posibilidades de encontrar los restos del avión Hércules de la Fach; pero también afirma que si bien el Cabo de Hornos cuenta con un multi haz de alta profundidad, y un "huinche" (sistema de levante mecánico que permite el izamiento de carga) con un cable conductor de 6 mil metros, el equipo que debe descender a los 4 mil metros -donde se supone están depositados los restos- cuesta un millón de dólares. Y los existentes en Chile, alcanzan en promedio 200 metros de profundidad.

"Todos los equipos existentes en Chile son de juguete", afirma. "Cada 10 metros de profundidad hay una atmósfera de presión, y a 4 mil metros son 400 atmósferas de presión. Si usan uno de los robots chilenos, saldría como una hoja de papel a la superficie", coincidiendo a su vez con lo dicho a este medio por Osvaldo Ulloa, Director del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), quien precisamente gracias al Cabo de Hornos pudo estudiar los 8.081 metros de la fosa de Atacama, situada frente a las costas de Antofagasta.

"Si vamos a buscar un pedazo de 10 centímetros en el fondo del mar, no lo vamos a encontrar nunca", añade Núñez. "Pero, si hay 3 mil pedazos de ese tamaño, uno al lado de otro, aparecerá una mancha en el fondo de una textura distinta".

"En la superficie se crea un efecto de espiral que a medida que baja, va girando. Si el avión se despedazó, debió caer todo junto en un sólo lugar y los restos no deberían estar muy separados. Creo que sí lo pueden encontrar", sentencia.