Cartas al Director

Cámara conveniente

SEÑOR DIRECTOR:

Fernando Atria lleva décadas descalificando al Tribunal Constitucional como una tercera cámara, un órgano contramayoritario que en la Convención propuso derechamente eliminar. Hoy respalda que la oposición lo use para frenar al gobierno, porque la actual correlación de fuerzas en el pleno le parece adecuada y anticipa fallos más acertados. Y, “dado que existe”, no ve por qué no usarlo.

Ahí está la confesión. El control de constitucionalidad no le parece legítimo o ilegítimo según un principio, sino útil según quién tenga la mayoría. Cuando las bancadas eran de derecha, el tribunal era intolerable. Ahora que la composición le acomoda, sus decisiones le resultan acertadas.

Atria se defiende distinguiendo entre si el TC debe existir y qué hacer dado que existe. El distingo sería convincente si él mismo lo hubiera respetado: durante años no trató el uso del TC por la derecha como una táctica legítima, sino como prueba de su ilegitimidad antidemocrática. Lo que antes era vicio, hoy es herramienta.

Una objeción de principios no cambia con la correlación de fuerzas. Una conveniencia, sí.

Francisco Alcaíno Madrid, abogado

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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