Desprotección de la niñez
SEÑOR DIRECTOR:
Un país se define por cómo trata a sus niños, y hoy Chile sigue en deuda. Como psicóloga educacional, vivo a diario la frustración de recurrir a redes de apoyo del sistema de protección que resultan ser alarmantemente débiles. No hay seguimiento real ni acompañamiento continuo; la intervención muchas veces se reduce a una o dos interacciones al año, apuradas únicamente por la cercanía de una audiencia judicial que exige informes formales.
Esta desconexión burocrática perpetúa una doble vulneración en la niñez más frágil. Tras la crisis del ex-Sename, el cambio de nombre institucional prometió dignidad, pero en la práctica el descuido continúa. ¿Quién repara el daño que causa un sistema que interviene tarde, mal y por cumplir con un papel?
Si el resguardo de la infancia sigue siendo un trámite de oficina y no una política de cuidado humano y constante, seguiremos fallando como sociedad en lo más básico. Es urgente transitar de la burocracia de los informes a la realidad del acompañamiento.
Claudia Conejeros Gutiérrez
Lo último
Lo más leído
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
50% Plan Digital+$5.150 al mes SUSCRÍBETE