Cartas al Director

Inteligencia artificial y humanidades

SEÑOR DIRECTOR:

Aunque los medios de comunicación dan cuenta de los desarrollos y usos de la Inteligencia Artificial (IA), esta no está en la agenda pública, porque se la ve como una nueva tecnología que solo interesa a “los especialistas”. Sí estaría en la agenda si fuese vista como lo que realmente es, una tecnología que quizás como nunca antes viene a transformar y tensionar profundamente, para bien y para no tan bien, la convivencia social; el modo de relacionarnos; las oportunidades laborales y educacionales; el acceso a bienes materiales, culturales y sociales; los modos de entender y ejercer la democracia y la gobernanza del Estado; la autonomía individual; la soberanía nacional; la relaciones de poder y dependencia entre las naciones; y la consideración de los valores humanos y el respeto a los derechos humanos. Y todo al mismo tiempo y a creciente ritmo.

Conocidas, entonces, el tipo de transformaciones que esta generando la IA, resulta humana y socialmente irresponsable que su desarrollo, aplicaciones y regulación tengan solo la mirada desde la tecnología, y se ignore la incidencia central (no consultiva ni decorativa) que en ello también debe tener la mirada desde las humanidades, el pensamiento crítico y la libertad intelectual.

Es en esta línea que hay que entender al Secretario General de la ONU cuando afirma que “Ningún niño debe convertirse en un conejillo de indias de una IA no regulada”. Esta frase es más que un deseo. Es una advertencia a quienes se sienten entusiasmados a endiosar una determinada tecnología para luego darse cuenta que esta puede tener problemas y consecuencias no deseables. Alerta de un futuro en que la tecnología y sus “dueños sin rostros ni nacionalidades ni escrúpulos” se sientan infalibles y llamados a definir en los hechos el tipo de sociedad a existir (o a permitir que exista), o los modos de convivencia social a tolerar, o los derechos humanos a considerar, así como a sentirse ungidos de la capacidad de “no equivocarse”.

“La sabiduría” de las humanidades nos hace ver, por el contrario, que los humanos somos imperfectos, que nos equivocamos, y tomamos decisiones sin pensar en las consecuencias. Y que cada vez que confiamos ciegamente en que hemos construido el lenguaje ideal, la sociedad ideal, nos damos cuenta que el afán de controlarlo todo nos juega una mala pasada y nos puede llevar a una experiencia desastrosa.

Víctor Pérez

Ex rector de la Universidad de Chile

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