Un legado que sigue vivo
SEÑOR DIRECTOR:
Hace 35 años resonaba en los titulares el asesinato de una de las figuras más relevantes de la política chilena: Jaime Guzmán. Fue una facción violenta y fría de la izquierda la que se atrevió a silenciar a un hombre que vivió por nuestro país. Es la misma izquierda que hoy critica un legado que, pese a su muerte, ha permanecido vivo generación tras generación.
Jaime Guzmán fue un político y un académico brillante, arquitecto principal de una Constitución que sentó el mayor progreso de nuestra historia republicana y el fundador del Movimiento Gremial, pilar de las transformaciones de Chile y de la UC, y que ha seguido transmitiendo sus ideas de dignidad y libertad personal, autonomía de los cuerpos intermedios, subsidiariedad, solidaridad y bien común, como una forma humana y concreta de entender la vida universitaria y el servicio público.
Como jóvenes gremialistas, seguiremos con la misma firmeza y compromiso que Jaime Guzmán le dedicó a Chile. Porque “somos un movimiento generacional que ya ha dejado su impronta en la historia de Chile, y que hoy renueva su voluntad de seguir profundizándola. Con la misma ilusión de la primera hora. Con el mismo rigor y perseverancia que nos movieron aún en las horas más adversas o inciertas”. Porque el legado de Jaime es más que un recuerdo, es una misión compartida, granítica e irreductible.
Mario Edwards Fernández
Presidente del Movimiento Gremial UC
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