El regreso de My Chemical Romance, o cómo The black parade definió la cultura adolescente de los 2000

MCR_BlackParade

My Chemical Romance.

Con la ovación de unos y el odio de otros, la banda de Nueva Jersey se transformó en un fenómeno cuando lanzó en 2006 un ambicioso álbum cargado de teatralidad, estética y rock, que introdujo a los rankings himnos de lucha, vida y muerte en un mundo comandado por la sobreexposición del pop de principios de siglo.


Aunque parecía haber pruebas suficientes, ningún fan pudo predecir que volverían. Hasta que pasó. My Chemical Romance, la banda "emo" de principios de los 2000, la cual se había separado en 2013, anunciaba su regreso a los escenarios el 31 de octubre de 2019.

Sucedió algo esperable: los escasos 7 mil tickets para su show de reunión en Los Ángeles, California, fueron vendidos en menos de 10 minutos, mientras miles de seguidores quedaron en la fila de espera sin poder conseguir un lugar. El entusiasmo estaba intacto. Y es que, a pesar de los años, y la mala fama propia del género, la banda sigue calando hondo en los jóvenes que cantaron sus canciones siendo solo pre adolescentes.

Fueron un subproducto de su propia realidad. Nacidos en un barrio complicado y peligroso de Nueva Jersey, se alojaron en la música de Black Flag, The Misfits, Iron Maiden y The Smiths, las artes visuales, la literatura y los cómics. Y en medio del impacto del atentado a las Torres Gemelas, quisieron crear historias de fantasía que resonaran con temas que no estaban presentes en la explosión del pop comercial. Y así, como un mensaje de ayuda y desesperanza colectiva, nació I brought you my bullets, you brought me your love, su primer álbum.

https://www.youtube.com/watch?v=Z1FHpCs8tD4

La verdad es que no eran una completa excepción a la regla. My Chemical Romance comenzó su carrera en el momento perfecto, donde, independiente del predominio del pop, el punk rock y el rock alternativo tenían su peak en la música mainstream, al mismo tiempo que resonaba entre los jóvenes el concepto "emo" (muy atribuido a las nuevas bandas pero lejos de su definición real creada a final de los 90' para el género Hardcore Emocional), un mundo de adolescentes que no encontraban en la música un mensaje con el que se pudieran identificar.

Pero la diferencia se hizo notoria rápidamente. La mezcla de estilo y sustancia en su sonido y letras, más la presencia un líder tan carismático como Gerard Way convirtieron a la banda en un fenómeno que llegó como un salvavidas a millones de adolescentes, los que agradecieron en masa el gusto por lo teatral y expresivo.

[caption id="attachment_106833" align="aligncenter" width="2500"]

My Chemical Romance.[/caption]

Así, llegaron por fin a ganar un disco de platino con su segunda entrega en 2004, Three cheers for sweet revenge, el que tuvo una buena recepción de parte de la crítica y que en su primera semana de ventas le ganó a Gwen Stefani y a Green Day. Este, los haría conocidos a nivel global.

https://www.youtube.com/watch?v=UCCyoocDxBA

Un desfile al siguiente nivel

Una imagen del futuro: en 2011 My Chemical Romance es cabeza de cartel del famoso Reading Festival. En la mitad de su aclamado show, entra al escenario nada más y nada menos que Brian May. El guitarrista de Queen se une en la popular canción "Welcome to the black parade" y luego agradece a Gerard Way, Frank Iero, Ray Toro y Mikey Way por dejarlo participar. Ese momento de fama y aceptación comenzó a escribirse mucho antes, cuando decidieron llevar todo a la máxima potencia con su tercer álbum de estudio lanzado en 2006.

El tercer disco de My Chemical Romance, The black parade, el más exitoso en términos comerciales y de impacto cultural, nace de la necesidad de crear un mundo imaginario donde se toquen temas contingentes y que a la vez estuviese a la altura del sello discográfico que los acogía, Reprise Records, de Warner Music.

"Había cierta seguridad en componer desde un personaje. En ese momento estaba mirando mucho a David Bowie como referencia. Pensé '¿Qué pasaría si la muerte tuviese una banda de rock?' Y todo cambió desde allí, nos transformamos todos en la muerte, de alguna manera (...) pensé que nadie estaba diciendo la verdad, nadie hablaba de la vida y la muerte, toda la música era sobre cosas muy tontas, por eso sentí la responsabilidad de hablar de esos temas", confesó Gerard Way en el podcast Carry The Fire.

Y entonces agruparon los elementos. Crearon un álbum conceptual que haría cuestionar a sus oyentes los pasajes de la existencia humana, el bien y el mal, y en último lugar, volverían a reforzar la idea de la esperanza en el futuro, un optimismo teatral que evidentemente la generación que los escuchó, en su mayoría millennials, recordarían y atesorarían hasta el día de hoy.

El cuento va así: con influencias evidentes de Queen, Pink Floyd y David Bowie, My Chemical Romance llevó a la siguiente generación los sonidos modernizados del rock clásico y glam rock del pasado, mientras contaba la historia de "El Paciente", un hombre al que le diagnostican una enfermedad terminal y que en dos semanas debe llegar a términos con sus demonios, sus desamores y sus pecados. Mientras, es escoltado por "El desfile negro".

https://www.youtube.com/watch?v=RRKJiM9Njr8

No somos un culto, o toda publicidad es buena publicidad

Fue un estallido inmediato. El álbum, una suerte de rock opera que tenía tintes de diferentes géneros, una narrativa sólida, coros, trompetas, solos de guitarra y hasta la colaboración de Liza Minelli (en la canción "Mama") llegó al número 2 del ranking Billboard en pocos días y hasta la prensa más complicada lo denominó como un clásico instantáneo del nuevo siglo. Aún así, los problemas de siempre no dejaban de estar.

https://www.youtube.com/watch?v=JrMOL0FAC1g

Más allá de que algunos oyentes no soportaran la espectacularidad y sobreproducción de este álbum (por ejemplo, el tema "Welcome to the black parade" tiene más de 110 capas de sonido), y que la teatralidad de su puesta en escena espantara a los fanáticos del rock común, la verdadera polémica se instaló cuando el diario inglés Daily Mail los acusó de formar parte de un culto satánico. El titular decía "Culto emo, advertencia para padres", y difamaba a la banda explicando que sus canciones promovían el suicidio y las autolesiones.

La historia se volvía a repetir, y así como sucedió en 1985 cuando se instauró el etiquetado de contenido explícito en la música, la mala fama dividió al público y puso a padres contra hijos.

La verdad era completamente al revés. Desde sus primeros días, y muy contrario a otros grupos del género en expansión, Gerard y el resto de la banda siempre promovieron la idea de que era normal hablar de salud mental. El mismo The Black Parade era un mensaje de esperanza para los adolescentes: "I'm not afraid to keep on living, i'm not afraid to walk this world alone", dice el coro de la canción "Famous last words". Lo que en parte explica por qué resonó tan fuerte a mediados de los 2000, donde aún era un tabú hablar de esas cosas. En una mala movida del Daily Mail, esto, finalmente, solo fortaleció e hizo crecer el grupo de fans que los apoyaban.

https://www.youtube.com/watch?v=BWSFiC3FVoE

La banda que marcha alrededor del mundo

Los números subieron y premiaron a The Black Parade con doble platino. Además, entraron a la lista de los mejores álbumes de rock del siglo de la revista Kerrang. Su posicionamiento y uniforme los hicieron ser comparados con la misma pero más oscura teatralidad que el Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band de The Beatles y, mucho después, la gran puesta en escena de su single los hizo ganar el mejor video del siglo en MTV.

Una teatralidad que tuvieron que llevar consigo a uno de los más largos tours. El éxito comercial los llevó a girar por cinco continentes durante casi dos años y medio, cargados con 7 camiones de indumentaria y más de 4 buses, todo para lograr introducir la historia del paciente y el desfile negro en más de 147 fechas de recintos repletos.

https://www.youtube.com/watch?v=LGh_lV6pmV4

Esa tediosa y larga gira casi disolvió la banda antes de su verdadero final en 2013. Los niveles alcanzados no fueron previstos ni por sus propios integrantes, quienes incluso pensaron en culpar a la mansión embrujada donde vivieron por 6 meses mientras creaban el disco (la famosa Paramour Mansion). Pero el cansancio de ser los representantes de una generación era parte de sus principios. "Siempre he creído que uno debe sufrir por su arte, sino no podría ser real", comentó Gerard Way en el libro Not the life it seems, the true lives of My Chemical Romance.

Al final, todos los países que visitaron se unían en una sola conexión con sus jóvenes. La subcultura mal o bien denominada "emo" podía por fin expresar sus sentimientos con libertad, sin miedo a escapar de la norma, incluso con maquillaje en los ojos y camisetas negras, al ritmo de una energía ambiciosa que gritaba a todo pulmón con la mano empuñada "Seguiremos adelante, seguiremos adelante, y aunque estés muerto y te hayas ido, créeme, tu memoria continuará".

https://www.youtube.com/watch?v=8bbTtPL1jRs

* My Chemical Romance regresa a los escenarios el viernes 20 de diciembre de 2019 en el Shrine Expo Hall de Los Ángeles, California, para luego seguir de gira por Australia, Nueva Zelanda y Japón.

Comenta