El último round de Rocky: la disputa de Sylvester Stallone por los derechos de su saga más icónica

Actor y guionista de la película original y director de la mitad de la franquicia, la estrella de 76 años ha vuelto a la carga en su reclamo contra el productor Irwin Winkler, quien posee la propiedad de la serie de filmes. Lo llamó “sin talento y parasitario” y atacó a sus herederos. “Este es un tema doloroso que me carcome el alma, porque quería dejar algo de Rocky para mis hijos”, expresó.



Alguna vez fue un matrimonio feliz. A mediados de los 70, Sylvester Stallone les vendió un guión con una idea propia a los productores Robert Chartoff y Irwin Winkler: la historia de un desconocido sin grandes triunfos ni reputación que pelea por el título mundial de pesos pesados, creado a partir del espíritu luchador que mostró Chuck Wepner en su contienda ante Muhammad Ali en marzo de 1975.

Realizada con un presupuesto acotado, la cinta fue un enorme éxito de taquilla y terminó alzando el Oscar a Mejor película ante nada menos que Taxi driver, de Martin Scorsese, Todos los hombres del presidente, de Alan J. Pakula, y Network, de Sidney Lumet. Rocky escribió su nombre con letras doradas en Hollywood, obteniendo una secuela en 1979 y extendiendo su longevidad como franquicia cinematográfica hasta nuestros tiempos.

Pero algo en el negocio nunca ha cuadrado para su protagonista. En 2019, a través de un artículo de Variety, el actor habló por primera vez de manera pública sobre su disconformidad con su nula participación en la propiedad de la saga.

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“Fue impactante que nunca llegara a suceder, pero me dijeron: ‘Oye, te pagaron, entonces, ¿de qué te quejas?’ Yo estaba furioso”, señaló en ese momento, asegurando que en la película original “cada palabra, cada sílaba, cada error gramatical fue mi culpa”.

El entuerto no es simple. El intérprete de 76 años fue protagonista y guionista de la cinta de 1976, así como director de cuatro de las ocho partes que integran la franquicia. Obtuvo recién su primer crédito como productor en Creed: Corazón de campeón (2015) y en Creed 2: Defendiendo el legado (2018), los filmes que giran en torno a Donnie Creed (Michael B. Jordan), el hijo de Apollo (Carl Weathers), y la estrecha relación de Rocky con él. Stallone incluso rozó el Oscar con la primera.

Sin embargo, los derechos le pertenecen al estudio MGM y a los productores Irwin Winkler y Robert Chartoff. Debido a que el segundo falleció en 2015, quien le sucede en su representación en la saga es su hijo William Chartoff, también productor de cine. “Tenía verdadero talento y alma”, señaló sobre Robert.

En cambio, Winkler, hoy de 91 años, se ha convertido en el blanco de los ataques de Stallone. Productor habitual de Martin Scorsese y de Los elegidos de la gloria (1983), el realizador es alguien “sin talento y parasitario”, según disparó el intérprete en su cuenta de Instagram. “Francamente, ese equipo son los peores seres no humanos que he conocido en la industria del cine”, indicó sobre Irwin Winkler y sus hijos David y William, también implicados en los destinos de la franquicia.

El actor en la premiere de El Escuadrón Suicida. Foto: Robyn Beck / AFP

En otra publicación, acompañada de una imagen del productor con un cuerpo de serpiente, siguió: “Después de que Irwin controlara Rocky durante más de 47 años, y ahora Creed, realmente me gustaría recuperar al menos un poco de lo que queda de mis derechos, antes de pasárselo sólo a sus hijos. Creo que sería un gesto justo de este señor de 93 años. Este es un tema doloroso que me carcome el alma, porque quería dejar algo de Rocky para mis hijos”.

Según las pautas históricas de Hollywood, los dueños de las grandes marcas de Hollywood son los estudios o los productores. Al no haber ocupado ese rol en la cinta original, Stallone quedó relegado a una posición que hoy considera desfavorable y que en 2019 achacó a su desconocimiento del negocio. Quizás es un asunto más sentimental que económico, aunque a la larga siempre se trate de dinero.

Según su propio testimonio, por el primer filme ganó US$ 2,5 millones, pero Winkler refutó y planteó que “hizo mucho, mucho más que eso, de eso estoy seguro”, consignó Variety. A partir de entonces sus ingresos han provenido de su participación en nuevas cintas y de la taquilla mundial de estas. Sin embargo, por conceptos como el merchandising no ha recibido lo que estima debería ser suyo.

Por eso continúa lanzando artillería pesada en contra de los Winkler. “¡Bienvenido al verdadero espectáculo de terror de Rocky!”, escribió hoy. “¡Estamos muy contentos de que el productor de Rocky Irwin y Margo, Charles y David y toda la familia extendida se mantengan saludables y muy bien alimentados mientras controlan todas las películas de Rocky durante casi 50 años! ¡Buen provecho! ¡Sigo empujando!”.

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