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Pedro Aznar y David Lebón reviven a Serú Girán en Chile: “Nuestra música vuelve a ser necesaria”

Los históricos músicos argentinos aterrizarán en Chile este 21 de marzo para presentarse en el Movistar Arena con su show “Serú Girán por Lebón y Aznar”. En la antesala de su reunión (que no se daba bajo el nombre “Serú Girán” desde 1992), el dúo reflexiona con Culto sobre su hermandad forjada en los 70, su relación con Charly García, cómo superaron el rechazo inicial que tuvieron y cómo su música se llega a nuevos públicos en tiempos difíciles.

Pedro Aznar y David Lebón reviven a Serú Girán en Chile: “Nuestra música vuelve a ser necesaria”

Serú Girán está de vuelta. Los prolíficos y esenciales Pedro Aznar y David Lebón fueron miembros fundadores del histórico grupo argentino y ahora son los líderes de su regreso triunfal. Con nuevos músicos, audiencias de varias generaciones y un amor por lo que hacen que es retribuido por los fanáticos, sobre todo en su tierra natal, la banda estará en Chile este 21 de marzo con un concierto en el Movistar Arena.

La legendaria superbanda, que fue llamada por un tiempo “Los Beatles argentinos” , tuvo cuatro años de actividad; un periodo fugaz pero trascendental para el rock del país trasandino. Tras el lanzamiento de su último álbum en 1992, con música grabada de conciertos masivos en el Estadio Monumental de River Plate, el grupo no volvería con ese nombre hasta el año pasado, aunque sus integrantes nunca se separaron del todo.

Serú Girán

Charly García, Óscar Moro (fallecido en 2006), Pedro Aznar y David Lebón dejaron huellas imborrables en el rock latinoamericano, tanto con sus proyectos individuales como con Serú Girán. Con los álbumes Serú Girán, La grasa de las capitales, Bicicleta, Peperina y No llores por mí, Argentina, los músicos mezclaron utopías, cuestionamientos sociopolíticos y duros mensajes que representaron a una juventud oprimida por la dictadura argentina.

Pasaron de ser incomprendidos a amados; de históricos en conjunto a leyendas por separado, pero algo nunca cambió: su hermandad. La dinámica jocosa de Aznar y Lebón se evidencia en cada segundo del diálogo que mantienen con Culto vía Zoom, en el que abordan su amistad, sus recuerdos y los matices de su regreso.

-¿Qué los motivó a traer de vuelta a Serú Girán en 2026?

Pedro Aznar: En realidad esto no pretende ser Serú Girán como tal. Por eso se llama “Serú Girán por Lebón y Aznar”. La idea nos venía rondando hacía unos años y apareció una invitación del festival Quilmes Rock. Nos pareció que era el momento indicado y estábamos bien como para hacerlo. Ese fue el puntapié inicial y a partir de ahí decidimos hacer una gira internacional.

-¿Por qué les pareció un buen momento?

Pedro Aznar: Por la circunstancia histórica, el tiempo que había pasado y porque hacía mucho que no hacíamos un proyecto de largo aliento con David. Era una hermosa oportunidad para volver a poner en valor la música de Serú Girán, que fue tan importante en momentos difíciles, en los años 70 y 80. Vuelve a ser un momento difícil en el mundo, así que sentimos que esta música vuelve a ser necesaria.

David Lebón y Pedro Aznar.

-En su momento se les consideraba incomprendidos y hasta “vendidos”. ¿Creen que este estatus “de culto” que tiene la banda ha adquirido cada vez más fuerza con el paso de los años, incluso después de que se separaron?

Pedro Aznar: Sí, yo creo que creció mucho. Lo de ser incomprendidos fue cierto en un principio. La banda nació en Brasil, en un pequeño pueblito de pescadores. En esa ocasión estuvieron Charly y David componiendo lo que iba a ser después el primer disco de Serú Girán durante meses y después nos sumamos Moro y yo. Nos encontramos en la ciudad de Sao Paulo en Brasil y grabamos ahí el primer disco.

Ese primer álbum era una apuesta por la belleza y un lugar utópico, pero, por supuesto, en Latinoamérica estábamos viviendo bajo dictaduras criminales muy duras y terribles. Mucha gente sintió que el grupo estaba “mirando las nubes” y no se enteraba de lo que pasaba aquí en la Tierra. Eso creó una desconexión.

Después salió el segundo disco La grasa de las capitales, que es profundamente crítico, político y social; habla no solamente de realidades interiores sino que de la realidad exterior, de lo que pasa afuera. Hace una radiografía de la música del momento (como el tema Frecuencia modulada) y sobre lo que era vivir en dictadura (con temas como Paranoia y soledad o Los sobrevivientes). Escribimos cosas que hablaban cabalmente y a fondo de lo que pasaba en ese momento. Ahí yo creo que se produjo un clic en el que tanto los críticos como el público dijeron “ah, de acuerdo, ahora entendimos”.

David Lebón: Es verdad. Cuando llegamos, me acuerdo que yo manejaba una motito, Charly venía atrás con un maletín y tratamos de vender algunos shows. Cuando llegaron Pedro y Moro a Sao Paulo, se bajaron de un taxi a las 4 de la mañana, sacaron el equipo, enchufamos todo directamente en la casa donde estábamos y empezamos a tocar cosas inventadas en el momento.

En un momento dado, me acuerdo que empezamos a tocar y se me subieron los humos de tal forma que dije “guau… este es el grupo”. Luego llegamos a Buenos Aires, hicimos un concierto en el Luna Park y la gente se fue, dudosa, diciendo “mmmm…”.

Pedro Aznar: ¡No solo eso! Nos silbaron y nos tiraron las pilas de sus grabadores (risas). No teníamos ni representante, por eso salían David y Charly en la motito a tratar de vender shows y no conseguían casi ninguno. El primer año y medio fue muy difícil. Veníamos muy convencidos de que teníamos un grupo extraordinario en las manos y después la realidad se nos vino en contra.

-¿Qué creen que hizo que Serú Girán trascendiera y extendiera su vigencia durante tantos años?

David Lebón: Charly es un experto en decir las cosas y que pasen por debajo de la mesa. Con Serú Girán, en un momento dado, todo empezó a funcionar de una manera increíble, como también está pasando ahora. Cuando fuimos a Colombia hace poco, por ejemplo, fue increíble lo que pasó. Hubo muchísima gente que vino, inclusive de Argentina. Yo lo miré a Pedro y él a mí, y pensamos “está sonando igual que cuando tocábamos”. Una vez terminaron los conciertos, los abrazos que nos pegamos con Pedro fueron sumamente emocionantes.

Pedro trabajó mucho para esto. Él es muy trabajador, yo no tanto, y consiguió los nuevos músicos increíbles que respetan mucho a Serú. Ellos dicen: “¿está bien lo que estamos haciendo en este momento con la batería, con el bajo, con el teclado o con lo que sea?” y la verdad es que prácticamente no hay que decir casi nada. Quizás tocar algunos detalles de sonido, que en eso Pedro es un experto (yo soy más de “a mí dame la guitarra y canto”); a él le gusta mucho mezclar y editar. De hecho, la remasterización de La grasa de las capitales la hizo él y Charly se cayó de culo (risas).

David Lebón y Pedro Aznar.

-¿Cuáles creen que han sido las principales diferencias entre el público que los escuchaba en sus inicios con el que va ahora a los conciertos?

Pedro Aznar: No hay diferencia en los públicos, en realidad. Lo que pasó es que se fue sumando gente. Tanto en el Quilmes Rock, donde tocamos por primera vez en Buenos Aires, como en el Festival Cordillera de Bogotá hubo más de 50.000 personas. Era muy emocionante ver chicos y chicas muy jóvenes cantar las canciones de punta a punta. Se sabían todas las letras y las tomaban como propias. Eso para nosotros fue muy conmovedor.

David Lebón: Además, se pasó de padre a hijo. Luego el hijo del padre se transformó en padre y ese padre también escuchaba a Serú Girán. Luego el hijo de este padre también nos escuchaba…

Pedro Aznar: Me perdí (risas). ¿Vos decís hijos, padres y abuelos?

David Lebón: Exacto. (risas)

-¿Cuál creen que es la huella principal que dejaron para el desarrollo de la música en Argentina?

Pedro Aznar: Podemos decir lo que nos han dicho los músicos más jóvenes. Según ellos, Serú Girán fue una referencia, crecieron escuchándolo y puso la vara en un lugar alto. Es muy emocionante sentir que, así como a nosotros nos influyeron músicos que admiramos y nos ayudaron a crecer como músicos, nosotros “pasamos la antorcha”. Fuimos un eslabón más de esa cadena de transmisión e inspiramos a otras generaciones. Es muy conmovedor.

David Lebón: ¿Vos me escuchabas a mí, Pedro?

Pedro Aznar: Por supuesto (risas). Bueno, ya que David me deja la pelota picando en el área, voy a contar una pequeña anécdota que conté en la introducción de su libro de memorias. Yo a mis 12 años escuchaba su primer disco solista en una pequeña radio a pilas que había comprado mi padre. Eran las primeras radios miniaturizadas que venían de Japón en los años 70. Ponía la radio debajo de la almohada y me quedaba escuchándola hasta las 2 o 3 de la mañana; el otro día en la escuela estaba zombie, porque no conseguía dormir mucho. Escuchaba muchísimo el primer disco solista de David; era uno de mis discos favoritos.

David Lebón: Es la primera vez que escucho esto, te juro. Me vas a emocionar, pará.

Pedro Aznar: ¡Lo conté en tu libro! Comprá tu libro, David, por favor (risas).

David Lebón: (risas) Fue muy increíble cómo Charly, Moro, Pedro y yo de repente estuvimos súper bien mezclados a nivel compositivo. En este momento Charly no está y Moro tampoco, porque seguramente está en algún lugar mucho más lindo. También está dentro nuestro y, sobre todo, está dentro del baterista que está tocando con nosotros, que es excelente. Realmente si cierras los ojos hay momentos en los que los abres y puedes ver los rulitos de Moro.

David Lebón y Pedro Aznar. Extraída de TN

Mezclar pasado y presente

-¿Traer de vuelta a Serú Girán, sin dos de sus miembros originales, es difícil desde lo emotivo?

Pedro Aznar: No es difícil, aunque es un trabajo arduo. Tuvimos que armar una banda y encontramos unos músicos increíbles que son, a su vez, fans del grupo. Están tocando esta música con un placer enorme y le ponen el alma. Están involucrados en los detalles y quieren lograr que esto suene de la mejor manera posible. Es un dream team.

Hay detalles que pueden parecer muy ínfimos, pero después emocionan al escucharlos. Además, por supuesto, ponen la música en valor al día de hoy. La música suena como un cañón, pero está hecha con muchísimo respeto por el concepto original. El fan de Serú Girán que conoce los discos al dedillo, creo que se va a emocionar doblemente con este show.

David Lebón: El otro día tuve que llamar al guitarrista de la banda para pedirle que me recordara tres acordes de El Mendigo en el Andén que se me habían olvidado. La canción es mía (risas). Él me llamó por teléfono y me mostró los acordes de mi canción. (Los músicos) son unos amores y tremendos artistas.

Serú Girán. Extraída de Discogs.

-¿Qué extrañan de los años de Serú Girán? ¿Revivir la banda les trae recuerdos de esa época?

Pedro Aznar: Yo no te diría “extrañar”. Esta es una nueva instancia. Con David somos hermanos, así como lo somos con Charly también y lo fuimos con Moro. Nos convertimos en familia con Seru Girán. Tenemos una intimidad y un código de humor, de creatividad, de confianza, de permitirle a los otros que hagan sus cosas y se expresen. Hay una generosidad que estuvo siempre presente desde el principio que se basa en el dejar hacer.

Esta es una instancia feliz. Con David nos encanta juntarnos a tocar; lo hemos hecho muchas veces. Quizás pasan, no sé, siete o diez años que no hacemos algo en vivo, pero siempre nos estamos invitando a grabaciones, componiendo juntos o haciendo alguna cosa. Otras veces simplemente nos saludamos, nos llamamos y reímos juntos. Es una relación muy fluida.

Esto es tan gozoso, tan divertido y suena tan hermoso que no queda lugar para extrañar. Por supuesto que nos atraviesan todo tipo de emociones cuando estamos sobre el escenario y nos conmovemos hasta las lágrimas muchas veces, pero no por extrañar un tiempo ido, sino por vibrar lo evocativa que es esta música. Nos lleva no solamente hacia el pasado, sino que nos proyecta también hacia el futuro.

David Lebón, Charly García y Pedro Aznar. Extraída de La Nación

-¿Cómo es su relación actual con Charly García?

David Lebón: A Charly lo conozco desde Sui Generis, cuando ni siquiera fumaba tabaco (no quiere decir nada con esto pero sí quiero decir algo) (risas). Somos muy hermanos y no nos hablamos todos los días porque a él no le gusta mucho. No le gusta el celular. Lo agarra con sus deditos y dice “te quiero mucho, ¿cuándo vas a venir? Chau”. Hay un contacto muy presente y creo que con Pedro es igual.

Pedro Aznar: Es así. Es lo que decíamos antes de la hermandad. Uno tal vez no se habla con la familia todos los días, porque sabe que están ahí y el amor está presente. El contacto es frecuente, pero no es constante. Va a durar toda la vida.

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