Caída de dotación de Carabineros
Es fundamental entender las razones detrás del fenómeno y adoptar las medidas correctivas que sean necesarias para aumentar las postulaciones y contener la fuga de funcionarios, lo que resulta crítico para el país.
Justo cuando la institución de Carabineros acaba de cumplir 99 años, se han conocido una serie de antecedentes que han encendido luces de alerta, en particular por la trayectoria que ha presentado la dotación de funcionarios policiales, que ha tendido a estancarse en el tiempo y donde las perspectivas indican que sobre todo en el caso de los funcionarios “de calle” su número será decreciente en el futuro.
Al comparar la dotación que había en 2025 con la que se proyecta para este año, se observa que la institución se mantiene en torno a los 56 mil funcionarios, pero al mirar los datos desde 2019, se advierte que se han perdido del orden de tres mil funcionarios. La mayor preocupación se centra en el caso de los carabineros operativos o con labores de “calle”, pues si en 2020 había casi 42 mil funcionarios correspondientes a dicha categoría, el número ha ido a la baja y para este año se estima que la cantidad superará ligeramente los 38 mil. No debe sorprender que de las más de 12 mil vacantes que Carabineros mantiene pendientes por llenar, la mayor parte corresponda a funcionarios de este tipo.
Una pregunta relevante es si acaso Chile cuenta con una dotación de policías acorde con los estándares internacionales. Un estudio de AthenaLab indicaba que en el primer semestre de 2022 Chile contaba con 230 funcionarios por cada 100 mil habitantes, cifra que si bien ubicaba al país por sobre el mínimo recomendado por Naciones Unidas (180 por cada 100 mil habitantes), estaba por debajo del promedio internacional, que entonces alcanzaba a 280 funcionarios por cada 100 mil habitantes. En la medida que la población en el país ha ido aumentando y el número de policías estancándose, probablemente nuestra posición se ha deteriorado al compararnos con estándares internacionales, lo que por cierto obliga a tomar medidas urgentes para revertir esta situación, cuyas implicancias son múltiples.
Desde luego, no hay ninguna política de seguridad pública que pueda funcionar de manera óptima si acaso el país no cuenta con la cantidad de funcionarios policiales que se requieren para satisfacer dichos requerimientos. En el caso de Chile, donde el factor inseguridad ha sido persistentemente una de las mayores preocupaciones de la población, asegurar una presencia policial efectiva resulta crítico.
Para revertir las tendencias observadas es clave entender las razones que hay detrás del fenómeno, que de momento parece responder a razones muy variadas. En ese orden de cosas, la propia institución podría ayudar a orientar este debate, entregando antecedentes pormenorizados de por qué cuesta más llenar las vacantes y qué factores ayudarían a potenciar la carrera policial. Los anuncios que acaba de hacer el Presidente Kast en orden a mejorar las remuneraciones, brindar apoyo psicológico a familias de funcionarios fallecidos y revisar la malla curricular van en la dirección correcta, pero es fundamental entender si con ello bastaría para aumentar el número de postulantes y retener funcionarios. Es un hecho que hoy dicha actividad encierra mayor riesgo producto de la violencia en los delitos, ante lo que resulta clave asegurar que dicha labor cuenta con la adecuada protección jurídica. También cabe reconocer que la campaña de desprestigio en contra de la institución impulsada por algunos sectores tuvo efectos, lo que se espera haya quedado atrás.
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