La derrota de Colo Colo con Ñublense le dio una importancia aún mayor al duelo entre La Calera y Católica, en el afán de cazar al líder del campeonato. La final del Nicolás Chahuán fue para los cruzados que, con oficio y eficacia, arremeten en la pelea por la corona.

Para los cementeros, era la ocasión para, de una vez por todas, golpear la mesa y aprovechar las oportunidades que le brindan los rivales. Para los franjeados, la misión era doble: mejorar la mala campaña como visitante (hasta antes del juego, siete derrotas en 10 partidos) y superar ese obstáculo empinado que le significa al equipo jugar en cancha sintética.

Parece que las expectativas cifradas hicieron que el ritmo fuese intenso, con propuestas de ataques directos. Durante la primera parte, el planteo de Paqui neutralizó al mediocampo de la UC. La influencia de Felipe Gutiérrez en la construcción del juego era escasa, así como la de Edson Puch. Y por contraparte, la participación de Jeisson Vargas era clave para el local, como asistente o como rematador. Uno de los dos mejores del primer tiempo. El otro fue Sebastián Pérez. El Zanahoria anda con confianza y eso repercute en un rendimiento alto. El reemplazante de Dituro tuvo un par de tapadas notables en los 45′ iniciales (un cabezazo de Sáez y un mano a mano a Orellana) que mantuvieron al tricampeón en el juego.

Antes del descanso, Católica sorprendió. No estaba haciendo una destacada labor. Lo pasó mal por pasajes del encuentro, sin embargo encontró la apertura de la cuenta gracias a Diego Valencia, quien conectó un centro de Huerta, tras un tiro libre fallido del zaguero. Aunque no lo ubican en su posición natural, el ariete no desentona y responde ante la confianza de su entrenador. Titularidad justificada.

Para el elenco de Paulucci, el complemento fue mucho mejor. Llevó el control del partido, no sufrió atrás y fue letal en la portería de Martín Arias. Además, el DT leyó mejor el trámite y acertó con los cambios (Leiva y Buonanotte, por Gutiérrez y Puch) Si de ser letal se trata, Fernando Zampedri es experto en aquello. Cuando quedaban 20 minutos (una vida), arranca desde su campo con balón dominado, supera a González, le quiebra la cintura al Quili Vilches y define con clase. Pedazo de gol. Una mala para la UC: el Toro quedó suspendido para el subsiguiente partido (ante Cobresal) por amarillas.

El tricampeón entra de lleno en la lucha por el campeonato. Queda a dos puntos de Colo Colo, que visita a Palestino en La Cisterna, y tendrá un partido menos que el Cacique, que aún debe quedar libre. La UC se sacó a quien le producía conflictos y volvió a ser lo que era.


Ficha del partido

U. La Calera 0: A. Martín; V. González, C. Vilches, E. Wiemberg; E. Valencia, W. Alarcón, G. Castellani, Y. Oyanedel (74′, A. Martínez); J. Vargas; S. Sáez, N. Orellana (68′, P. Sánchez). DT: F. Meneghini.

U. Católica 2: S. Pérez; J. P. Fuenzalida, G. Lanaro (74′, T. Asta-buruaga), V. Huerta, A. Parot; M. Núñez, I. Saavedra, F. Gutiérrez (63′, J. Leiva); D. Valencia, F. Zampedri, E. Puch (63′, D. Buonanotte). DT: C. Paulucci.

Goles: 0-1, 45′, Valencia, conecta un centro de Huerta tras un tiro libre; 0-2, 71′, Zampedri, quien arranca desde su campo y define con clase tras superar a Vilches.

Árbitro: R. Tobar. Amonestó a Orellana, Vilches, Martín, Alarcón (ULC); Zampedri, Huerta, Saavedra (UC).

Estadio Nicolás Chahuán.

En cursiva, jugadores juveniles.

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