DRIM: la plataforma que busca llevar la robótica y la programación a las salas de clase
La iniciativa de Duolab y Duoc UC presenta un sistema que acompaña a docentes sin formación tecnológica para acercar el aprendizaje STEM a niñas y niños en contextos urbanos y rurales.
En el marco del Día Internacional de las Niñas en las TIC, Duolab y el programa Duoc UC “Más niñas en las TIC’s”, el día 28 de abril se lanza oficialmente DRIM, un sistema educativo de robótica y programación -también conocido como edtech- pensado para transformar la forma en que la tecnología se enseña en las salas de clase del país.
El lanzamiento estará acompañado del conversatorio “Innovación y educación STEM para el futuro laboral”, que reunirá a actores del ecosistema educativo y tecnológico en torno a cómo preparar a niñas y niños para un mundo donde la tecnología avanza más rápido que la capacidad del sistema escolar para enseñarla.
Según datos de Conecta Educar (2025), solo el 6% de los profesores de Tecnología en enseñanza escolar tiene formación formal en el área. En conversación con la fundadora de Duolab, Katherine Vergara, este dato fue el punto de partida del proyecto: “DRIM viene a entregarles a profesoras y profesores una forma simple y concreta de enseñar tecnología, incluso si no cuentan con formación especializada en el área”, explicó.
El sistema, que, como detalla Vergara, toma decisiones basadas en evidencia, trabaja en dos niveles: por un lado, “una experiencia práctica de uso fácil, con hardware diseñado para reducir la complejidad técnica” y, por otro lado, “una plataforma con clases personalizadas según el nivel de conocimiento del docente, con contenido creado por profesores con más de 10 años de experiencia en aula STEAM”.
En esa línea, más que un kit de robótica, DRIM busca resolver el miedo docente frente a la programación y la robótica. “Vimos que uno de los principales problemas no era solo la falta de recursos, sino el miedo a probar cosas que no conocían y la ansiedad que les generaban la programación y la robótica. Cuando ese acompañamiento no existe, muchos kits terminan guardados en bodegas sin ser utilizados”, señaló. Por eso, el sistema combina hardware y software en una experiencia progresiva, con sensores integrados, conectores magnéticos y una plataforma que acompaña paso a paso al profesor.
Duolab ha validado el sistema en contextos educativos reales, midiendo usabilidad, motivación y aprendizaje en estudiantes. “Los principales hallazgos muestran altos niveles de disfrute y comprensión en los estudiantes, una buena valoración docente sobre su facilidad de uso y adaptación a distintos niveles, y mejoras en la actitud hacia la tecnología, especialmente entre niñas”, detalló Vergara. La edtech reunió también experiencias de referentes internacionales como LEGO Education, Arduino y BBC micro, pero con un foco específico en las realidades latinoamericanas.
Otro eje central en su diseño ha sido su accesibilidad para llegar a establecimientos públicos y rurales: “DRIM fue pensado justamente para ser una solución accesible para establecimientos públicos y también para contextos rurales, donde muchas veces no sobran ni los recursos, ni el tiempo, ni la infraestructura técnica”, afirmó la fundadora de Duolab.
De este modo, el sistema puede funcionar inicialmente sin wifi ni bluetooth, usando solo la pantalla touch y sensores integrados, y está diseñado para cursos multigrado, una realidad frecuente en escuelas rurales. En pruebas con casi 100 estudiantes, aplicando la lógica de progressive disclosure, Vergara cuenta que se registró un aumento de más de 60% en la percepción de conocimiento de programación por parte de los alumnos.
Para Vergara, el desafío es seguir apostando en desarrollar habilidades. “La tecnología avanza de manera exponencial, y preparar a las y los estudiantes para ese futuro exige mucho más que enseñarles herramientas; implica fortalecer su pensamiento crítico y sus habilidades socioemocionales”. En esa línea, integrar robótica, programación e innovación en la escuela permite que el aprendizaje “deje de ser pasivo y se vuelva activo, creativo y vinculado con el mundo real”.
Con DRIM ya validado técnicamente y entrando en fase de pilotos comerciales durante 2026, Duolab apuesta a que esta no sea una experiencia aislada, sino una solución sostenible en el tiempo. “Para que esto no quede en una experiencia puntual, el foco está en construir una solución que los profesores realmente puedan usar, integrar y sostener en el tiempo”, terminó diciendo Vergara.
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