¿$ 3.756 millones que se hacen agua?: Denuncian graves filtraciones en recién reinaugurada Cárcel de Alta Seguridad

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FOTO: MARIBEL FORNEROD/ AGENCIAUNO

Según funcionarios penitenciarios, varias celdas y pasillos del penal -que fue remodelado y abierto nuevamente a fines de marzo-, permanecen inundados, lo que impide fijar condiciones mínimas de habitabilidad para los internos. Desde Gendarmería, en todo caso, manifestaron que se trata de un hecho "aislado" que no afecta a la totalidad del penal y que "se están llevando adelante las reparaciones necesarias".


Con entusiasmo, el pasado 29 de marzo, el Presidente Gabriel Boric y las autoridades del Ministerio de Justicia encabezaron la reapertura de la Cárcel de Alta Seguridad, que desde mediados de 2021 permanecía cerrada por trabajos de reparación. Sin embargo, y aunque han transcurrido menos de dos meses de la reinauguración, funcionarios del recinto penitenciario comenzaron a alertar serias deficiencias respecto de las labores realizadas.

Y es que como advirtieron gendarmes en conversación con La Tercera PM, a pesar de que se invirtieron $ 3.756 millones en el lugar -de acuerdo con lo reportado por el Ejecutivo-, las instalaciones siguen mostrando una serie de falencias. Esto, según comentan las mismas fuentes, pese a que se había destacado que uno de los principales objetivos de las faenas era realizar un “mejoramiento de las condiciones de habitabilidad del recinto”, como se subrayó en la ceremonia celebrada a fines de marzo.

Así, por ejemplo, dan cuenta de filtraciones de agua que mantienen varias celdas y pasillos inundados, lo que en definitiva las hace carecer de condiciones necesarias para que ahí permanezcan internos.

Comentan que los primeros problemas los notaron tras las primeras lluvias que se registraron en la capital, la segunda semana de abril, y que si bien se hicieron reparaciones, los problemas se mantuvieron. En específico, aseguraron funcionarios, las filtraciones se detectaron en el sector del control de las visitas y en la zona norte del tercer piso, que aún permanecería con agua.

Además de ello, como advirtieron otros efectivos, carecerían de instalaciones para, por ejemplo, cambiarse de ropa, lo que también catalogan como una grave deficiencia.

Consultados al respecto, desde la dirección Regional Metropolitana de Gendarmería indicaron: “Lo sucedido se trata de un hecho aislado, y no afecta la totalidad de la refaccionada unidad penal, ni menos su normal funcionamiento. Este es un hecho puntual que está dentro de las posibilidades de ocurrencia en edificios y construcciones de alta magnitud”.

“En todo caso, respecto a esta situación ocurrida en el Repas, la Dirección Regional de Gendarmería ya está llevando adelante las reparaciones necesarias. Por lo que pronto, las filtraciones de agua que se verificaron y corresponden a una obstrucción del sistema sanitario, de un sector específico del edificio”, complementaron.

De acuerdo con datos de Gendarmería, la Cárcel de Alta Seguridad posee una capacidad para recibir a 296 personas, y se sumó a los siete módulos o secciones que están equipados para recibir a reos de alta peligrosidad. La idea de estos espacios es brindar custodia a “delincuentes especialmente peligrosos para la sociedad y de profundo compromiso delictual”, como se ha señalado.

Asimismo, manifestaron que el trabajo realizado en el lugar incluyó “importantes mejoras en tecnovigilancia, entre ellas el aumento de cámaras en un 65% (de 234 a 387) incorporando cámaras térmicas y un nuevo sistema de escaneo corporal. También se instaló el inédito sistema anti-dron automatizado, el primero en su tipo de América Latina, que permite detectar drones que sobrevuelen, sin autorización, el espacio aéreo de la unidad”.

Perseguir las responsabilidades

Ante la situación, el exdefensor público Octavio Sufán, socio de Garrido & Sufán Abogados, insistió en que se deben perseguir las responsabilidades que correspondan, dado que lo ocurrido en el mencionado penal, a su juicio, es algo generalizado.

“La existencia de situaciones de inundaciones son de habitual ocurrencia en recintos penitenciarios. Se da en distintos lugares, pasillos, celdas, baños e incluso donde personas deben alimentarse. Del mismo modo, la sobrepoblación generalizada es un problema necesario a abordar, no sólo por la habitabilidad, sino que también por seguridad. Urge, en consecuencia, que se persigan las responsabilidades de quienes correspondan, toda vez que existen fondos públicos involucrados que no cuentan con la suficiente fiscalización”, sostuvo.

En el mismo sentido, y aunque recalca que no han vuelto a visitar el recinto tras su remodelación, Luis Vial, experto penitenciario del Comité para la Prevención de la Tortura (CPT), manifestó: “Lo que hemos alertado en nuestro informe y hemos seguido constatando en las visitas preventivas que hemos realizado en este primer semestres, son los problemas de infraestructura con distintos niveles de precariedad material en todos los recintos visitados. Asimismo, es muy preocupante el flujo y/o aumento de traslados a ciertos recintos penitenciarios, los que han generado diversas problemáticas y condiciones críticas de custodia de personas privadas de libertad”.

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