38 casos positivos y sumando: la emergencia sanitaria que afecta a migrantes en albergue de Tarapacá

colchane-getty-images.jpg

El testeo aplicado el lunes dejó al descubierto un brote en desarrollo, en el grupo de casi 200 extranjeros que convive en el alojamiento de emergencia que se emplazó en el sector de Lobito, a 22 km de la ciudad. Los contagiados, que denuncian serias precariedades, están siendo trasladados a residencias sanitarias.


Un brote de Covid-19 se confirmó ayer entre los casi 200 migrantes que se albergan en el Campamento Lobito. Ayer, la Seremi de Salud de Tarapacá, una de las zonas más afectadas por el recrudecimiento de la pandemia, confirmó que 38 personas dieron positivo en los exámenes PCR que se realizaron el lunes en el lugar, lo que ha desatado temor por los alcances que podría tener el contagio en el grupo.

Según información que entrega a La Tercera el Servicio Jesuita Migrante, recién esta semana se comenzaron a realizar testeos en el sitio, que comenzó a funcionar el 20 de diciembre. “Vimos que no se estaban realizando testeos PCR, algo que se habría subsanado el lunes”, asegura la directora nacional del organismo, Waleska Ureta.

Desde la autoridad sanitaria dicen que la situación está controlada y monitoreada. “Los 38 casos positivos están en proceso de traslado a residencias sanitarias para cumplir con el respectivo aislamiento y evitar eventuales contagios, según indica el protocolo Covid-19 para estas situaciones”, comenta el secretario ministerial, Manuel Fernández.

Los contagios surgieron del testeo a 192 personas albergadas en el sitio, asegura la Seremi de Salud, quien hasta el cierre de este artículo no informó de nuevos resultados.

Las condiciones en las que están alojados adultos y familias al interior este sitio, que está pensado solo para pernoctar, han generado críticas entre agrupaciones que apoyan a migrantes.

Sobre colchonetas puesta sobre la arena deben dormir los migrantes albergados en Lobito.

En el recinto solo se entrega una colación diaria, que consiste en galletas o frutos secos, más una botella individual de agua. El problema es que al estar ubicado a 22 kilómetros al sur de Iquique, en medio de un escenario desértico y sin acceso a locomoción colectiva, para muchas familias es casi imposible conseguir más alimentos.

La Asamblea Abierta de Migrantes y Promigrantes de Tarapacá (Ampro), apoyada por al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), ha coordinado ayuda para las personas refugiadas en Lobito, facilitándoles comida o agua.

“Las organizaciones de la sociedad civil migrantes y promigrantes hemos solventado la alimentación diaria de estas familias, con apoyo de algunas fundaciones y ONG, ya que el gobierno no está proveyendo siquiera el agua”, asegura la Ampro en un comunicado, donde además denuncian que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), capacitada para entregar soporte en estas emergencias, no ha sido convocada por las autoridades.

Varados en Colchane

Las denuncias de abandono no afectan solo a Iquique. Unos 235 kilómetros al noreste, en Colchane, la situación es similar. Allí, según denuncian migrantes que han llegado al lugar, el testeo se está aplicando con grandes dificultades, lo que les obliga a permacer allí, a la espera de un resultado negativo.

Uno de los improvisados campamentos montados por los migrantes en Colchane. Foto: Anye Martínez.

“Ya somos más de 300 personas las que estamos aquí, y siguen y siguen llegando. Las personas de salud llegan a eso de las 11, toman 10 muestras, y luego se van a almorzar. Regresan a las cuatro de la tarde, toman un par de exámenes más y se acaba. Así, es imposible que podamos irnos de aquí”, dice Anye Martínez (37), venezolana que arribó al país el pasado domingo por el paso fronterizo junto a su esposo e hijo.

Anye llegó a Chile por tierra desde Ecuador, en un viaje de 10 días. No ha podido bañarse, dice, en la última semana, pues en Colchane no cuentan con servicios básicos para hacerlo. “No tenemos comida ni agua. Mi único alimento son unos caramelos que como cuando me comienzo a sentir mal. No hay medicina y hay muchos niños y ancianos con dolores. La única ayuda que recibimos ayer fue un tarro de leche y una bolsa de pañales, que repartimos entre todas las madres”, declara.

Cerradas lucían hoy (miércoles), al mediodía, las oficinas de testeo contra el Covid-19 de Colchane. Foto: Anye Martínez

Desde la Seremi de Salud de Tarapacá, en cambio, explican que sí están trabajando para solucionar la situación de Colchane. Sus turnos son de 12 horas, de 8.00 a 20.00 horas, correspondiente a la modalidad “siete por siete”. En cada turno, señalan, trabajan 11 personas, de las cuales ocho están dedicados a la toma de muestras nasofaríngeas, para test de antígeno. Este testeo considera a viajeros nacionales, camioneros y población en migración” dice Manuel Fernández, director del servicio.

Además, revelan que entre el 16 de diciembre de 2021 y el 13 de enero de 2022, testearon 2.055 personas migrantes, de distintas nacionalidades, detectando 172 casos positivos. “Todos estos casos positivos han sido derivados a residencias sanitarias para cumplir con el debido aislamiento”, profundiza Fernández.

Consultado sobre estas denuncias, Natan Oliva, Delegado Presidencial Provincial del Tamarugal, asegura desconocer que exista una falta de personal para tomar controles PCR. “Lo que pasa es que estamos un poco colapsados”, reconoce.

Sobre la gran cantidad de personas que están ahí, asegura que, según la información que él posee, “ni considerando a los 160 migrantes que están en el albergue dispuesto en Colchane se llega a las 300″. Eso sí, reconoce también una alta positividad dentro del albergue: “Hemos tenido bastantes casos de contagios de Covid, realizando todo una logística nueva para poder contener esta emergencia”, asegura.

Por eso, tuvo que reducir el aforo del albergue, inicialmente pensado para 200 personas y, ahora, redistribuido tambien con zonas de aislamiento para contagiados.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.

La agricultura vertical, permite asilar el frío, utilizar 70%-90% menos de agua y 95% menos de fertilizantes.