¿A quién amenaza la irrupción de Parisi y el Partido de la Gente?

Franco Parisi

Con más de 40 mil militantes inscritos en las 16 regiones del país, el Partido de la Gente buscará competir tanto en la carrera por La Moneda como con una lista parlamentaria propia. En voz de algunos analistas, esto generaría riesgos para la centroderecha, en particular para Sebastián Sichel, y también para sectores de la ex Concertación.




Se definen como una organización política independiente y autofinanciada, que busca promover el empoderamiento ciudadano, en donde todos tienen derecho a voz y voto, que promueve un proceso de toma de decisiones a nivel regional y que es respetuosa de la institucionalidad vigente para, en ese marco, “impulsar los cambios que su política nacional determine”.

En base a esos principios, el Partido de la Gente (PDG) logró fichar a más de 43 mil militantes -distribuidos en todas las regiones del país-, convirtiéndose en el segundo partido a nivel nacional. Con esa potencia, además, decidieron competir en las elecciones presidenciales y parlamentarias de noviembre, irrumpiendo en el panorama político a menos de tres semanas de la inscripción de las candidaturas ante el Servicio Electoral.

Entre sus liderazgos más destacados están el economista y excandidato presidencial Franco Parisi y el fundador de la plataforma de asesoría financiera Felices y Forrados, Gino Lorenzini. Junto a ellos, destaca también la figura del presidente de la tienda, Luis Moreno, y el convencional constituyente Rodrigo Logan, quien pese a no militar en la tienda, es uno de los ideólogos de la colectividad.

Con el nuevo partido asentado en el mapa electoral, tanto algunos analistas como dirigentes de Chile Vamos como del Frente Amplio creen que la candidatura del oficialista Sebastián Sichel podría verse amenazada, así como también algunos de los sectores de la centroizquierda.

¿La razón? Según explica Logan, “el electorado del PDG es de centro, es la gente que está desencantada de la forma de operar de los partidos tradicionales”, algo que coincide principalmente con el discurso que ha transmitido el abanderado de Chile Vamos en su campaña.

Para Cristián Valdivieso, socio director de Criteria Research, “las candidaturas que vienen desde los extramuros de la política tradicional, más que tratar de leerlas en el clivaje típico de izquierda-derecha, hay que mirarlas en términos del público al que le pueden hablar”. Así, precisa que “más que pensar a quién le quita votos, hay que pensar a quién le puede hablar Parisi”, y apunta a la clase media que “está amenazada por la pobreza, está angustiada por la falta de oportunidades, que quiere volver a recuperar el valor y la confianza de que es posible emprender, que cree en la movilidad social (…). Es decir, busca protección, derechos sociales y, al mismo tiempo, condiciones de posibilidad para volver a emprender y volver a sentir esa adrenalina que la clase media ha sentido durante muchos años producto del crecimiento económico, de las oportunidades”.

Tanto por su discurso como por su historia de vida, Sichel ha buscado captar la adhesión de ese segmento, comenta Valdivieso, “pero -agrega- también Gabriel Boric, que le ha dicho a una clase media, quizás a los más jóvenes, que es posible tener derechos, garantías y un nuevo Chile más diverso, más inclusivo”.

Coincide con el análisis respecto del electorado al que apuntaría el PDG el decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán, pues cree que la nueva colectividad apelará a los sectores medios, por lo que podría afectar en alguna medida al exministro de Desarrollo Social. Pero dice que “lo que se va a confrontar es el grado de credibilidad de Sichel versus Parisi”. Además, recuerda que en la elección de 2013, Parisi -quien obtuvo un 10% de las preferencias- “afectó a sectores de centroderecha y les quita unos pocos votos también a otros partidos más moderados de la ex Concertación”.

Dispersión de votos

En cuanto a la elección parlamentaria, el académico UDD asegura que “la pregunta que hay que hacerse es a qué sectores apelan y, en ese sentido, cuán arraigados están determinados partidos en esos sectores. Y creo que si uno ve la experiencia de Felices y Forrados y otros, apelaban a sectores medios que, probablemente, no han votado antes o, si han votado, tienen ciertas vulnerabilidades (…). Desde ese punto de vista, podrían afectar marginalmente a partidos de derecha y de la ex Concertación, y cuando digo marginalmente no lo digo por poco, sino porque a veces un 2% impide que alguien salga elegido”.

En la misma línea, Valdivieso dice que la irrupción del PDG “aumenta la dispersión de votos” y, además, el factor Parisi genera un riesgo para los partidos tradicionales, porque “puede apelar a la renovación”. “Su lista parlamentaria puede tener una impronta de independiente, de renovación, que son atributos que la gente está mirando y valorando”, subraya.

“Probablemente, él se va a plantear como una persona independiente, que formó un partido fuera de la lógica de la política tradicional y que viene a oxigenar a la política. Es una lógica más parecida al imaginario de la Lista del Pueblo, que finalmente son partidos, pero cuyos candidatos, en general, son figuras nuevas, desconocidas y que aparecen verosílmente como renovadores de lo que hay”, concluye.

Guzmán agrega otro elemento. En su opinión, se debe considerar otro problema que, usualmente, enfrentan los partidos en las campañas: cuánto activista tendrán para poder ir a comprometer a los votantes para que vayan a una elección parlamentaria y presidencial. “Necesitas recursos para poder tener a gente haciéndote campaña”, dice el experto. En ese sentido, si se cumplen los pronósticos que el propio PDG tiene y que apuntan a que la próxima semana podrían llegar a 50 mil militantes, convirtiéndose en el partido más grande del país, Guzmán explica que la nueva tienda generaría mayores dificultades a sus competidores, porque tendrá “mayor capacidad de movilización”.

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