Nueva Constitución: Chile Vamos decide restarse de próximo encuentro tras divisiones internas y pide excluir al gobierno de las negociaciones

La derecha, a través de una declaración, solicitó reprogramar la cita de este jueves para el próximo 23 de septiembre y que el Ejecutivo no participe más de las tratativas para habilitar un nuevo proceso constituyente. La arremetida ocurrió en medio de una fuerte presión de dirigentes y militantes del sector, que cuestionaron que los presidentes de RN y la UDI se mostraran rápidamente dispuestos a un nuevo organismo 100% electo.


La cafetería del Senado. Ese fue el escenario que congregó este martes en la tarde, a las 17.00, a los presidentes de la UDI, Javier Macaya; de RN, Francisco Chahuán, y al jefe de bancada de Evópoli, Luciano Cruz-Coke. El objetivo del encuentro fue afinar una declaración que, minutos después, darían a la prensa que se encontraba desplegada en el lugar.

Luego de finalizar la breve cita -que fue ampliamente difundida a los canales de televisión para que tomaran imágenes-, los dirigentes anunciaron una decisión como Chile Vamos: restarse de la nueva reunión de este jueves, a la que están convocados todos los partidos políticos con representación parlamentaria, que busca continuar con las negociaciones para habilitar un nuevo proceso constituyente.

Así, los dirigentes pidieron que se reprogramara la fecha del encuentro para el 23 de septiembre, después de las Fiestas Patrias -lo que previamente se lo hicieron saber al presidente del Senado, Álvaro Elizalde-, y que se haga un “rebaraje” de los asistentes a la cita, ya que, a juicio del sector, hay demasiadas personas sentadas en la mesa, incluyendo algunos con poca representación parlamentaria, cuya asistencia, a su parecer, no se justifica.

Pero no solo se quedaron ahí. También solicitaron que el gobierno -que ha sido representado por la ministra de la Segpres, Ana Lya Uriarte- no participe más de los encuentros. “Es prudente que el gobierno no esté en la mesa en esta etapa, ellos mismos han señalado que van a ser colaboradores (...), van a estar presentes en algún momento, pero ahora cuando se están teniendo conversaciones nos parece adecuado (que no estén)”, dijo Macaya, lo que posteriormente fue reforzado en una declaración firmada por las tres colectividades de oposición.

Sin embargo, la arremetida del sector se da en medio de múltiples recriminaciones internas, luego de que el oficialismo anunciara un acuerdo en cinco puntos y que tanto Macaya como Chahuán se plegaran a la idea de un nuevo órgano redactor 100% electo. Con esto, reconocen en privado en la derecha, buscan ganar tiempo para ordenar sus filas y también para subirle el “costo al gobierno”, para que “se hagan cargo” de la derrota del Apruebo y del triunfo del Rechazo. Esto, luego de que el Ejecutivo pidiera llegar a un consenso antes del 18 de septiembre y que valoraran los avances del acuerdo, lo que también generó malestar en Chile Vamos. “El gobierno busca anotarse un triunfo con un acuerdo para desviar la agenda del fracaso electoral”, repiten distintos dirigentes del sector.

Así, la declaración del bloque puso en jaque el próximo encuentro y Elizalde, minutos después, dijo que van a estudiar la solicitud de Chile Vamos, que inició una ronda de consultas con todos los partidos para ver si establecer un nuevo itinerario de trabajo y si cambiar la cita del jueves para otro día, una materia que, al cierre de esta edición, no estaba zanjada.

La rebelión de los diputados RN y las tensiones internas

Las horas previas a la declaración de Chile Vamos estuvieron tensas. “Esta gente se está pasando de lista y está desfondando cualquier capacidad de acuerdo”. Con esas palabras de molestia se expresó el lunes el diputado y secretario general de RN, Diego Schalper, en el grupo de WhatsApp de los diputados de esa colectividad.

La situación era de sorpresa total en la bancada, pues -tras la reunión transversal entre partidos políticos para darle continuidad al proceso constituyente- se anunció un acuerdo de cinco puntos, el que -según informó el presidente del Senado, Álvaro Elizalde (PS), y su par de la Cámara, Raúl Soto (PPD)-, contemplaba la redacción de una nueva Constitución, un órgano constituyente 100% electo, que se cumpla con el principio de paridad, que sea acompañado de un comité de expertos y que el proceso de redacción de una nueva Carta Fundamental concluiría con un plebiscito de salida con voto obligatorio.

En esa negociación, Macaya y Chahuán se mostraron dispuestos a avanzar en un órgano 100% electo, lo que despertó una fuerte polémica y la sorpresa entre los parlamentarios. Eso obligó a Schalper a dar rápidamente explicaciones a la bancada. “No es efectivo. Nosotros no estamos por repetir la mala experiencia de la Convención”, escribió en el mismo grupo, acompañando un pantallazo del diputado Diego Ibáñez (CS) en que hablaba de una “Convención 100% electa”.

En paralelo a las excusas del diputado, la bancada convocó el lunes a una reunión de emergencia a las 17.30, en la que participó Chahuán para aclarar la situación, pues en ese momento estallaron las bases de militantes en Chile Vamos que exigían una explicación a sus dirigentes. La mayoría no estaba de acuerdo con los puntos planteados y se hicieron evidentes las discrepancias con la idea de una Convención 100% electa.

Más tarde, Chile Vamos envió una declaración firmada por los tres presidentes de partidos en la que desmentían que hubiera un acuerdo. Un escrito que, en todo caso, contrastaba con los dichos que ambos timoneles habían emitido tras la cita con el resto de las colectividades, donde afirmaron que sí hubo acercamientos e, incluso, dijeron que estaban dispuestos a un nuevo órgano 100% electo.

En la coalición molestó lo que sintieron como un “pauteo” del gobierno, luego de que la ministra Camila Vallejo (Segegob) dijera que ”la suma de voluntades de los distintos partidos ha logrado encauzar democráticamente este nuevo proceso constituyente, que tendrá un órgano electo, con independientes, pueblos originarios, paritario y con apoyo de expertas y expertos”, abordando aspectos que, a juicio de Chile Vamos, se salieron de lo conversado. Asimismo, indignó que en sus declaraciones diera cuenta de la creación de una instancia muy similar a la disuelta Convención Constitucional. Eso, dicen en el sector, incrementó la molestia de los militantes y, por ende, tuvieron que salir a contener el flanco interno.

Desde ese día, en Chile Vamos surgieron voces pidiendo que el bloque suspendiera su participación en las negociaciones, mientras que otros plantearon la opción de “mantenerse en estado de reflexión”. Además, se abrió otro flanco: en RN comenzó a tomar fuerza la idea del Partido Republicano de hacer un plebiscito de entrada para que la ciudadanía pueda elegir si quiere una nueva Constitución o no. Esto, apelando a que el Rechazo tuvo un triunfo contundente y, por ende, apuestan a que la gente no necesariamente quiera cambiar la Carta Magna.

Las diputadas Camila Flores y Francesca Muñoz pusieron ese tema sobre la mesa durante la reunión de bancada. La primera, según fuentes del partido, incluso amenazó con renunciar a su militancia. La integrante del comité RN, pero miembro del Partido Conservador Cristiano, Sara Concha, también se plegó a la idea de un plebiscito.

Inquietud en la UDI

RN, en todo caso, no es el único partido con un flanco interno. En la UDI la presión de las bases sigue creciendo. En la cuenta de Instagram de Macaya algunos adherentes lo llenaban de críticas, recriminándole que el amplio triunfo del Rechazo significaba que la gente no quería una nueva Constitución. Lo tildaron, incluso, de “traidor” y lo acusaron de caer en el juego de la izquierda y del gobierno.

Asimismo, según afirman en esa colectividad, varios senadores se acercaron a pedirle explicaciones. “Hubo un acuerdo en el cual evidentemente hubo que echar pie atrás, puesto que era necesario tener una reflexión interna de nuestro sector. Pero hubo un acuerdo al que hubo que retrotraer”, afirmó el senador de ese partido David Sandoval.

Por lo mismo, la directiva gremialista ha tenido que ir conteniendo también a sus dirigentes, ya que para Macaya, según afirman en el partido, es fundamental cumplir con la palabra empeñada.

En el sector, en todo caso, estiman que ven poco viable que el nuevo órgano redactor no termine siendo 100% electo, pero que la apuesta es intentar delimitar su trabajo a través de una comisión o comité de expertos. Asimismo, varios creen que sería un error gigantesco hacer un plebiscito de entrada, debido a que terminaría dividendo al sector como en el referéndum de octubre de 2020.

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