El premio Alfred Bauer: La conexión nazi del Festival de Berlín

De acuerdo al diario Die Zeit, Alfred Bauer (en la foto) trabajó para Joseph Goeblels y espió a compatriotas,

El encuentro cinematográfico que comienza este 20 de febrero suspendió el galardón asociado a su primer director, de quien se reveló su relación con el ministro Joseph Goebbels y las unidades paramilitares del nacionalsocialismo alemán. Es la muestra que más ha premiado al cine chileno, con reconocimientos a Una mujer fantástica, Gloria, El club y El botón de nácar, entre otras películas.


"Un ávido miembro de la Sturmabteilung".Con esas palabras sacadas de un burocrático informe de un oficial del Partido Nacionalista alemán es descrito el comportamiento laboral de Alfred Bauer, el hombre que hasta mediados de esta semana daba el nombre a uno de los premios más importantes del Festival de Cine de Berlín. Bauer, historiador y promotor del cine en su país, fue el primer director de la llamada Berlinale entre 1951 y 1976, pero antes de eso fue un entusiasta nazi miembro de las Sturmabteilung, organización paramilitar conocida también como Camisas Pardas.

La revelación es parte de un reportaje del periódico alemán Die Zeit publicado este miércoles y que motivó en primera instancia la suspensión del prestigioso galardón Alfred Bauer, parte de la serie de los Globos de Plata que anualmente entrega el encuentro fílmico. En este caso se trataba de premios orientados a películas más experimentales, que "abrieran nuevas perspectivas en el cine".

La organización del Festival de Cine de Berlín, que este año es encabezada por una nueva directiva liderada por Carlo Chatrian, antiguo director del Festival de Locarno, reaccionó mediante un comunicado público: "La interpretación de estas fuentes sugiere que Alfred Bauer había ocupado cargos importantes en la política cinematográfica de los nacionalsocialistas. En vista de estos nuevos hallazgos, la Berlinale suspenderá el Premio Alfred Bauer del Oso de Plata inmediatamente".

Frauke Greiner, vocera de la Berlinale, agregó lo siguiente al ser consultada por Variety: "Las fuentes de la investigación parecen ser serias, pero aún así necesitamos más tiempo para realizar nuestra propia investigación con expertos del área".

Las conexiones de Alfred Bauer con el gobierno alemán antes de 1945 eran relativamente conocidas, pero se consideraban más bien lazos casuales y no lo encumbraban a altas posiciones. El premio Alfred Bauer existía desde 1987, inmediatamente un año después de su muerte en 1986. Hasta el año pasado había llegado a varios ilustres cineastas del orbe, entre ellos la argentina Lucrecia Martel (por La ciénaga), el coreano Park Chan-wook (por I am a cyborg, but that's ok) o el australiano Baz Luhrmann (Romeo + Juliet). En el caso de Martel y Luhrmann, los galardones significaron sus primeros reconocimientos de importancia a nivel internacional.

"Impecables actitudes"

Alfred Bauer, que nació en un hogar de Baviera en 1911 y se labró una próspera carrera como erudito en cine y difusor de esta disciplina, se habría encargado de borrar y ocultar los antecedentes que lo identificaban como nazi de alto rango. En 1951, los gobiernos estadounidenses y británicos decidieron encargarle al director de cine y militar norteamericano de origen judío Oscar Martay la creación del Festival de Cine de Berlín. Martay le pidió a Bauer hacerse cargo de tamaña empresa en plena Guerra Fría y a pesar de los reclamos que en su momento se hicieron debido a su sospechoso pasado. A continuación Bauer estaría 25 años en su cargo y le daría una indiscutible resonancia internacional a un encuentro que entró a competir con Cannes y Venecia en Europa.

De acuerdo a la investigación de Die Zeit firmada por la periodista Katja Nicodemus, en 1942, Bauer aparentemente se convirtió en un funcionario de alto rango en la Dirección de Cine del Reich de Alemania, que dependía del Ministerio de Propaganda e Ilustración Pública que dirigía Joseph Goebbels. Allí supervisó las actividades de producción cinematográfica del país, incluido el empleo de actores, directores y equipo técnico, pudiendo decidir quién estaba exento del servicio militar y quién era enviado al frente.

Las principales fuentes provienen de los Archivos Nacionales de Berlín y también sugieren que Bauer estaba en poder de espiar a la comunidad artística de su país durante el gobierno nazi. En el mismo informe sobre su militancia en la fuerza paramilitar de los Camisas Pardas se lo define como un hombre con "actitudes políticas impecables".

El Festival de Cine de Berlín es uno de los tres grandes de Europa junto a Cannes y Venecia y ahí es donde el cine chileno ha tenido su mejor experiencia, con premios para Una mujer fantástica y Gloria de Sebastián Lelio, El club de Pablo Larraín, El botón de nácar de Patricio Guzmán y La frontera de Ricardo Larraín.

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