¿Qué hacer con los no vacunados? El problema de los que aún se resisten a la inyección contra el Covid

De acuerdo con las cifras del Minsal, en Chile hay 1,3 millones de personas que, pudiendo hacerlo, aún no se han vacunado. Según el DEIS, el 88,1% de la población objetiva adulta ha recibido el esquema completo de la inoculación contra el coronavirus. El perfil del no vacunado corresponde a hombres entre 18 y 39 años, principalmente residentes en la Región Metropolitana. Entre las razones de por qué hay quienes no se han inmunizado figuran la desinformación, la desconfianza y los sesgos culturales.




20 de marzo de 2021. Han transcurrido casi dos meses desde el inicio de la campaña de vacunación contra el Covid-19. Mientras muchos comentan optimistas y aliviados que ya recibieron su dosis o que pronto la tendrán, un grupo que se autodenomina Verdad y Justicia Chile -con más de tres mil seguidores- sube a Facebook un extracto de un programa de televisión que exhibe un recorrido por la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de la Clínica Indisa, a propósito del aumento de contagios que se registraba en ese entonces. “¡Atención! El médico dice: ‘Los pacientes que tenemos hospitalizados en la clínica se han puesto la CoronaVac y se han contagiado’”, sostiene la publicación, compartida en ese minuto 645 veces en otros perfiles.

Más abajo, en la parte de los comentarios, una usuaria comparte una captura de pantalla de una noticia del diario italiano La Stampa, que revela que un docente falleció en la ciudad de Biella tras la administración de una dosis de la vacuna del laboratorio AstraZeneca. Este posteo lo remata con un #YoNoMeVacuno, emulando a la inversa el eslogan del Ministerio de Salud para la campaña de inoculación.

En ninguno de estos casos se hace mención alguna a lo que ampliamente han difundido médicos e investigaciones científicas, como confirma el jefe de la Unidad de Paciente Crítico de Indisa, Sebastián Ugarte: “Las vacunas son principalmente efectivas en disminuir la enfermedad grave, las hospitalizaciones y la muerte. Y aunque de todas formas podemos ver casos vacunados en UCI, son los menos”. La infectóloga de la Universidad de Chile Jeannette Dabanch complementa que si bien el objetivo “ideal” es interrumpir la transmisión, las vacunas son, principalmente, “una de las herramientas de salud pública que más vidas han salvado”.

Aunque con el Covid-19 las vacunas de plataformas innovadoras como el ARN mensajero -Pfizer y Moderna- han demostrado ser mucho más eficaces para cortar los contagios, el uso principal de las vacunas a lo largo de la historia apunta a reducir la enfermedad grave y la mortalidad de los virus.

En el posteo de Facebook sobre la noticia en La Stampa -donde además se comparten los videos de una abogada que tramita recursos de protección a quienes alegan discriminación por no tener su Pase de Movilidad (ver tema)-, tampoco nadie aclara que los medios italianos rectificaron rápidamente que la causa de muerte del profesor nada tuvo que ver con la dosis de AstraZeneca, sino que se debió a un problema cardíaco.

De acuerdo con la encuesta Cadem de agosto, el 61% cree que la vacuna confiere protección a quien se inocula, lo que se constata en el alto porcentaje (siete de cada 10 adultos) que ha recibido las dos dosis contra el coronavirus. Pese a esto, los expertos plantean que en ciertos grupos de la población aún persisten desconfianzas, temores, sesgos culturales y, principalmente, desinformación. Así, hay personas que han optado por no vacunarse, pudiendo hacerlo.

Los rezagados

Según las cifras del Departamento de Estadísticas e Información en Salud (DEIS), el 88,1% de la población objetivo adulta (cifrada en 15.200.840) ha recibido el esquema completo de alguna de las cuatro vacunas en uso en Chile. En números absolutos, se traduce en 13,4 millones de personas ya inmunizadas.

Con respecto a la población total del país, un 73% ya cuenta con protección total. A nivel regional, Chile solo es superado por Uruguay, que tiene al 74% de sus ciudadanos inmunizados, pero supera a países como Italia (67%), Israel (64%), Alemania (63%) o Reino Unido (65%).

En cuanto a los no vacunados, 1,3 millones no tiene ni la primera ni la segunda dosis. A su vez, 1,8 millones no cuenta con su esquema completo de vacunación.

Un análisis realizado por el Instituto de Políticas Públicas en Salud de la Universidad San Sebastián (Ipsuss), en base a los datos publicados por la cartera sanitaria, sostiene que la Región Metropolitana es la que tiene el menor avance de cobertura (83%, esquema completo) en el plan de vacunación. No obstante, en ese caso debe considerarse su tamaño poblacional. A la RM le siguen las regiones de Antofagasta (87%), Arica y Parinacota (87%) y Tarapacá (86%). Las 12 regiones restantes están por sobre el 90% de cobertura del grupo objetivo mayor de 18 años.

Por edad, la observación realizada por el Ipsuss concluye que el grupo que presenta un menor avance en la inmunización corresponde al rango etario entre 18 y 39 años, quienes alcanzan un 84% de su población objetivo con el esquema completo. A pesar de que es una buena cobertura, está por debajo del promedio nacional (88%). Y en proporción por género, son las mujeres quienes se han vacunado en mayor medida. La tendencia solo se invierte en la población mayor de 70 años, donde son las mujeres quienes menos acceden a vacunarse con la primera dosis.

El perfil del “no vacunado” corresponde entonces principalmente a hombres, entre 18 y 39 años, residentes en la Región Metropolitana. De hecho, en cuanto a la situación por comunas de la capital, Santiago es el municipio que presenta la cobertura más baja (68%), la que disminuye a un 59% en el grupo más joven.

“Aunque la comuna de Independencia repite la cobertura general de Santiago, en el rango de 18 a 39 años llega al 63%. En el mismo porcentaje de cobertura general se encuentra Estación Central. Pero en este caso, es el grupo de personas mayores de 60 años el que registra una menor cobertura”, puntualiza el estudio.

El presidente del Ipsuss, Manuel José Irarrázaval, comenta que “hace un año al menos yo hubiese entendido que existieran personas que temieran efectos adversos o vieran con cierta desconfianza las vacunas. Ahora, y con los efectos positivos demostrados, hay que ser muy obtuso para no vacunarse. Preocupa que esta ‘tendencia’ sea, sobre todo, en el grupo etario más joven”.

“Ahora, y con los efectos positivos demostrados, hay que ser muy obtuso para no vacunarse. Preocupa que esta ‘tendencia’ sea, sobre todo, en el grupo etario más joven”.

Manuel José Irarrázaval, presidente del Ipsuss.

Con una población no vacunada que es cada vez más acotada, el académico en Salud Pública Claudio Castillo plantea que para llegar a estos grupos “hay que tener en consideración aspectos socioculturales y de escepticismo en ciertas poblaciones. Lo primero es identificar características comunes de estas poblaciones. Por ejemplo, si en estas comunas con menos vacunados conviven más migrantes que tengan temor de asistir a los vacunatorios como un mecanismo para ‘identificarlos’ y correr riesgo de su estatus migratorio en el país”.

Castillo agrega que la estrategia debe ser “convencer a los ‘convencibles’ y rodear con exigencias -como el Pase de Movilidad- a los escépticos más duros (...). “Los mensajes deben ser dirigidos, específicos, testeados y en las plataformas que utilicen estos grupos que no se están inoculando”, propone.

Además de los grupos creyentes que aducen razones religiosas para rechazar ciertos procedimientos médicos, Castillo agrega que también existen sesgos raciales, principalmente en población afrodescendiente, grupo que en Chile corresponde a una parte no menor de los migrantes. ¿La razón?: “Hay una larga historia de experimentación forzada en estos grupos”, puntualiza este experto.

Wilner Petit es expresidente de la Organización Sociocultural de Haitianos en Chile y dice que entre sus compatriotas “muchos han ido a vacunarse” en los últimos días. Pese a que reconoce que “culturalmente” sí hay una reticencia a la vacuna, las mismas exigencias en los trabajos o para poder salir del país, muchos se han visto en la necesidad de hacerlo. Petit comenta que en un inicio “la gente no creía en la vacuna, no querían vacunarse”. Y si aquello ocurrió en Chile a menor escala, en Haití incluso rechazaron las vacunas de AstraZeneca ofrecidas en un principio por Covax, el fondo solidario de vacunas de la OMS. A mediados de julio, sí recibieron 500 mil dosis del laboratorio estadounidense Moderna.

Atención directa a público

Aunque explícitamente no es considerada como una exigencia para un trabajo, en privado, directivos de rubros como el gastronómico, entretención o banqueteras admiten que están privilegiando incorporar a sus equipos a personas vacunadas, más allá de la legalidad. La razón, argumentan, es simple: en la última actualización del plan “Paso a Paso” los aforos pueden reducirse incluso a la mitad en un evento -como matrimonios- si es que alguno de los presentes no está inoculado. Y reducir los aforos, tras meses de cierres obligados en el caso de los restaurantes o bares, no es opción para quienes administran estos locales.

Se espera que cuando concluya septiembre, el Estado de Excepción Constitucional será levantado. De todas formas, la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, ha dicho que la alerta sanitaria -que es la otra herramienta legal para establecer restricciones por pandemia-, permitirá seguir controlando la cantidad de personas en un determinado espacio. Por el lado de los servicios públicos, es más complejo ordenar alguna exigencia.

Distintas municipalidades que fueron consultadas por La Tercera declinaron entregar una respuesta sobre cuántos de sus funcionarios están inmunizados, y si se privilegia teletrabajo o redesignar en funciones que no impliquen atención a público para quienes no lo están.

Desde el municipio de Maipú, en todo caso, señalan que sí se ha hecho este “levantamiento de estado de vacunación”, pero respetando la privacidad y confidencialidad de los trabajadores.

De todos modos, estos casos serían los menos y no se les puede obligar a vacunarse y tampoco removerlos bajo esa causal o reasignarlos a tareas que no son las propias del cargo que ostentan.

En el caso de Carabineros, dan cuenta a La Tercera que el 97% de la dotación está inmunizada. El otro 3% no está vacunado por consideraciones médicas -reacciones anafilácticas u otros motivos-, y dentro de ese porcentaje, en menor medida, se debe a razones voluntarias. ¿Qué protocolo se aplica para los no protegidos? “Cumplen sus funciones de manera normal, pero quienes están en labores operativas -cerca de 53 mil efectivos- y en contacto con la comunidad, casi todos están vacunados”, aseguran desde la institución.

En total, los datos publicados en el DEIS revelan que 657.866 personas de servicios esenciales del Estado -FF.AA, atención directa a la ciudadanía, policías y administrativos- cuentan con su pauta de inmunización completa.

Raúl Bustos, titular del Cuerpo de Bomberos de Chile, señala que en varios cuarteles a lo largo del país se exige portar el Pase de Movilidad para acudir a emergencias o estar de guardia, “pero no contar con dicho pase o no estar vacunado no es causal de suspensión”. Bustos estima que la cobertura con ambas dosis está por sobre el 80% de un registro total de 50 mil bomberos.

“Existen algunos casos donde las personas han optado por no hacerlo (no vacunarse), lo que escapa de las facultades de los establecimientos de salud”.

Javier Fuenzalida, vicepresidente de la Asociación de Clínicas de Chile

En el Tribunal Constitucional señalan que la adhesión al Plan de Vacunación Covid-19 ha sido “ejemplar”. Del total de 80 funcionarios, todos cuentan con su vacuna. “A la fecha han regresado 25 funcionarios a la presencialidad (...). Los ministros y sus equipos también retornaron en forma parcial”, explican desde la entidad. Mientras que en la Fiscalía Nacional, un 83% de la dotación de funcionarios ha recibido sus vacunas.

En otra área, tanto en la red pública como privada del sector salud, se entiende casi como un requisito que -al menos entre el personal clínico- todos estén inoculados por el potencial riesgo de exposición al Covid-19.

Sobre el esquema completo en este sector, si bien en un inicio el grupo objetivo estimado se cifró en 435.866 funcionarios, la ampliación de las dotaciones por pandemia hacen que, a la fecha, 708.180 trabajadores sanitarios estén vacunados con las dos dosis, incluyendo a personal médico, administrativo, en prácticas y de apoyo.

Sin embargo, desde la Asociación de Clínicas de Chile, su vicepresidente ejecutivo, Javier Fuenzalida, explica que si bien han procurado que todo el personal acceda oportunamente al plan de vacunación-y aunque la inmensa mayoría del staff de sus prestadores afiliados sí ha accedido a la inoculación-, “existen algunos casos donde las personas han optado por no hacerlo, lo que escapa de las facultades de los establecimientos de salud”.

“Creemos que la obligatoriedad de la vacunación para el personal de salud es algo que debiera ser regulado por la autoridad”, plantea Fuenzalida.

Esta idea también fue expuesta a fines de julio en la Comisión de Salud del Senado por la presidenta del Consejo Asesor Covid-19, Ximena Aguilera, quien expresó que, entre otras recomendaciones hechas a la cartera sanitaria, se les sugirió que la inmunización sea obligatoria para trabajadores de la salud y de residencias de larga estadía para el adulto mayor, adoptando una política homologable a la de Francia para su personal clínico y de hogares de ancianos.

Hasta ahora, el ministro de Salud, Enrique Paris, ha argumentado en más de una ocasión que no sería viable obligar a la población a vacunarse con medicamentos aprobados en contexto de emergencia.

¿Vacuna obligatoria?

“Tenemos una muy buena cobertura, en general ningún programa de vacunación alcanza el 100%”, explica Paula Daza. A juicio de la doctora, pese al alto porcentaje de población inoculada, hoy es aún más importante acudir por la dosis de refuerzo, sin perjuicio de que cada día se siguen vacunando adultos rezagados.

“El martes se vacunaron seis mil personas que no lo habían hecho hasta ahora. ¿Por qué? Tenemos puestos nuestros incentivos, como el Pase de Movilidad. O la reducción del tiempo de la cuarentena de contacto estrecho: de siete días para vacunados y de 10 días para no vacunados”, explica Daza.

Foto: Agencia Uno

La estrategia, adelanta la subsecretaria, será mantener el plan de vacunación como voluntario y con “incentivos” para quienes lo hagan. “En este momento no hemos pensando en instalar la obligatoriedad de las vacunas. Hemos alcanzado un alto porcentaje de inmunización y el foco debe ser seguir incentivando, educando, invitando a los empleadores a que comuniquen a los trabajadores la importancia de vacunarse. El plan de vacunación contra el Covid-19 ha sido una buena medida de salud pública en Chile y vamos a continuar de esa manera”, sentencia.

“El martes se vacunaron seis mil personas que no lo habían hecho hasta ahora. ¿Por qué? Tenemos puestos nuestros incentivos, como el Pase de Movilidad”.

Paula Daza, subsecretaria de Salud Pública

Riesgo sanitario

“La pandemia terminaría más rápido en la medida que tuviera un mayor número de vacunados. Por lo tanto, si hay grupos que se resisten a vacunarse y además tienen influencia de modo tal que sigan sus posturas, la pandemia podría alargarse mucho tiempo, tal vez una década”, reflexiona el epidemiólogo de la U. de Chile Gabriel Cavada.

A pesar de que el escenario en el país en cuanto a grupos no vacunados está bastante mejor aspectado que en otras naciones, plantea que estos “bolsones” de personas no inmunizadas son terreno fértil para la diseminación del virus.

“Muy probablemente podría decirse que los rebrotes de la epidemia se deben a focos de personas que no han sido vacunadas (...). Una persona no vacunada provoca el potencial peligro de seguir expandiendo la pandemia”, comenta.

El infectólogo de la U. Austral Mario Calvo complementa lo que dice Cavada y plantea que existe un potencial riesgo de que el grupo sin protección pase a ser un reservorio de nuevas variantes de interés o de preocupación, pues al mantener una alta contagiosidad, la probabilidad de que el virus mute en el proceso de infección de persona a persona es mayor.

“Las variantes se producen en cierta proporción a medida que el virus se reproduce. Si el total de infecciones aumenta, sobre todo en una población con algunos vacunados y otros no, la posibilidad de variantes aumenta”, expresa.

“Desde hace mucho se sabe que la pandemia terminará de todas formas, pero el virus es inerradicable, se convertirá en endemia. La vacuna apura este proceso”, concluye Calvo.

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