Ruy Barbosa: La cima del mundo es tradición familiar

ruy barbosa

En 1988, un joven Ruy Barbosa Prieto se convertía en campeón del mundo de bicicross. Treinta años después, su hijo Ruy Barbosa Barceló alcanza el olimpo planetario al convertirse en el primer chileno que se queda con el título de enduro, un hito que refuerza el buen presente del motorsport nacional y que permite abrigar grandes esperanzas con miras al International Six Days que se realizará en nuestro país.


Ruy Barbosa cerró con éxito la novena fecha del Mundial de Enduro en Mathemis, Francia, y se acercó a la carpa de su equipo, el Jolly Team, para celebrar la obtención de una nueva victoria en la categoría Youth. El chileno, con apenas 19 años, se había quedado con su sexto triunfo del año, y caminaba en solitario hacia donde descansan las motos tras cada carrera.

Con el casco aún sobre su cabeza, su mirada evidenciaba cierta sorpresa por ver que nadie estuviese cerca para saludarlo, para felicitarlo por la batalla ganada. Pero esa mirada cambió repentinamente cuando una de las leyendas del enduro, Alex Salvini, junto al resto del equipo salieron a encontrarlo con una botella de champaña que tardó escasos segundos en ser rociada sobre la cabeza del nacional.

Los gritos de campeón hicieron comprender a Barbosa que había logrado el objetivo mayor, que el sueño se había hecho realidad a falta de la última fecha doble en Alemania.

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“Vine a correr la fecha en Francia pensando en sumar puntos. La idea era poder alcanzar los 40 puntos de la fecha y así llegar con algo de tranquilidad a la última etapa y no tener que matarme en esa definición. Las cosas se fueron dando, el sábado gané y los que me seguían en el ranking no tuvieron un buen día, por lo que el equipo hizo los cálculos y vieron que si ganaba el domingo sería campeón. Pero no me dijeron nada, me dejaron correr tranquilo, que nada me sacara de la concentración, y por eso después de ganar la fecha llego a la carpa y no veo a nadie. Estaban escondidos esperándome para darme la sorpresa de que ya era campeón del mundo”, recordó el joven rider nacional que se inscribió en la historia de nuestro país al convertirse en el primer campeón mundial de enduro.

Pero para llegar a levantar el trofeo el camino fue largo. Requirió esfuerzos, sacrificios y también ser capaz de sobreponerse a la lejanía de los seres cercanos, todo con un objetivo final: ser el mejor del planeta, tal como su padre, de nombre homónimo, lo fue en el bicicross.

¿Cómo empiezas en las motos?

Todo parte por mi papá. Él corría en bicicross, fue campeón del mundo, campeón latinoamericano. Yo partí viéndolo a él y mi primer acercamiento fue a los cuatro años, cuando tuve mi primera moto. Salíamos a dar vueltas con mi papá, en una plaza cercana, donde me enseñaba a andar.

¿Y el paso a las competencias?

Tenía unos seis años cuando empecé a correr en una categoría que se llamaba Super Kids. Me acuerdo que en ese tiempo miraba el canal de YouTube para ver el Mundial de Enduro, veía a los mejores exponentes y siempre fue mi sueño ir a correr afuera. Acá miraba lo que hacía Carlo de Gavardo, “Chaleco” López, eran grandes referentes.

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¿Cómo surge la idea de ir a correr al extranjero?

Hace unos tres o cuatro años, mi papá hizo un negocio con un italiano que se llama Franco Mayr y trajeron a pilotos muy famosos, entre ellos Alex Salvini, Fabio Mossini y Alessandro Battig. En ese instante fue cuando dije que era el momento de irme a Europa, que si me quedaba acá no podría cumplir el sueño de ser campeón del mundo. Era el año 2016 y sentía que tenía que partir a ganar experiencia, conocer las carreras y ver cómo funcionaba el enduro allá.

¿Qué decía la familia?

Mi mamá me decía que aprovechara la experiencia, que luego iba a volver y tendría que entrar a la universidad. Yo no le decía nada, me quedaba callado, y le cumplí con la promesa de terminar el colegio. Mi papá, que fue deportista y sabe lo que significa, me decía que pensara en el momento, que no me preocupara del futuro, que lo disfrutara y que aprendiera.

¿Cómo se concreta el viaje?

Un día mi papá me dice que está la opción de viajar, lo que me sorprendió un poco, puesto que aunque era lo que yo quería, también he sido siempre muy cercano a la familia. Pero tomé la decisión de irme. Mi papá me acompañó a Piacenza por dos semanas y entré al equipo italiano Jet Zanardo Team. Ese primer año fue complicado, no conocía el idioma, no tenía licencia para conducir, y no conocía a nadie.

¿Dónde viviste ese año?

Me quedé viviendo en una especie de galpón, donde están las oficinas del equipo. En un segundo piso armé una pieza, dejamos un baño y aperré nomás. Y todavía sigo viviendo ahí.

¿Qué recuerdas de esos días?

Era muy complicado ir a entrenar, pues como no tenía licencia para manejar, era difícil salir. Pero, por suerte, al lado de donde vivo hay una pista de motocross, entonces pasaba todo el día entrenando.

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El primer año fue de aprendizaje, ¿qué pasa al año siguiente?

Después de haber terminado séptimo en mi debut en la serie Youth (pilotos hasta 21 años), estaba en Chile y le dije a mi papá que había que regresar a Europa, que había posibilidades de estar entre los tres mejores y de ganar el campeonato. Y eso fue precisamente lo que pasó. En 2017 salí tercero del mundo y quizás pude haber ganado, pero me falló la cabeza, cometí muchos errores, tenía demasiada ansiedad, mucho nerviosismo, me faltó experiencia.

Pero ser tercero en el mundial no fue mal resultado…

Sí, es verdad, fue un buen año, pero nuevamente tenía que decidir si seguía en Europa. Decidimos volver, lo hicimos con el mismo team, pero ahora tenía una mejor estructura, ya que se sumó un campeón del mundo como Alex Salvini, lo que nos hizo cambiar mucho, todo fue mucho más profesional.

¿Qué fue lo más complicado de estos años?

Extrañar a la familia, los amigos. Cuando llego a Europa no tengo personas que me digan ‘vamos a comer’ o ‘vamos a tal parte’. Echo de menos la carne, la palta. En Chile, cada vez que hay carrera se hace un asado, pero en Europa es diferente, allá cuando se acaba la fecha, se hace la premiación y los equipos desarman las carpas y se van a sus casas.

¿Qué te ha llamado la atención del campeonato?

El profesionalismo. En Chile uno se pasea y saluda a todos, tiras la talla y conversas antes de las carreras, pero allá es muy diferente, todos concentrados y mentalizados en hacerlo lo mejor posible. Lo malo para nosotros, los latinos, es que nadie te habla y te sientes un poco extraño. En las primeras carreras yo caminaba por el paddock y era un desconocido, me miraban diciendo ¿quién es este? Pero ahora, con un par de temporadas corriendo, cuando empecé a demostrar mi talento y cuando logré algunos triunfos, se me comenzaron a acercar, me hice amigo de varios pilotos y hasta tengo ofertas de marcas.

¿Qué les falta a los pilotos en Chile?

Lo más importante es sumar horas y horas arriba de la moto, hacer tres o cuatro estanques al día, que es lo que uno se encuentra en las carreras. Pero eso nadie lo hace, acá es común ir a dar una vuelta al cerro, hacer un estanque y regresar a la casa, cuando lo importante es replicar un régimen de competencia desde las 9 de la mañana hasta las 5 de la tarde.

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¿Y cómo es tu rutina en Europa?

El día a día estoy casi siempre corriendo. Si no están las fechas del mundial, hay fechas del campeonato italiano de enduro. Pasamos todo el tiempo ocupados. Por ejemplo, si tenemos una carrera en Francia el fin de semana, nos vamos el martes, luego los siguientes tres días camino la pista (unos 30 km diarios), porque los enduristas caminamos las especiales para así el sábado reconocer de inmediato lo que viene y lograr el mejor tiempo. En ese momento tratamos de memorizar las curvas, los saltos, los giros, las subidas. Hay algunos que sacan fotos, que graban, pero al final esto es visual y lo mejor es caminar y caminar. Entonces, te pasas tres días caminando la ruta y eso te permite llegar al prólogo del viernes (Super Test) con la pista en la memoria.

¿Qué viene ahora para Ruy Barbosa en el mundial?

Me cambio a la categoría Junior (hasta 23 años). Ahí se corre con cilindrada libre. No sé qué moto voy a elegir, pero espero quedarme con el mismo equipo, me siento cómodo con ellos y creo que podemos hacer grandes cosas. En esa categoría corrió Benjamín Herrera y su mejor resultado fue un quinto lugar. Este año yo corrí una fecha de esa categoría con mi moto de 125 cc y salí tercero.

¿Te pones metas inmediatas?

El objetivo ahora es ganar la Junior, pero en eso quizás me demore un par de años, ya que el nivel es muy alto. Pero yo siempre me meto presión y quiero ganar para llegar a la serie Enduro GP, la máxima categoría de la especialidad y donde no ha participado ningún chileno.

Ahora vienen los Six Days en Viña del Mar, ¿cómo llega Chile?

Creo que tenemos el mejor equipo de la historia de Chile, somos los más rápidos, es difícil que se logre una mejor generación, considerando que están Benjamín Herrera, el Toro Rojas, Leonardo Quintanilla, Diego Herrera, Pancho Guzmán, y yo también me incluyo. Hay que entrenar duro nomás.

¿Alguna meta especial?

El primer lugar es un objetivo individual. El año pasado terminé cuarto en la Youth y este año creo que puedo estar entre los tres primeros en la general de los Six Days, y como equipo también me gustaría que lográsemos podio. MT

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