El límite de 60 días que podría presionar a Trump para terminar la guerra contra Irán
Una ley estadounidense vigente desde hace décadas permite al presidente declarar la guerra sin la aprobación del Congreso durante 60 días. Y algunos legisladores republicanos ya han manifestado su rechazo a continuar con el conflicto. Además, tras ese límite, sus opciones para continuarla se estrechan. Pero el mandatario norteamericano podría intentar eludirla.
Durante casi ocho semanas de guerra en Irán, la mayoría republicana en el Congreso de EE.UU. ha rechazado reiterados intentos de los demócratas por detener la operación y obligar al presidente Donald Trump, quien inició el conflicto sin autorización del legislativo.
Sin embargo, algunos miembros del mismo Partido Republicano han indicado que un plazo clave establecido por ley en las próximas semanas podría ser un punto de inflexión para Trump, momento en el que esperan que se ponga fin al conflicto o se solicite la aprobación del Congreso para continuarlo.
Los demócratas han intentado -sin éxito- invocar en varias ocasiones una disposición de la Resolución de Poderes de Guerra de 1973 -una ley destinada a limitar la capacidad de un presidente para declarar una guerra sin la venia del Congreso- para impugnar el conflicto en Irán.
Pero la ley también establece una serie de plazos, el primero de los cuales vence el 1 de mayo, lo que podría aumentar la presión sobre el gobierno de Trump en los próximos días.
El plazo establecido
Cuando Estados Unidos inició ataques conjuntos con la Fuerza Aérea israelí el 28 de febrero, el presidente afirmó que actuaba bajo su autoridad como comandante en jefe para proteger las bases estadounidenses en Medio Oriente y para “promover los intereses nacionales vitales de Estados Unidos”.
Declaró que la acción se llevó a cabo en “autodefensa colectiva de nuestros aliados regionales, incluido Israel”.
Muchos demócratas cuestionaron esta justificación y han seguido argumentando que Trump actuó ilegalmente. En la Casa Blanca y la mayoría de los republicanos en el Capitolio afirman que el presidente estadounidense está actuando dentro de los límites de la ley de poderes de guerra, que establece un plazo de 60 días para que un presidente retire el despliegue estadounidense de las hostilidades sin la autorización del Congreso para el uso de la fuerza militar.
Aunque la guerra comenzó a finales de febrero, según The New York Times, Trump notificó formalmente al Congreso sobre la operación el 2 de marzo, dando inicio al plazo de 60 días que finaliza el 1 de mayo.
Pero el escenario post 60 días no parece del todo favorable para Trump. Algunos republicanos ya han indicado que no apoyarán ninguna prórroga más allá de ese plazo.
El senador John Curtis, republicano de Utah, escribió un artículo de opinión a principios de este mes donde aseguró que “no apoyará una acción militar prolongada más allá de un plazo de 60 días sin la aprobación del Congreso”.
“Por ley, debemos aprobar la continuidad de las operaciones o detenerlas. Si no se aprueba, por ley deben cesar sus operaciones”, afirmó, por su parte, el representante republicano de Nebraska Don Bacon, a la revista Time.
Otros, como el representante republicano Brian Mast de Florida, presidente del Comité de Asuntos Exteriores, advirtieron que el presidente podría perder un apoyo significativo si el conflicto se extendía hasta mayo.
Pocos momentos después de que los republicanos bloquearan una resolución sobre poderes de guerra en la Cámara de Representantes la semana pasada, Mast afirmó que podría haber “un resultado diferente después de 60 días”, aludiendo a la fecha límite del 1 de mayo.
Otros aludieron al cronograma que Trump estableció originalmente. Es decir,la idea de que el conflicto solo se extendería por un par de semanas. “El presidente dijo que quería que durara semanas, no meses, y debería atenerse a ese objetivo”, dijo el senador republicano de Ohio, Jon Husted.
Prórroga y autorización
Según la ley, una vez transcurrido el plazo inicial de alrededor de dos meses, las opciones del presidente para continuar una campaña militar sin la aprobación del Congreso se reducen. Así, en este momento Trump tendría tres alternativas: solicitar autorización al Legislativo para continuar la campaña, comenzar a la retirada de los efectivos estadounidense o acudir a una prórroga.
Esta última opción, sin embargo, tiene una condición. La ley permite una prórroga única de 30 días para el despliegue si el presidente certifica por escrito que se necesita tiempo adicional para facilitar la retirada segura de las fuerzas estadounidenses, pero no autoriza a continuar la campaña ofensiva.
Los legisladores estadounidenses también tienen la opción de otorgar en cualquier momento permiso explícito al presidente para continuar la operación mediante la aprobación de una autorización para el uso de la fuerza militar.
Estas autorizaciones expresas se han convertido en la principal vía por la que el Congreso aprueba las campañas militares sin una declaración formal de guerra, algo que no se hacía desde la Segunda Guerra Mundial.
Si bien los representantes y senadores republicanos se han unido en su gran mayoría para bloquear los intentos de los demócratas de detener la guerra, no está claro si existe la misma unidad en lo que respecta a la autorización expresa del conflicto.
La senadora republicana de Alaska, Lisa Murkowski, ha declarado que está trabajando con un grupo de senadores en una autorización formal para el uso de la fuerza militar contra Irán, pero aún no ha presentado la resolución.
Murkowski fue una de las primeras en criticar la falta de transparencia del gobierno respecto a los objetivos, los costos y el cronograma de la guerra, y afirmó que su objetivo con una votación de autorización sería reafirmar la autoridad del Congreso.
“Simplemente no estoy satisfecha”, dijo la senadora a Time. “Creo que se necesitan más sesiones informativas clasificadas. (...) No sabemos nada en cuanto o cómo será el presupuesto suplementario”, agregó, refiriéndose a la millonaria solicitud de financiamiento de la administración de Trump que, según Reuters, alcanzaría los 200 mil millones de dólares.
El Congreso de EE.UU. no ha votado a favor del uso de la fuerza militar desde 2002, cuando los legisladores la autorizaron contra Irak.
Trump podría ignorar los plazos
Según The New York Times, gobiernos estadounidenses -liderados por presidentes de ambos partidos- han argumentado durante mucho tiempo que la Constitución otorga amplia autoridad al comandante en jefe, lo que significa que las limitaciones que la ley de poderes de guerra impone al mandatario son inconstitucionales.
En 2011, el presidente Barack Obama prolongó la intervención militar en Libia más allá del plazo de 60 días, argumentando que la ley no se aplicaba porque “las operaciones estadounidenses no implican combates sostenidos ni intercambios de fuego activos con fuerzas hostiles, ni tampoco involucran tropas terrestres estadounidenses”.
Aunque esto provocó una fuerte reacción desde ambos partidos en su momento, en la actualidad algunos legisladores anticipan que la administración Trump podría levantar un argumento similar respecto a Irán.
También, durante su primer mandato, Trump se opuso a esta ley cuando vetó una resolución bipartidista aprobada por ambas cámaras que buscaba poner fin a la intervención militar estadounidense en la guerra civil de Yemen. Argumentó entonces que la medida era un “intento innecesario y peligroso de debilitar mis atribuciones constitucionales”.
Sin embargo, según explica el medio estadounidense, ignorar el plazo podría suponer un problema político para el Partido Republicano, que hasta ahora ha otorgado a la administración amplia libertad para llevar a cabo la guerra sin la participación del Congreso, incluyendo cualquier tipo de supervisión formal.
“Muchos republicanos han declarado públicamente que el plazo de 60 días tiene una importancia legal”, afirmó el senador Chris Murphy de Connecticut, quien ha estado entre los demócratas que han presentado resoluciones destinadas a limitar la capacidad del presidente para continuar la guerra sin la autorización del Congreso. “Por lo tanto, creo que será más difícil para los republicanos seguir haciendo la vista gorda una vez que hayan transcurrido los 60 días”, aseguró.
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