Escalada militar en Medio Oriente lleva a Ucrania y EE.UU. a negociar sus sistemas de defensa aérea
El uso intensivo de drones por parte de Irán contra el golfo Pérsico obligó a Occidente a enfocar el sistema de defensa estadounidense en Medio Oriente. Kiev intenta intercambiar su conocimiento en el combate de estos drones a cambio de aumentar la presencia Patriot en su territorio.
El uso intensivo de drones por parte de Irán contra el golfo Pérsico obligó a Occidente a enfocar el sistema de defensa estadounidense en Medio Oriente. Así, Kiev intenta intercambiar su conocimiento en el combate de estos drones a cambio de aumentar la presencia del sistema de defensa aérea Patriot en su territorio.
El Pentágono y el gobierno del golfo Pérsico estarían en conversaciones para comprar interceptores de fabricación ucraniana que son utilizados para repeler ataques de los drones iraníes, los Shahed-136, según cifras de la industria en Ucrania recopiladas por el Financial Times.
Hasta ahora, los países del Golfo han estado utilizando los misiles Patriot estadounidenses para defenderse de las oleadas de Shahed desde que Estados Unidos e Israel iniciaron su guerra. Sin embargo, el despliegue de uno de estos misiles norteamericanos es millonario. Además, sus existencias están disminuyendo y, ahora, Washington estaría recurriendo a la experiencia ucraniana para obtener una defensa más económica contra los bombardeos de drones.
Esto se debe a que Ucrania es pionera en la producción en masa de interceptores que cuestan unos pocos miles de dólares y sirven para destruir las versiones rusas del Shahed, los Geran-2, lanzados contra ciudades ucranianas en enjambres. La fabricación de estos drones cuesta tan solo 30.000 dólares, según el Financial Times, mientras que misiles interceptores como los utilizados en el sistema Patriot podrían —al menos— triplicar el costo.
Un funcionario ucraniano describió al medio británico las conversaciones con el Pentágono como un tema “sensible”. Sin embargo, habría un creciente interés de Washington en los interceptores ucranianos de drones. Una fuente perteneciente a la industria local afirmó al Financial Times que cualquier venta de sistemas ucranianos, incluso los fabricados fuera del país, deberá coordinarse con Kiev.
Además, tras el inicio de las escaladas militares en Medio Oriente, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, declaró la semana pasada que había estado en contacto con el jeque Tamim bin Hamad al-Thani, emir de Catar, y Mohammed bin Zayed al-Nahyan, presidente de los Emiratos Árabes Unidos, sobre el uso de la tecnología antidrones ucraniana.
“La experiencia de Ucrania en la lucha contra los Shahed es, actualmente, la más avanzada del mundo”, afirmó Zelensky. “Sin embargo, cualquier cooperación de este tipo destinada a proteger a nuestros socios solo puede llevarse a cabo sin menoscabar nuestras propias capacidades de defensa”, agregó.
Shahed y Geran
Expertos consultados por el medio británico afirman que Irán podría haber almacenado decenas de miles de drones Shahed y, en esa línea, un video distribuido por medios iraníes la semana pasada mostraba almacenes con cientos de estos dispositivos de bajo costo.
Así, desde que Irán fue atacado por Israel y Estados Unidos, ha respondido utilizando los Shahed —principalmente contra los países del Golfo— con el objetivo de mermar la capacidad de ataque con misiles tierra-aire y aire-aire de sus adversarios.
Gracias a su facilidad para ser ocultados debido a su pequeño tamaño y a su capacidad de lanzamiento desde cualquier lugar, los Shahed son menos vulnerables a las tácticas estadounidenses e israelíes.
Debido a lo anterior, Kiev ha optado por el uso de armas más económicas, como cañones antiaéreos y camiones con ametralladoras, para derribar drones —incluidos los Shahed y los Geran— que Moscú ha utilizado contra Ucrania desde que inició su invasión a gran escala en 2022.
Ucrania también utiliza desde otoño interceptores de vuelo rápido que pueden alcanzar velocidades de 250 km/h, capaces de interceptar un Shahed, cuya velocidad máxima es de 185 km/h. Pero, hasta el momento, Kiev no ha podido desplegar un interceptor eficaz para los nuevos drones rusos Geran-3, de producción propia, que vuelan a más de 550 km/h.
Y Moscú lanzó 54.000 de estos nuevos drones contra Ucrania el año pasado, según el Ministerio de Defensa ucraniano.
Experiencia ucraniana
La escalada militar en Medio Oriente preocupa a Kiev por sus propios suministros de munición antidrones. Sin embargo, apuesta a que los países del Golfo utilicen sus propios interceptores de drones en lugar de los misiles americanos del sistema Patriot. Lo anterior implicaría que habrá más suministros disponibles para Ucrania, que los necesita para defenderse de los misiles de crucero y balísticos avanzados.
En una declaración aparte, Zelenski afirmó haber dado instrucciones a los funcionarios en Kiev para que “presentaran opciones” a los países que buscan interceptores de drones, y añadió que Ucrania tenía la capacidad de ayudar a “restablecer la navegación segura” en el Golfo.
Los interceptores de drones desplegados en Ucrania incluyen el Merops, un dron de ala fija fabricado por empresas financiadas por el exdirector ejecutivo de Google, Eric Schmidt. Otro cuadricóptero con forma de bala, conocido como Sting, fabricado por la empresa ucraniana Wild Hornets, ha sido desplegado frente a la costa de Odesa a bordo de embarcaciones no tripuladas Magura, fabricadas por Uforce. General Cherry, otra empresa ucraniana, también produce un rápido dron interceptor, el “caza Shahed”.
En Ucrania, “hay literalmente una docena de empresas que fabrican interceptores cinéticos —pequeños cuadricópteros con forma de bala o drones de ala fija— por unos pocos miles de dólares cada uno”, afirmó una persona familiarizada con las negociaciones al Financial Times.
Anteriormente, los drones iraníes Shahed se consideraban una simple molestia y no valía la pena interceptarlos por el alto costo que implica esto, pero en algunos casos han causado daños reales. Un video reciente muestra cómo un Shahed destruye una antena satelital en una base naval estadounidense en Manama, Baréin.
“El simple hecho de que los Shahed logren pasar, y más aún en una base militar que es el centro de operaciones de todo Medio Oriente, y a plena luz del día, es asombroso”, declaró una persona que sirvió en el cuartel general de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin al Financial Times.
Escasez de Patriots
El mandatario ucraniano aseguró que en solo tres días desde que estalló el conflicto en Medio Oriente se utilizaron más sistemas de defensa Patriot que en el inicio de la guerra de Rusia en Ucrania.
Debido a esto, Kiev teme estar a punto de enfrentarse a una grave escasez de munición para este sistema.
Expertos consultados por Al Jazeera afirmaron que el presidente ruso, Vladímir Putin, aprovechará la falta de los costosos misiles estadounidenses en Ucrania. Estos, que se montan en camiones y lanzan a velocidad de ametralladora, se usan para interceptar los misiles balísticos rusos, que una vez el mandatario ruso describió como “indestructibles”.
Los Patriot se desarrollaron en la década de 1970 para derribar misiles soviéticos. Su suministro a Ucrania comenzó en 2023 y se limitó inicialmente a varias baterías estacionadas en Kiev. Este sistema “sin duda ha sido el elemento de defensa más importante, especialmente para ciudades con más de un millón de habitantes, en particular Kiev, a pesar de no poder interceptar todos los misiles rusos”, declaró a Al Jazeera el historiador de la Universidad de Bremen, Nikolay Mitrokhin.
La ausencia de munición para este sistema estadounidense amenaza con agravar el principal problema de los últimos meses en Ucrania: la falta de defensa de la infraestructura eléctrica. El historiador explicó a la cadena catarí que esto, que quedó en evidencia estos últimos meses con los ataques que inhabilitaron la red de transmisión durante el invierno, podría empeorar.
Los Patriots utilizan radares avanzados para detectar objetivos que vuelan a velocidades supersónicas y lanzan hasta 32 misiles por minuto. Se utilizaron para interceptar los misiles balísticos rusos Kinzhal, lanzados por aviones de combate supersónicos.
Las intercepciones desmintieron las afirmaciones previas de Putin de que los Kinzhal inutilizaban cualquier sistema de defensa aérea occidental. Sin embargo, la seguridad tenía un alto precio: cada misil guiado del sistema Patriot cuesta varios millones de dólares, y su fabricación nunca superó las 900 unidades al año.
“Problema del mañana”
A pesar de los aproximadamente 800 misiles de Patriot que se utilizaron en los primeros días del conflicto, su escasez no es inmediata, sino que podría ocurrir en varias semanas. El director del centro de estudios Centro de Estudios Políticos Aplicados (Penta), Volodimir Fesenko, explicó a Al Jazeera que “este no es un problema de hoy, es un problema de mañana”.
Pero el problema podría ser catastrófico. Fesenko explicó que, en los últimos días, Moscú dejó de atacar a Ucrania con drones y misiles, en lo que se está interpretando como una señal de que acumulará drones para incursiones masivas en el futuro cercano. “La acción más obvia de Rusia sería agotar el arsenal ucraniano de misiles Patriot para infligirnos el máximo daño mediante ataques masivos con misiles”, explicó el director de Penta.
Aunque en menor medida, esto se suma a otro problema para Kiev: la escasez de misiles para los cazas F-16 suministrados por Occidente, que demostraron ser eficaces para derribar misiles rusos. “El problema es menos crítico, pero también vital para nosotros”, sostuvo después.
Ucrania sobrevivió a una escasez de misiles Patriot en el pasado. A mediados de 2025, durante la guerra de los 12 días, el Pentágono suspendió el suministro de misiles Patriot y los lanzacohetes múltiples HIMARS a Kiev.
La suspensión de estos sistemas de defensa dejó la infraestructura civil ucraniana más vulnerable a los ataques rusos. Y durante estos meses el sistema energético ucraniano ya fue gravemente dañado. Por lo tanto, el ataque que sigue “no se tratará de infraestructuras energéticas, sino de cualquier otro objetivo que el Kremlin quiera elegir”, indicó el analista ucraniano Igar Tyshkevych a Al Jazeera.
Ahora, Israel y las naciones europeas —que se comprometieron a transferir sus reservas de misiles Patriot a Ucrania— se muestran reacias a hacerlo. “Considerando la inestabilidad general, no creo que muchas naciones abran sus arsenales y nos los cedan”, declaró Tyshkevich.
Carrera armamentística
Según el ex subjefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania, el teniente general Ihor Romanenko—quien durante décadas se especializó en defensa aérea—, desde que comenzaron los suministros de misiles Patriot, la batalla por el desarrollo tecnológico-militar entre Estados Unidos y Rusia ha continuado con “furia”.
“Hay una confrontación en ingeniería”, declaró Romanenko a Al Jazeera.
“Los rusos cambian algo. Los estadounidenses, junto con nuestros expertos, cambian algo más, porque permanecer en el antiguo nivel (tecnológico) significa perder la batalla antes de que comience”, aseguró el teniente general.
Por ejemplo, los ingenieros rusos “modificaron el software para que sus misiles puedan maniobrar en el aire, y la modernización complicó en gran medida el funcionamiento de los pocos sistemas Patriot que tenemos para destruirlos”, explicó Romanenko.
Sin embargo, los Patriot no se han convertido en la defensa de toda Ucrania contra los ataques rusos. Ucrania tiene menos de una docena de baterías, mientras que Kiev afirmó necesitar al menos 25.
Los rusos “ya saben que contamos con pocas baterías Patriot contra sus misiles balísticos Kinzhal, por lo que estaban atacando los puntos que no habían sido cubiertos por los Patriots o donde no se habían desplegado”, especificó Romanenko.
Pero Ucrania tiene una alternativa. Desde 2023, se han desplegado en el territorio ucraniano varios sistemas franco-italianos SAMP/T con misiles antiaéreos de combustible sólido. Mientras que una batería Patriot requiere hasta 90 efectivos de apoyo y su despliegue tarda media hora, esta requiere alrededor de una docena.
Sin embargo, Romanenko indicó que la capacidad del SAMP/T para derribar misiles rusos todavía está por probarse en combate.
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