Irán propondría nuevas concesiones en medio de la tensión creciente con Trump
Tras el ultimátum norteamericano, Teherán tiene nuevas propuestas para alcanzar un acuerdo nuclear.
El próximo jueves se perfila como el día definitivo para la solución de la crisis entre Irán y Estados Unidos, en una “tercera ronda de negociaciones” que tiene a toda la región conteniendo el aliento, mientras la flota norteamericana se encuentra esperando en el golfo Pérsico. Se trata ya de 75 mil hombres esperando la orden de Trump, que ha mostrado su frustración por el desarrollo de las conversaciones y dio hasta el 1 de marzo como plazo para llegar a un acuerdo.
Desde entonces, Irán ha empezado a dar ciertas concesiones. Este domingo, fuentes del gobierno iraní conversaron con Reuters, asegurando que su país está dispuesto a ceder respecto al programa nuclear, a cambio del levantamiento de sanciones y el reconocimiento de su derecho a enriquecer uranio. Ambas partes siguen profundamente divididas tras dos rondas de conversaciones.
El jueves pasado, Trump había advertido: “Con el paso de los años se ha demostrado que no es fácil lograr un acuerdo significativo con Irán. Tenemos que hacer un acuerdo significativo, de lo contrario pasarán cosas malas”. Asegurando que podría tener que ir “un paso más allá”, agregó: “Ustedes lo sabrán probablemente en los próximos 10 días”.
En la diplomacia iraní aseguran que, entre las nuevas propuestas que harán este jueves en Ginebra, está la posibilidad de enviar la mitad de su uranio más enriquecido al extranjero, diluir el resto y crear un “consorcio regional” de enriquecimiento, lo que ha sido una idea frecuente en los últimos años desde Teherán. El país haría esto a cambio del reconocimiento estadounidense del derecho de Irán al “enriquecimiento nuclear pacífico” bajo un acuerdo que también incluiría el levantamiento de sanciones económicas, dijo el funcionario.
“Dentro del paquete económico en negociación, a Estados Unidos también se le han ofrecido oportunidades para inversiones serias e intereses económicos tangibles en la industria petrolera iraní”, señaló el funcionario, que se mostró optimista respecto a las conversaciones del jueves.
Según indicó la fuente, la última ronda de negociaciones habría demostrado diferencias profundas entre ambos países. “Ambas partes deben llegar a un calendario lógico para levantar las sanciones. Esta hoja de ruta debe ser razonable y basarse en intereses mutuos”, indicó.
A diferencia de décadas anteriores, ante esta tensión entre Washington y Teherán, los países vecinos están interesados en que se encuentre una solución pacífica. Hoy, ante una real perspectiva de acción militar estadounidense contra Irán, los estados regionales están aplicando una diplomacia enérgica para disuadir a Estados Unidos de atacar: Omán, Catar y Turquía han intensificado sus esfuerzos para mediar, del mismo modo que Arabia Saudí y Egipto.
De hecho, las conversaciones que tendrán lugar este jueves en Ginebra fueron mediadas por el canciller de Omán, Badr al-Busaidi. Ya antes, Omán había acogido las conversaciones indirectas sobre el programa nuclear de la República Islámica, y facilitó la última ronda en Ginebra la semana pasada.
Un poco antes del anuncio de Omán, el principal diplomático iraní, Abbas Araghchi, declaró en una entrevista a CBS que esperaba reunirse con el enviado estadounidense Steve Witkoff en Ginebra el jueves. Afirmó que aún existía una “buena posibilidad” de una solución diplomática sobre la cuestión nuclear.
De momento, la región contiene el aliento frente a la amenaza del ataque estadounidense. Desde Líbano, temen verse arrastrados a una guerra, luego de que Hezbolá advirtiera que no permanecería neutral frente a una agresión de Washington. De hecho, ya el 16 de febrero ya se registraron enfrentamientos alrededor de la base aérea de Hamate, al norte del país. Por su parte, las tropas estadounidenses en el país activaron un protocolo de seguridad reforzado.
A diferencia de los países de Medio Oriente, China y Rusia no se han pronunciado frente a la amenaza norteamericana sobre Irán. Sin embargo, Irán y Rusia sí llevaron a cabo un entrenamiento militar de pequeña escala en el golfo de Omán la pasada semana, considerado como una “muestra de fuerza” frente al poder de fuego reunido por Estados Unidos en la región.
Un ejercicio con la participación de barcos chinos, rusos e iraníes está previsto para pronto en el Estrecho de Ormuz, según anunciaron medios estatales iraníes. Irán también ha reconstruido su arsenal de misiles, defensas aéreas y otros equipamientos con ayuda tanto de China como de Rusia. Esto, sobre todo después de los ataques que el país sufrió en la guerra de 12 días con Israel y Estados Unidos, en junio de 2025.
Pero además de esta ayuda, Pekín y Moscú han mostrado poca disposición a proporcionar asistencia militar directa si el presidente Trump ordenase un ataque contra Irán. “No van a sacrificar sus propios intereses por el régimen iraní”, dijo Danny Citrinowicz, exfuncionario de inteligencia militar israelí e investigador principal en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional con sede en Tel Aviv: “Esperan que el régimen no sea derrocado, pero definitivamente no van a contrarrestar militarmente a Estados Unidos”.
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