Israel bloquea la construcción de una base en Gaza para la Junta de Paz creada por Trump
El gobierno israelí no ha permitido que la empresa Arkel International traslade personal y equipos al enclave palestino para contruir un puesto militar destinado a albergar a las tropas internacionales en la zona.
Israel ha impedido la construcción de un puesto militar destinado a albergar a las tropas internacionales en Gaza, en el marco de la iniciativa de la Junta de Paz creada por Donald Trump, lo que podría retrasar el programa de reconstrucción más amplio, según informó The Guardian este miércoles.
Fue a inicios de agosto que la organización internacional, autorizada por la ONU en 2025 y presidida por el presidente de EE.UU., adjudicó su primer contrato de construcción en Gaza a Arkel International, una empresa estadounidense con sede en Luisiana.
Según el acuerdo, Arkel debía establecer una instalación militar fortificada para aproximadamente 150 soldados que servirían como contingente inicial de la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF, por su siglas en inglés).
Sin embargo, el proyecto aún no ha comenzado porque Israel no ha permitido que la empresa traslade personal y equipos al territorio, según una persona con conocimiento directo del asunto que habló con el periódico británico.
De acuerdo con ella, no se permite que los contratistas ni los camiones crucen a Gaza para comenzar los trabajos. “Israel no abrirá la frontera”, afirmó la fuente.
El puesto de avanzada temporal de apoyo a la misión de la Junta de Paz, formada tras el alto el fuego de octubre de 2025 en Gaza, es una posición fortificada de unos 100 por 100 metros, emplazada en un terreno que alguna vez formó parte del extinto proyecto de la Fundación Humanitaria de Gaza, según un funcionario familiarizado con su planificación.
Dicha fundación operó en la franja entre mayo y octubre de 2025 para entregar ayuda protegida a los contratistas privados que pudieran trabajar en la zona.
Según la fuente, la base albergaría despliegues rotatorios de corta duración de una fuerza bien armada de 150 soldados, que provendrían de un contingente mayor de 500 efectivos ya enviados desde Marruecos y Kosovo, que son parte de la ISF que apoyará la desmilitarización y facilitará la transición hacia una administración transitoria en el enclave.
Sin la puesta en marcha de este contrato, el resto del programa de la Junta de Paz no puede ponerse en marcha, por lo que la negativa de Israel a permitir que Arkel construya la base deja al consejo prácticamente sin opciones.
“No se puede entrar sin (una Fuerza Internacional de Estabilización). No se puede reconstruir”, dijo la persona que habló con The Guardian.
Luego añadió que “no hay seguridad. No hay entrega de equipos de construcción. Ni siquiera se pueden empezar a instalar los servicios básicos. No se pueden empezar a instalar las instalaciones de soporte vital, ¿sabe?, porque sin la ISF no se puede entrar”.
Aunque otra fuente apuntó a que la Junta de Paz cree que el Estado de Israel permitirá que el proyecto siga adelante después de las elecciones israelíes, que están programadas para el 27 de octubre.
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