Caso Molino Grollmus: abogado querellante afirma que “todos son autores de cada uno de los delitos”
Durante la mañana de este miércoles continuaron los alegatos de apertura por el ataque al Molino Grollmus.
Durante la mañana de este miércoles en el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Cañete continuó el juicio en contra de 19 imputados por el ataque al Molino Grollmus, ocurrido en agosto de 2022.
A los imputados ligados a la Resistencia Mapuche Lafkenche (RML), desde el Ministerio Público se les imputan cargos por incendio, homicidios calificados y robos con intimidación.
En sus alegatos, los querellantes sostuvieron que el ataque fue planificado y que el objetivo del grupo era matar y quemar a las víctimas.
En su exposición, el abogado de Christian Grollmus, sostuvo que no es necesario determinar quién ejecutó materialmente cada acción, ya que todos responderían como autores.
“Aquí hay una coautoría con distribución de funciones. Y la gracia de la coautoría con distribución de funciones es que determina que todos los intervinientes, independientes de aquello que hicieron, son autores de todos y cada uno de los delitos cometidos”, mencionó.
Asimismo, afirmó que existió un dolo directo y común, evidenciado por la planificación previa, distribución de funciones, camuflaje, uso de armas y coordinación del grupo.
“La forma en cómo se organizaron, cómo ellos se prepararon, se distribuyeron funciones, se mimetizaron o camuflaron, apagaron sus celulares, todo eso es propio del dolo directo que implica un conocimiento y voluntarización de los hechos”, añadió.
Finalmente según expresó “este dolo, además de ser un dolo directo, es un dolo común. Como señalamos, aquí hubo distribución de funciones, pero todos tenían un dolo común”.
“El plan común era básicamente quemar vivo a la familia Grollmus y quemar el molino; la distribución de funciones (...) y la esencialidad significa que todo lo que cada uno de ellos realizaba era necesario para propender al éxito de los delitos perseguidos”, agregó.
Argumentos de la defensa
Por su parte, la defensora penal pública Katherine Valdés, que representa a 14 de los imputados, señaló que la responsabilidad penal es individual y que la acusación debe acreditar qué hizo cada imputado.
En esa línea, además apuntó a tres problemas en la investigación. En primer lugar respecto a los testigos con identidad reservada, cuestionando la consistencia de algunas declaraciones y señalando que ciertos testimonios habrían cambiado con el tiempo.
“La reserva de identidad es una medida de protección, no convierte, por lo demás, por sí sola, a un testigo en falso, pero tampoco transforma su relato en una verdad inmune al examen del juicio”, mencionó, añadiendo que “la defensa confrontará cuidadosamente cómo obtuvo cada testigo la información, cuándo la entregó, si habló desde la percepción directa o desde comentarios de terceros, qué interés personal podía tener, y si su versión cambió con el tiempo”.
En segundo lugar, cuestionó los reconocimientos fotográficos, señalando que conocer a alguien no demuestra que haya estado en el atentado, a la vez que recordó que los atacantes actuaron encapuchados por lo que no pudieron ser reconocidos por las víctimas.
“Reconocer la identidad de una persona conocida no es lo mismo que reconocerla como autora de un ataque”, expresó, enfatizando “las víctimas directas no pudieron efectuar identificaciones faciales de quienes precisamente las agredieron”.
Finalmente, apuntó a la falta de corroboración individual, señalando que los antecedentes presentados son insuficientes para acreditar la participación individual de cada uno de los imputados.
“Un número telefónico no prueba por sí solo la presencia de una persona en un lugar”, mencionó a la vez que apuntó que “conocer a una persona no equivale a intervenir en un delito”, añadió.
El ataque
Los hechos ocurrieron el 29 de agosto de 2022, cuando una veintena de sujetos armados irrumpieron en la propiedad.
Los atacantes rodearon la casa y abrieron fuego en contra del inmueble. Luego, prendieron fuego a la leñera, el centenario molino y el museo de la familia, los que resultaron completamente destruidos, al igual que dos vehículos.
Cabe recordar que a raíz del ataque Carlos Grollmus Thiele, que tenía en ese entonces 79 años, sufrió la amputación de una de sus piernas, tras haber recibido un disparo a quemarropa.
También fueron heridos a bala Helmuth Grollmus, quien tenía 85 años y falleció en abril del 2023, y su hijo Christian Grollmus, de 55 años.
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