Hogar de Cristo enfrenta cierre y reubicación de varias residencias para adulto mayor

El Covid-19 golpeó con fuerza a los hogares de ancianos.

Un total de 28 programas sociales del Hogar de Cristo dejarán de operar en Chile y 116 ancianos deberán ser trasladados. Los problemas económicos por la pandemia han obligado a la institución a bajar sus costos. La falta de ingresos y el aumento de gastos se han transformado en un problema que amenaza las residencias de adulto mayor.




Son días complejos para los trabajadores de la residencia Juan Pablo II del Hogar de Cristo en Punta Arenas. Hace casi dos meses que les comunicaron que el recinto cerrará sus puertas el 31 de enero del próximo año. El aumento de los gastos y la falta de ingresos en medio de la crisis del coronavirus los golpeó de manera inesperada. Seguir funcionando para atender a los 27 ancianos que viven ahí es imposible. Se estima que son $ 300 millones mensuales los que se requieren. La decisión fue inevitable.

“A finales de septiembre les comunicamos a los trabajadores y a los propios usuarios que el Hogar de Cristo había tomado la decisión de cerrar algunos programas por este contexto financiero que se agudizó por la pandemia. Hubo varias muestras de dolor, ya que este cierre era bien sensible”, dice Álvaro Rondón, jefe de operación social de Magallanes del Hogar de Cristo.

Lo que sucederá en Punta Arenas es una muestra de la crisis que esa institución está viviendo en todo el país. En total, hay 28 programas sociales que dejarán de operar, entre ellos, ocho programas de adulto mayor en La Serena, Los Andes, Valdivia, Punta Arenas, Santiago, Carahue, Lonquimay y San Antonio. Cuatro residencias cerrarán. La institución está trabajando para reubicar a 116 usuarios que viven en estos lugares. En el caso del hogar Juan Pablo II, ya se confirmó que un recinto ligado al obispado de la ciudad recibirá a los usuarios y trabajadores afectados con el cierre.

“Los adultos mayores estuvieron bien estresados, por la incertidumbre de dónde se iban a ir. Incorporamos sicólogos para eso. Había que trabajar con ellos para darles la seguridad que íbamos a buscar una mejor alternativa. Ellos se dieron cuenta de lo que estaba pasando”, comenta Pablo Tascón, jefe de la hospedería en el hogar de Punta Arenas.

Las residencias de adulto mayor se encuentran viviendo un momento complejo. Los gastos suben, para cumplir con protocolos de prevención del Covid-19, mientras que los ingresos han caído, ya que casi no ha habido nuevos pacientes. El Hogar de Cristo -que no depende de nuevos ingresos- es de los más afectados. Según sus cálculos, han gastado $ 300 millones en sanitización, $ 734 millones en elementos de protección y $ 366 millones en reemplazo de trabajadores. El costo total aumentará un 5% para el 2021, lo que ha obligado a un ajuste dentro de su presupuesto.

Desde el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) reconocen que la situación afecta a varias residencias en todo el país, las que han enfrentado una situación sin precedentes. Los protocolos sanitarios piden que los hogares inviertan en implementos de higiene y contraten un mayor número de personal para reemplazar a los trabajadores que se van a cuarentena. Algunos no son capaces de asumir tal carga. En Santiago, por ejemplo, la residencia Iberoamericana, de Ñuñoa, y el Hogar Nuevo Amanecer, de la Florida, dejaron de funcionar tras enfrentar brotes de coronavirus durante el primer semestre.

“Hemos acompañado a los adultos mayores en recintos públicos y privados. No hemos hecho distinción, nos importan las personas que están detrás. En el caso de los hogares que reciben subsidio, hemos continuado con esa ayuda. Hemos entregado elementos de protección y contratamos más de 4.000 personas que han reemplazado a los trabajadores que se han ido en cuarentena”, asegura el director del Senama, Octavio Vergara.

El caso del Hogar de Cristo es el más grave, por la cantidad de dinero que han perdido y de programas que van a cerrar para el próximo año. El cese de operaciones significa que la institución pasará a funcionar con 450 trabajadores menos en todo el país (de 3.700 trabajadores pasaron a 3250) y los cupos de atención se redujeron en 938 ( de un total de 14.076 personas). Los cierres, incluso, han generado protestas de trabajadores y familiares de usuarios en algunas ciudades.

El modelo de financiamiento está en jaque. Los recursos del Hogar de Cristo provienen de aportes de privados (45%), del Estado (37%) y de otras fuentes (17%). Según dicen, la contribución estatal ha bajado con los años, mientras que los estándares de calidad son cada vez más exigentes.

“Lo que estamos haciendo con el Ministerio de Salud es mantener el contacto con las residencias para ir monitoreando las situaciones que se encuentran. Las necesidades de apoyo que tienen. Con el Hogar de Cristo hemos estado trabajando desde que nos pusieron en conocimiento de esto. Lo que nos interesa es que las personas mayores que están en estas residencias estén bien cuidadas”, dice Octavio Vergara.

La incertidumbre ha obligado al Hogar de Cristo a buscar ayuda en el Congreso y el gobierno. El 29 de octubre, la Comisión del Adulto Mayor del Senado adelantó que solicitarán que la Ley de Presupuesto del 2021 incorpore una glosa especial para enfrentar esta realidad económica, además de avanzar en un proyecto que mejore la subvención de los recintos. A eso se suma que esta semana la Cámara de Diputados aprobó la provisión gratuita de insumos mínimos para implementos necesarios para enfrentar el Covid-19. En el Hogar de Cristo solicitaron ser incluidos en los recursos materiales que el Ministerio de Salud entrega a organizaciones sociales para combatir la pandemia. La idea es encontrar un salvavidas que les permita superar su peor crisis.

Las cifras de este artículo fueron actualizadas el 23 de noviembre

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