Geert Wilders, el “Trump holandés” favorito para ganar las elecciones

El líder del Partido de la Libertad (PVV), ha dicho que los marroquíes son una “escoria”. Busca prohibir el Corán y lidera los sondeos para los comicios del 15 de marzo.

Para Geert Wilders, todo cambió en noviembre de 2004, cuando Theo van Gogh fue asesinado en Amsterdam. El cineasta holandés fue apuñalado y recibió una serie de tiros de parte de un hombre de origen marroquí que estaba molesto por su filme “Submission”, estrenado en la televisión local ese año y que aborda la violencia contra las mujeres en los países islámicos.

Antes de que terminara 2004, Wilders dejó al Partido Popular de la Libertad y Democracia (VVD) por desacuerdos políticos y creó su propio movimiento, que luego derivó en el ultraderechista Partido de la Libertad (PVV). Desde entonces que Wilders recibe amenazas, vive bajo protección policial las 24 horas del día, sale a la calle con guardaespaldas y no puede asistir fácilmente a eventos públicos.

Esta semana, las amenazas en su contra volvieron a estallar. El político suspendió el jueves todas las actividades públicas previstas para su campaña electoral de las próximas tres semanas, tras la detención de un agente holandés que era miembro de su equipo de seguridad. El hombre es sospechoso de filtrar información confidencial en relación con la seguridad del líder de la extrema derecha. Wilders tendrá que buscar ahora otras maneras de hacer campaña, como a través de Twitter.

A pesar de haber catalogado a los marroquíes como “escoria”, de haber prometido de que si llega a ser primer ministro prohibirá la venta del Corán y cerrará mezquitas, su partido podría ganar las elecciones parlamentarias del 15 de marzo. Según los sondeos, su conglomerado podría alcanzar un 20% de los votos, casi el doble que en 2012. La formación se encuentra compitiendo codo a codo con el VVD, del primer ministro Mark Rutte.

El Parlamento holandés está compuesto por 150 curules. Aunque el objetivo es conseguir 76 escaños, es difícil que sólo uno de los 14 partidos que se presentan lo logren, por lo que se tendrán que crear coaliciones. Se estima que, a pesar de que logren la mayoría, es poco probable que las otras colectividades apoyen al PVV.

Esto, porque a lo largo de la vida protegida de Wilders, de 53 años, sus opiniones políticas se han vuelto cada vez más radicales. Ha disparado directamente contra el Islam y pretende detener esa religión en Holanda. En 2005 el líder del PVV escribió un manifiesto que señalaba que no todos los musulmanes eran peligrosos y hablaba de la importancia de la libertad religiosa. Hoy, señala que no hay musulmanes moderados, sólo mentirosos. Si llega a ser premier, Wilders también prometió restablecer controles fronterizos y prohibir la entrada de inmigrantes provenientes del mundo musulmán.

Eso ha provocado que a Wilders se le conozca como el “Donald Trump holandés”. No sólo los comparan por sus rubias cabelleras, sino por su visión anti musulmana, por proponer políticas duras en inmigración y por compartir un “talento” en usar las “controversias para dominar el ciclo de noticias y una tendencia a renunciar a un aparato de partido a favor de un equipo de leales de campaña”, dice el portal Politico.

Tanto por la modernidad como por necesidad tanto Trump como el líder de extrema derecha holandés han aprovechado internet para ganar adherentes.

Asimismo, cuando Trump llevó a cabo su polémico veto migratorio que prohibía la entrada de ciudadanos de siete países musulmanes, Wilders aplaudió la medida. “Bien hecho, Trump. Esta es la única manera de mantenerse salvo y libre. Yo haría lo mismo. Espero que pronto añada más países como Arabia Saudita”, señaló. Según él, el Islam y la libertad son incompatibles.

A Wilders le gusta la comparación con el republicano. Le ha dicho a sus seguidores que quiere hacer a “Holanda grande de nuevo”, en referencia al eslogan de Trump y ha prometido seguir los pasos del mandatario y frenar la llegada de musulmanes al país. Sin embargo, según Político, fue Wilders quien inventó el “Trumpismo”, debido a que antes de que el Presidente de EE.UU. fuera candidato, Wilders transformó la política a su propia imagen, arrastrando a miles de holandeses hacia la extrema derecha.

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