Los 19 años en que la Secta Moon tuvo cerca de 1.500 seguidores en Chile

Autor: La Tercera

Entre 1976 y 2005, la secta fundada por el surcoreano Sun-Myung Monn contó con Personalidad Jurídica y llegó a reclutar cerca de 1.500 personas. Hoy aún está presente en otros países de la región como Uruguay y Brasil.

Hoy falleció Sun-Myung Moon, el fundador de la Iglesia de la Unificación, más conocida como la Secta de Moon. Si bien, en la actualidad son Brasil y Uruguay los países latinoamericanos donde tiene más adeptos, entre la década de 1970 y hasta hace algunos años, fue una creencia que dio mucho de qué hablar en Chile, en especial debido a sus rituales y a sus métodos para conseguir seguidores.

La Secta de Moon llegó a Chile en 1975, y un año después consiguió Personalidad Jurídica en el país. Entre sus enseñanzas fundamentales había un fuerte anticomunismo y la idea que Moon era el Mesías, quien llegó al mundo para completar la tarea inconclusa de Jesús, quien no se habría alcanzado a casar y formar una familia de verdad por haber muerto muy joven.

En Chile se hizo más conocida como la Asociación del Espíritu Santo para la Unificación del Cristianismo Mundial, y llegó a tener hasta 1.500 socios en sus mejores años. Incluso contó con un periódico llamado Tiempos del Mundo, fundado en Argentina.

Las reuniones tenían lugar todos los domingos en la calle Fanor Velasco, donde estaba la casa principal en el país, y donde se leían sermones basados en versículos bíblicos.

Su líder en Chile fue durante muchos años Sergio Castillo, quien en los últimos años de la secta en el país fue muy criticado por quienes abandonaron el movimiento.

En 2005, la Corte de Apelaciones ratificó el rechazo a la Personalidad Jurídica de la secta, tras una serie de controvertidos episodios, donde se les comparó, incluso, con Colonia Dignidad.

METODOS PARA CONSEGUIR ADEPTOS
En Chile se conocen distintos métodos de la secta para conseguir adeptos, donde destacaba la inducción mediante invitaciones a charlas.

Como muchos otros cultos, captaba jóvenes universitarios del sector oriente de Santiago, contactándolos en las mismas casas de estudio, donde los invitaban a reuniones dominicales. Si el joven mostraba interés y asistía a varias reuniones, se le invitaba a charlas que duraban varias horas, y que dictaban expertos internacionales de la agrupación.

Luego, se les invitaba a conferencias que duraban varios días, donde debían ayunar y someterse a un adoctrinamiento. Una vez finalizado este proceso, la persona era contactado con una mujer con la que se debía casar bajo los mandamientos de la secta. De esta forma, debía pagar cerca de US$1.500 por la ceremonia especial, además del costo de los anillos y trajes especiales.

Pero no solo se intentaba inducir a jóvenes con poder económico. Uno de los casos más bullados fue el de un grupo de mujeres que recibieron una invitación para cursos de origami y que en 1997 fue denunciado por La Cuarta. Tras varias clases, se les invitó a ser miembros de la secta en calidad de discípulas. Si bien no debían entregar dinero, los discípulos dedican gran parte de su tiempo a la organización.

Otro controvertido caso tuvo lugar para el Día de la Madre en 1999, cuando se invitó a familias al Hotel Sheraton para celebrar la festividad. Según un reportaje publicado ese año por La Tercera, ero en vez de los típicos festejos de la fecha, tuvieron que ver un video de inducción de 10 minutos, tras lo cual apareció la esposa de Moon, quien se encontraba de gira mundial. La mayoría de las personas salieron del lugar enojadas, sintiéndose engañadas.

EL TAN GAM
Uno de los rituales más controvertidos de la Secta de Moon es el Tan Gam, el cual habría tenido lugar también en Chile. Se trata de una invitación a cónyuges, en especial aquellos que pasan por problemas de pareja, para un ritual con el que podrán salvar su matrimonio.

Este consiste en que ambos deben golpearse con palos, de tal forma de librarse de los pecados de Adán y Eva. Una vez terminado el ritual, se retiran con panfletos explicativos sobre cómo deben llevar a cabo sus prácticas sexuales, según la doctrina de Moon.

 

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