Los tanques de Cerro Navia

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Javier Parraguez, delantero de Santiago Wanderers, y Esteban Paredes, goleador de Colo Colo, liderarán esta tarde los ataques de sus equipos en Playa Ancha. Una historia de sendas paralelas y caminos cruzados.




Javier Parraguez (27) y Esteban Paredes (36) tienen tantas cosas en común que lo extraño hubiera sido que jamás llegaran a encontrarse. Nacieron en la misma comuna, Cerro Navia, situada en el extremo norponiente de Santiago; llegaron al fútbol profesional a través de las series menores del mismo equipo, el Chago Morning, y decidieron muy pronto que para lograr subsistir en la vida debían aprender a sobrevivir en el área.

Esta tarde, en Playa Ancha, tradicional escenario de apasionantes duelos entre albos y caturros, y también de recientes y vergonzantes batallas (como aquel naufragio del fútbol chileno que supuso el bochornoso desenlace del Apertura 2015), Javier y Esteban, Esteban y Javier, volverán a verse las caras.

La primera vez que lo hicieron fue hace casi diez años. Entonces, el hoy delantero de Santiago Wanderers era todavía menor de edad y el hoy goleador de Colo Colo acababa de volver a casa. "Yo hice las cadetes en el Morning y cuando subí al primer equipo me encontré con él, que venía de vuelta de Cobreloa, en la 2008-2009. Y cuando nos pusimos a hablar supe que también era de Cerro Navia", comienza a rememorar, en conversación con La Tercera, Javier Parraguez (27), máximo realizador, con dos tantos, del cuadro porteño en el presente Clausura.

Fue probablemente en ese mismo instante cuando Paredes, que había vuelto a recalar en las filas del cuadro microbusero tras un largo peregrinaje por Deportes Puerto Montt, Universidad de Concepción, Pachuca de México y Cobreloa, vio en aquel lampiño futbolista un reflejo de su misma figura. "Se portó muy bien conmigo. Me llevaba del entrenamiento a la casa y de la casa al entrenamiento, porque él en esa época estaba viviendo en Maipú, y yo obviamente valoro mucho lo que hizo", confiesa Parraguez, antes de precisar que su relación con el ariete colocolino jamás llegó a trascender una vez que sus caminos se separaron: "Cuando yo me estaba iniciando él era ya un referente, un referente con el que yo crecí, pero más allá de eso no hay nada tan profundo. Lo que él hizo conmigo es algo que yo hago hoy con los chicos más jóvenes. Se habló de que era como mi padrino, pero no es así. Hoy día no hablamos, no nos vemos. Paredes es un gran jugador y un compañero que se portó muy bien conmigo cuando yo estaba partiendo".

En junio de 2009, Esteban Paredes fue presentado como nuevo jugador de Colo Colo, equipo del que, con el paso de los años, terminaría convirtiéndose en ídolo absoluto. Parraguez, que nunca llegó a debutar profesionalmente con Santiago Morning, decidió marcharse a Deportes Linares. Su largo peregrinaje -ése que Paredes ya había realizado anteriormente- empezaba justo ahí.

"Yo hice un camino muy largo. Me costó bastante llegar a la división de honor y poder disfrutar de lo que estoy disfrutando ahora. Pasé por todas las divisiones, pero hoy estoy recogiendo los frutos de todo eso", sentencia hoy Parraguez. Y lo que podría sonar a manido discurso sobre el espíritu de superación de los futbolistas es, en el caso del corpulento ariete cerronavino, una descripción literal de su carrera, un somero resumen de su currículum.

Deportes Linares, Deportes Melipilla, Everton, Magallanes, Provincial Talagante, Deportes Puerto Montt, Huachipato y, ahora, Santiago Wanderers. Desde el amateurismo hasta el profesionalismo. Desde la cuarta categoría hasta la Primera División. Y todo a base de goles. "Si hay un paso que me marcó mucho fue el de Puerto Montt. Fue como mi renacer. Hice muchos goles, salimos campeones, ascendimos y ahí volvieron a interesarse en mí", recuerda, con modestia, el delantero, figura excluyente del partido decisivo que en 2015 devolvió al cuadro salmonero a Primera B, provocando dos penales y anotando los otros dos tantos en la goleada por 4-0 lograda ante el SAU, con el Volcán Calbuco cubierto de ceniza como telón de fondo.

Javier Parraguez aterrizó en el puerto principal a comienzos del pasado torneo, firmando seis dianas en el Apertura 2016. Un doblete suyo ante la UC en Playa Ancha, en la tercera fecha, terminó por sepultar a los cruzados, en un encuentro que el atacante tratará de volver a emular. "Más allá de los goles, ojalá podamos repetir aquel partido. Es cierto que jugamos contra el puntero exclusivo, pero es en Valparaíso, y tenemos la obligación de conseguir un resultado óptimo", apunta.

Y luego felicita a su compañero Mario Parra por su regreso triunfal a las canchas la pasada fecha. " Estoy muy feliz por él, porque estuvo mucho tiempo fuera por un mal castigo, y volver de la manera en que lo hizo tiene un mérito aún mayor. Es un jugadorazo que ya está de vuelta en el fútbol chileno".

Pero lo que también estará de vuelta esta tarde sobre el césped del Elías Figueroa, será el pasado. "Cuando vea a Paredes lo saludaré de igual que siempre, deseándole éxitos en el futuro y bueno, como suele decirse, que gane el mejor", sentencia Javier Parraguez, el otro tanque de Cerro Navia.

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