Santiaguinos de 30 comunas viven a menos de dos km de un parque

Autor: La Tercera

Estudio del Observatorio de Ciudades de la Universidad Católica sostiene que esta distancia es la considerada razonable en grandes urbes.

No solo son útiles para hacer deportes y jugar. Los parques en las ciudades también son áreas para el reguardo de la biodiversidad y que ayudan a regular las temperaturas, por lo que los expertos han hecho llamados para que la planificación urbana los contemple como espacios clave.

Según un análisis internacional, estos lugares deberían estar ubicados a dos kilómetros de las personas, un tramo que es accesible para los vecinos en diversos medios de transporte.

El Observatorio de Ciudades de la U. Católica elaboró un estudio que aborda las distancias que deben recorrer los capitalinos para llegar a estas grandes áreas verdes (más de una hectárea). La comuna que tiene estos lugares más cerca de sus habitantes es Providencia, a 676 metros en promedio, debido a que tiene la influencia del Parque Metropolitana (ver infografía).

Estas zonas también están a pocos metros de las personas en Lo Prado y Santiago Centro, comuna que posee amplios sectores verdes como el Parque Forestal y el cerro Santa Lucía.
En tanto, Lo Barnechea es la comuna que presenta los parques urbanos más distantes de sus vecinos, a 3,2 kilómetros. La misma situación se presenta en Huechuraba y Pudahuel.

¿Cómo fue posible conocer estas cifras? Ricardo Truffello, director del Observatorio de Ciudades de la U. Católica, explica que se detectó la totalidad de áreas verdes en las 58 mil manzanas que tiene el Gran Santiago. A partir de ello, se estimó para cada comuna cuál es la ruta óptima que debe recorrer una persona para llegar a ellas.
Beneficios

Truffello agrega que los datos revelan que algunas zonas de la capital suman superficie porque están junto al Parque Metropolitano, pero no fueron nuevos espacios que se crearon dentro de planificación local. Lo Barnechea aparece como el sector que tiene a sus vecinos más lejos de estos sitios. Al respecto, el académico señala que aunque no tienen estas áreas verdes a una distancia accesible, presenta jardines privados que permiten disfrutar de la misma manera que lo hace una persona que visita un parque.

¿Cuáles son los beneficios de tener estos lugares cerca de la población? “Son sinónimo de calidad de vida, de ocio y de equidad urbana”, dice Truffello. Ello implica que en los sectores pobres debería haber una mayor inversión en estos espacios, pues poseen mala calidad de vida en otros ámbitos como la vivienda, transporte e infraestructura.

Debido a esta realidad, conocida al menos hace una década por los gobiernos, la Intendencia Metropolitana ha emplazado nuevos parques urbanos como El Roble, en La Pintana; Combarbalá, en La Granja o el Hondonada de Cerro Navia. A estos se suma el parque Renato Poblete en Quinta Normal, el que también favorece a otros puntos de la ciudad.

Iván Poduje, socio de la Oficina Atisba, afirma que debe ser una “preocupación” seguir generando estos lugares, al igual que plazas. El problema: el crecimiento inmobiliario resta terrenos para crear áreas verdes.

En el caso de las plazas, el estudio del Observatorio de Ciudades plantea que los residentes de La Pintana tienen un acceso expedito a ellas, pues están bien distribuidas (a unos 300 metros), lo que ha sucedido por una política municipal destinada a la creación de estos puntos. La Granja aparece en el informe como un sector con gran cantidad de esas áreas, aunque estas tienen apenas 0,1 hectáreas de superficie, en promedio.

Los habitantes de Lo Prado y Maipú también tienen acceso a estas zonas. En este último caso, la expansión inmobiliaria llevó a que surgiera la necesidad de instalar estos lugares junto a nuevas villas. Truffello añade que “más que la cantidad de parques, importa que sean de buena calidad y mantenidos”.

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