Actuar de cara al 2050
Proyectar Chile al 2050 parece un ejercicio más de ciencia ficción que de política, pero es una iniciativa liderada por un grupo de instituciones que reúne a las universidades de Chile (públicas y privadas), a la Cámara de Diputados y senadores, a centros de formación técnica como Inacap y Duoc, además de la Sofofa y la CPC, junto a otras entidades como Fundación Encuentros del Futuro y Fundación Chile. No es fácil imaginar el país que existirá en 25 años cuando aún no nace un porcentaje de sus habitantes, y muchos de quienes apoyan esta iniciativa ya no estarán.
Toda la discusión esta atravesada por seis grandes dinámicas que ya marcan el rumbo del país -como lo declara el documento de propuestas transversales- y que son fuerzas globales: la disrupción tecnológica continua; la crisis de la democracia y las instituciones; el cambio climático y resiliencia socioambiental; las transformaciones demográficas; la reconfiguración geopolítica mundial y la seguridad y protección ciudadana. El documento afirma que estas seis tendencias se expresan con particular intensidad en Chile, generando brechas y desigualdades sobre las cuales se debe actuar. Ejemplos son muchos: desconfianza en los parlamentos, partidos políticos, sistemas de justicia. La dificultad creciente para disponer de agua, la contaminación del medio ambiente, las olas de calor. En América Latina, un 25% de la población tendrá más de 60 años en 2050, Chile incluido. Cómo enfrentar las olas migratorias que mantienen a 280 millones de personas que viven fuera de sus países, pero son un factor relevante en las economías. Tensiones crecientes entre potencias, desigualdad social, crimen organizado, delitos cibernéticos, etc.
Para enfrentar estas dinámicas los equipos del proyecto han identificado los caminos posibles y los sentidos comunes que se detallan en cada una de las seis tendencias. Son acciones basadas en investigación científica, inversiones en innovación y desarrollo, conectividad universal, la centralidad del capital humano, con datos de calidad, alfabetización y capacitación continua, regulación de IA, cooperación entre países, mecanismos participativos, rendición de cuentas, sustentar la economía que puede proporcionar el océano, la Antártica, crear infraestructura y facilitar el transporte para el eje Asia-Pacífico, la importancia de la migración en el desarrollo económico y social, la protección de las áreas fronterizas y la posibilidad de ser articuladores de respuestas cooperativas desde Chile que tengan enfoque de derecho, basada en evidencia, tal como lo señala la reflexión de Proyecta Chile 2050, en sus 20 mesas temáticas.
¿Y la política chilena? No es fácil entender las dinámicas pueblerinas de las discusiones entre partidos, o entre la oposición y el gobierno, cuando el mundo se debate en problemáticas que pondrán en jaque no solo al país sino a todas las regiones. Preguntarse por el destino humano a 25 años más, requiere de compromiso y voluntad para comenzar hoy. Ni mañana ni pasado. Y la unidad para estos propósitos debe ser transversal. Pensar y actuar más allá de la emergencia es imperativo. Pondrá a prueba nuestra capacidad humana de encontrar acuerdos concretos y beneficiosos para todos.
Por Paula Walker, Profesora Magíster de Políticas Públicas, U. de Chile
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