Efecto de la suspensión de clases

SEÑOR DIRECTOR:
En el momento en el que se informa la suspensión de clases escolares (independientemente del motivo), las madres de esos hijos/as inmediatamente suspiran y empiezan a calcular quién los cuidará, cómo le avisará a su jefatura, cómo lo hará para trabajar remotamente y cuidar a la vez.
Parece crucial que empecemos a normalizar que la noticia de suspensión de clases escolares venga asociada de una acción concreta de parte de las organizaciones, para que aquella medida de cuidado sea una solución y no un problema para padres y, especialmente, madres.
La suspensión de clases escolares es una fuente importante de angustia para aquellas mujeres que trabajan y cuentan con la institución educativa como espacio de cuidado. Sería interesante explorar la posibilidad de que toda madre y/o padre que tenga un hijo en dicha situación pueda cambiar días, recuperar horas u otra alternativa, en definitiva, que no tenga que elegir entre cuidar o trabajar.
Valentina Ilic Vigil
Directora Ciencias de la Familia y Centro de Políticas Públicas, Universidad Finis Terrae
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